Capsulas de Carreño

Amado Hernández de todo: “freelancer”, narrador, poeta, redactor, corresponsal, etc.

-Amado Hernández es el primer invitado 2019 de la sección Medios en Cápsulas.
-Son muchas facetas profesionales del  Comunicador Social Periodista (U de A – Titulado).
-Preferimos que en el transcurso de la entrevista se vaya descubriendo el todo de Amado.
-El apodo o marca Poeta nació cuando trasmitió mi primer Ponyfútbol por Teleantioquia. 

-¿Cuántos años en periodismo deportivo?
«25 años. Entré a una cabina de radio por primera vez en 1993, cuando recién pasaba del pregrado de Filosofía al de Comunicación Social – Periodismo, en la Universidad de Antioquia, y luego de que me aceptaran en el histórico programa radial Ángulo Deportivo, emitido en los 1.410 AM de la Emisora Cultural Universidad de Antioquia. En 1994, cuando me faltaban tres semestres para graduarme como periodista, fui contratado por el Diario Deportivo, periódico de circulación nacional, para el que laboré como corresponsal en Medellín durante 15 años, hasta su cierre».

¿Qué actividades periodísticas realiza por estos días?
Prensa: Escribo permanentemente para el portal Liga Deportiva Postobón, con énfasis en Atlético Nacional e Independiente Medellín: entrevistas, cubrimiento de entrenamientos, crónicas de los partidos y notas de color.

No puedo pasar de largo. Soy un periodista que nació en el modelo clásico, enmarcado por las máquinas de escribir manuales, eléctricas y los primeros computadores de escritorio. Hoy, con el relevo tecnológico, vivo un momento de coyuntura que se caracteriza por el vértigo, esto quiere decir mucho más que la pregonada “inmediatez” de los tiempos pasados. ¡No todos sobreviven!

Televisión: He tenido días de mucha actividad. Las narraciones de la I Copa Teleantioquia fueron muy bien valoradas por la teleaudiencia. Cinco meses de fútbol “inédito” –niños sin antecedentes en competencias oficiales- por las nueve subregiones del Departamento. Un ejercicio sublime. Los niños ven nacer sus sueños enfrente de las cámaras animados por nuestras voces.

Igual, participé de las transmisiones de los Juegos Universitarios Nacionales 2018 por Canal U, medio en el que había debutado como narrador de televisión dos décadas atrás. Fue bello ese regreso en el tiempo, yo convertido en otro. De nuevo, una experiencia sublime. El deporte universitario es la pulsación más vital de una sociedad, sea para manifestar su avance o su retraso.

También, integro el pool de narradores de Los Líderes del Deporte, un grupo de amigos periodistas, egresados de diferentes universidades, que ha empezado a conquistar un nuevo nicho generado por las nuevas plataformas tecnológicas: transmisiones deportivas a través de internet. Proyecto apalancado en el canal Liga Deportiva Televisión, primer medio de esta naturaleza en la ciudad, con fines periodísticos deportivos, adscrito a la Liga de Patinaje de Antioquia.

Radio: Junto a Benjamín Cuello Henríquez y Marco Antonio Hoyos integro la base de narradores de los 1.350 SPORTS, grupo periodístico de Ondas de la Montaña. Al tiempo que cumplo con mi corresponsalía para Radio Atlántica 1.600, de Boston, Estados Unidos.



-3. ¿Qué piensa del relevo generacional en el periodismo deportivo?
«Es una situación simpática. Sé que cualquier concepto que emita estará bajo la lupa de las nuevas generaciones, también de las añejas, y mi intención no es provocar asperezas. Al contrario, quiero alentar a que los jóvenes entusiastas del periodismo deportivo tomen el “testimonio” y catapulten nuestro “oficio” o “profesión” –no reñiré con esta diferencia semántica- a cumbres no alcanzadas por las generaciones que me precedieron y por la que yo represento.

Sin duda, la actual generación viene en la “cresta de la ola” impulsada por la internet y la revolución tecnológica que la materializa. Obviamente, este nuevo ambiente incide en el comportamiento del periodista nuevo, impactando directamente su disposición frente al requerimiento investigativo.

Podríamos tener la sensación de aprehender el mundo con las manos si disponemos de un móvil, una tableta o un portátil. Sí, pero no. Un periodista que no esté en contacto con su realidad –incluyo los cinco sentidos- terminará obteniendo una visión empobrecida de la misma. Y “empobrecida”, en este contexto, podría significar “engañosa”.

Hay cualidades que ninguna tecnología reemplaza. Hay pasiones que ninguna tecnología logra despertar. Hay condiciones intrínsecas al periodista que no son sustentables con las herramientas tecnológicas y sus “servicios”. No. Y creo que aquí hay una disyuntiva importante.

La tecnología no tiene “sentido común”, este debe ser del profesional. La tecnología no tiene “olfato periodístico”, este es del profesional. La tecnología te aproxima a las “fuentes”, pero confrontarlas y contrastarlas en el escenario de los interrogantes y de los planteamientos es una labor netamente del periodista. Y así pasa con la intuición, la curiosidad, el interés, la agudeza investigativa, la valentía para aprehender, soportar y defender una verdad.

