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Por Rafael Villegas.

Perdió el Once, y con ello, se mató una ilusión que, como en la Copa Libertadores que sí ganó en 2004, iba de menos a más. Cuando se pierde siempre aparecen esas frases cliché: que le faltó jerarquía, que la inmadurez, que esto, que lo otro…
La verdad es que, al Once Caldas en esta derrota ante Independiente del Valle, le fallaron sus dos puntales más importantes de la temporada: la definición goleadora de Dayro y la seguridad de su portero Aguirre.
Dayro tuvo muchas ocasiones para marcar pero estuvo errático, quizás ansioso, sin la frialdad que siempre tuvo para definir; y Aguirre está comprometido en los dos goles además que desperdició su penal en la tanda definitoria desde tiros desde el punto penal, lo que puso en ventaja a los ecuatorianos.
Caldas inició bien el partido, hasta el minuto 27 cuando recibió el gol en contra, allí las cosas cambiaron, los ecuatorianos se crecieron en el campo, e incluso, pudieron resolver el compromiso antes de los penales. Después de ese gol, Caldas no tuvo control emocional ni futbolístico para manejar la adversidad y ser resiliente, más allá que perdiendo 1×0 todavía estaba clasificando.
Para el segundo tiempo el blanco de Manizales recibe una estocada durísima: el empate de la serie al minuto 6… allí los nervios, la incertidumbre, la ansiedad cargada de desespero, hicieron ver al equipo muy vulnerable. Un gol durísimo, no solo por lo que significaba, sino porque les llegó de pelota detenida: un tiro de esquina que es lo que tanto se trabaja; entre Aguirre y un defensor se comen ese gol, el cabezazo de Hoyos fue letal, contra el piso y llegado por sorpresa. Herrera hizo cambios, lo intentó, mejoró, pero no encontró lo que buscaba: el gol que le diera la clasificación.
En los penales, historia repetida, cualquier cosa puede pasar, falló dos penales el Once, el contrincante tuvo la superioridad de solo equivocarse en uno.
Independiente del Valle es un buen equipo, juega bien y en Manizales corrigió situaciones que se le presentaron en Ecuador, jugar con uno menos y dar ventaja para las transiciones rápidas de Caldas, eso le costó el partido allá. En Manizales no solo corrigió eso, sino que, además, su técnico Rabanal sorprendió a Herrera con un doble nueve que le funcionó a la perfección.
Se acabó el sueño… y es un despertar muy amargo, no solo para la hinchada del Caldas que llenó el estadio, sino para un país que estaba sumándose a esa ola del blanco blanco por su campaña, por Herrera y, sobre todo por esa dayromania que se despertó en el país. ¡Otra vez será!
[@lidervillegas]





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