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Águilas, dos picotazos y mano a la presa

RIONEGRO. Andrés Román, discreto lateral del momento, frente a Jeisson Quiñones, destacado defensor. Lánguido y preocupante momento el de Nacional, generado por un técnico que al comienzo mostró cositas y risitas, pero que en este momento debería ponerse serio. Foto @Dimayor.com.

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Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

 

18 grados de temperatura y 18 gradas de la tribuna oriental para albergar los hinchas de siempre, los del Sur. Una luna plateada que anoche salió muy “pinchada”, porque por estos días es nuevamente el centro de atracción de los países que tienen con qué pisarla, aunque otros se estrellan contra ella como los rusos.

 

Nacional, que llegó tirando bus desde Medellín, mostró los mismos de la debacle anterior, excepto Aguirre que anda castigado mirando contra la pared, en su reemplazo entró Castro, el que se las trae para cambiar de color en su cabello.

 

Debido a la venta de Solís por un plato de lentejas, negocio que en este momento todavía no se ha concretado, veremos a Robert Mejía hasta en la sopa, pero bien aguada, porque avemaría si está lejos. Igual pasará con John Duque por la ida de Sebastián Gómez al fútbol brasileño, último “favor” que nos hizo Autuori, quien sirvió de “soplón”.

 

La película comienza con la trama esperada, Águilas juega a placer, se divierte con el balón, son once amigos que se buscan y se encuentran con un fútbol práctico. Los jugadores verdes se limitan a ir detrás de las espaldas a los jugadores dorados. Dorlan trata de darle salida al equipo pero con pases equivocados o pasados de revoluciones; Deossa pone ímpetu pero solo es muy difícil; Mejía pases de 10 metros; Moreno con su “pica´o” aparte y Jefferson como el Llanero Solitario, persiguiendo pero a pie a los defensores de Águilas. Pues si quieren en Nacional, yo podría hacer lo mismo por el 15% (tan de moda) de lo que se gana la fiera.

 

 

El libreto dice que Nacional debe llegar al menos una vez en el primer tiempo al arco rival, y en efecto, fue Dorlan quien partió raudo al arco rival pero su disparo salió ligeramente desviado. Al minuto 33 falta innecesaria de Ángulo, que entre otras, la vio negra con Salazar y Mateo. Cobra Salazar (envidia de la buena) y Cuenú, a sus anchas, anota de cabeza. Aparece la mutua recriminación entre Deossa y Ángulo, que fue subiendo de tono, por lo que Dorlan debió hacer de consejero de paz. Este penoso y vergonzoso detalle denota que el ambiente al interior del equipo no es el más cordial, no solo por esta muestra gratis, sino por los reclamos de Mier a los defensas en dos ocasiones, por el apático accionar y la falta de solidaridad colectiva.

 

Un minuto después del gol, cobro del tiro de esquina de parte de Águilas, el balón le pega a Castro y milagrosamente Mier lo despaja con el pie derecho.

 

Llega el descanso para los jugadores de Águilas que fueron los gestores del fútbol, y la regla en mano para los jugadores de Nacional, por su anti fútbol.

 

Regresamos a la película con los mismos actores verdes y con el mismo guion, porque los reglazos de nada sirvieron, toda vez que al minuto 53 se repite otro cobro para que sea Salazar el ejecutante y el cabezazo simplemente cambie de apellido, porque es Quiñonez el que anota el segundo y definitivo.

 

Este marcador obliga al técnico Amaral a hacer los primeros cambios; entran por lo tanto Cantera y Ramírez que tajantemente no son solución, y Perea, quien si le da otro aire a la banda derecha. Luego entra Palacios para demostrar que junto con Perea, deben ser titulares.

 

Nacional se arrimó al arco de Contreras y gestó varias opciones de al menos descontar, y lo mismo hizo Águilas, que en la última jugada de ataque por poco aumenta a tres su producción.

 

Lánguido y preocupante momento el de Nacional, generado por un técnico que al comienzo mostró cositas y risitas, pero que en este momento debería ponerse serio; por unos jugadores que no se empoderan de su responsabilidad laboral; unos dirigentes que hasta la saciedad han demostrado su pobreza gerencial y unos propietarios a quienes se les olvidó que Nacional es la joya del fútbol colombiano en títulos, que es un equipo hecho para ser protagonista, para ganar campeonatos y ser actor principal en torneos internacionales. La hinchada no pide negocios, pide copas.

 

“Donde no hay compromiso, no hay éxito”. Scottie Sommers.

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