
==
Por Gilberto Maldonado Bonilla.
Columnista Cápsulas.

Más cómplices que mártires. Mártires porque fueron convertidos en esclavos afectivos. Y como las cadenas que más aprietan son las que no se ven, los convirtieron en propietarios afectivos de los equipos de fútbol.
Y lo tomaron muy en serio. Se tragaron el hilo y la carreta. Se han creído con el poder para exigir renuncias a funcionarios de entidades que son privadas en derecho.
Un camino muy socorrido es la amenaza. Han llegado a la cima de la inteligencia artificial a presionar la venta de equipos de fútbol. ¿Una sublimada extinción de dominio?.
La pasión de Cristo se quedó en pañales. La tragedia del mesías fue relegada a un segundo plano. Ahora hay que hablar de la pasión de los esclavos afectivos, los hinchas de fútbol.
Hinchas de fútbol alienados por un fútbol que ha perdido su esencia, la lúdica, para dar paso al fútbol resultadista, embrutecedor, también por esencia.
El fútbol ha superado lo puramente industrial. Se ha convertido en otro instrumento de poder; miremos solamente el contenido de la expresión «manejar sentimientos y emociones». El fútbol es la expresión del maniqueísmo de directivos.
El resultadismo en el fútbol controla, administra emociones y sentimientos de una sociedad que necesita emociones sustitutivas ante la imposibilidad, en muchos casos, de la solución de necesidades básicas.
Los árboles no les ha permitido ver el bosque. Y están condenados a estrellarse contra las políticas centradas exclusivamente en lo económico implementadas por los directivos del fútbol.
Y estarán condenados, ¿por cuanto tiempo?, a no poder ver que el problema no son los directivos y dueños de los equipos de fútbol. El aficionado ya no es considerado ni siquiera un cliente. Es un esclavo afectivo que ha perdido derechos que pretende rescatar mediante la amenaza a directivos y jugadores.
La solución es sencilla y estaría en manos de los esclavos afectivos: los hinchas, los aficionados.
Superar el instinto del rebaño y dejar de ser consumidores a-críticos de un producto alienador como lo es el fútbol resultadista.
De rebaño se debe pasar a clientes con derecho a un producto aceptable en lo lúdico.
Gilberto Maldonado Bonilla.
Hincha de Atlético Nacional.
Medellín.



Haz un comentario