Vale insistirles a las nuevas generaciones por el afán de hallar una “verdad” que no sea fácil, brotada de la fluorescencia de las pantallas, sino nacida de la confrontación directa del periodista con la realidad, los protagonistas y su contexto histórico. Es decir, trabajo de campo. Algunos pertenecientes a las nuevas generaciones, como en la Teoría de la Evolución de las Especies, están perdiendo “extremidades” y “facultades” que usan poco o que no usan. Al tiempo que mutan.

Obviamente, lo que se observa desde este “litoral” –el de los “veteranos”-, también se puede otear con detenimiento y con lente diferente desde el otro –el de los jóvenes-. Estas nuevas generaciones, si las “idealizamos” y asumen su rol, también pueden marcar la diferencia aprovechando las ventajas que la tecnología les ofrece en el manejo de las dimensiones tiempo y espacio. Si, la “aldea global” de Marshall McLuhan tiene que brindar ventajas que antes eran obstáculos, cuando el flujo de información era un “milagro” que tenía como combustible sudor, paciencia y exhaustiva investigación.

Ahora, independiente de toda tecnología y variación de tiempos, el periodismo sigue siendo el mismo: búsqueda de una historia –corta o larga- que dé cuenta de una determinada realidad, y con aspiraciones de exponer una verdad específica. Ante esto, la tecnología sólo será herramienta. De la agudeza de quien la maneje dependerá siempre el resultado, producto. Las obras de Homero son inmortales y se escribieron sobre papiros. O sobre el material rústico que se nos antoje. Sin embargo ¿serían diferentes en su ADN, en su valor artístico, si el genio griego las hubiera procesado en su tiempo con tecnología de hoy? ¿Truman Capote hubiera logrado un resultado periodístico diferente en A sangre fría si hubiera contado con iPhone? «.

¿Cuál es su línea de narración?
«Para mí la “palabra” es fundamental. “Palabra”, “discurso narrativo”, creación de una “realidad verbal” a partir de esa realidad concreta que se vive en el escenario. Ahí me enfoco. Cada deporte tiene su propio léxico, sus propias reglas, sus propios ambientes, pero la forma como combino todo esto con los demás recursos que me ofrece el lenguaje es lo que remarca mi estilo. Descripciones, alegorías, giros retóricos… todo esto vale. Describir las acciones que se repiten con las mismas expresiones todo el tiempo es algo que fatiga. Ahí está mi reto: ¿Cómo más puedo dar cuenta de esto?

“¿De dónde sacas todo eso…?”, me preguntan. Son muchas las fuentes. Cuando leo hallo formas de expresión que compaginan a la perfección con instancias precisas de los deportes que narro. Les hago arreglos. O las reinvento. O creo mis propias “imágenes”. Es una búsqueda. También tomo de la música. Ese “¡Estalla la revolución del fútbol!” con el que abro cada tiempo de los partidos salió de una canción de The Beatles titulada Revolution. El cine, el teatro… la vida diaria.

En cuanto al ritmo, la agilidad con la cual se haga referencia de los hechos narrados, es clave para poder hallar los efectos que uno pretende despertar en el radioescucha o televidente. Ritmo, ritmo, ritmo. Sí, una cosa es el relato lento y otra el rápido. Una cosa es el relato continuo y otra el fraccionado. Como en la literatura: un efecto tienen los “períodos largos” y otro los “cortos”, o la combinación de estos.

Yo no me desligo de mi herencia narrativa. Por eso incluyo el ritmo como un componente especial. Lo que sucede es que una cosa es ritmo con un discurso que peca por evidente y otra el ritmo que intenta estimular la imaginación a partir de la superación de la imagen vista del televidente, en el caso de la televisión. Aquí es donde el discurso cobra importancia para mí. Sí, lo que se dice y cómo se dice. El “cómo” es el factor diferenciador.

Por supuesto, la voz es un instrumento clave. La narración deportiva, de acuerdo con los momentos de un partido, de una etapa o de un combate requiere de usos tonales diferentes. Una narración de un solo tono es monotemática y aburrida. En mi caso, la emocionalidad es fundamental.

Con todo y que en televisión tenemos una influencia marcada de las transmisiones argentinas, nosotros, aquí en el trópico, tenemos nuestros propios tonos, nuestras formas propias de vibrar. No se trata de inundar la transmisión de voz. No. Se trata de decir lo pertinente, y ojalá con un discurso creativo que enriquezca la imagen, pero sin sacrificar el ritmo, independiente de las pausas y silencios, que deben ser usados igualmente como recursos comunicativos».


-¿De los nuevos narradores deportivos en Colombia, a quién destacaría?
Estamos en una especie de transición entre los narradores de siempre, que se hicieron en radio y que tienen incursiones en la televisión, y quienes tratan de abrirse espacio en la reducida franja radial y a la vez dan “estrujones” en la súper competida y angosta vía de la televisión.

¿Quiénes son ‘nuevos’ en Colombia? ¿Cuántos de esos ‘nuevos’ tienen continuidad en los medios masivos? Uno podría inferir que los narradores de los canales privados de televisión son nuevos, o los de los canales regionales también, sin embargo ¿son nuevos? La carpeta es tan reducida que me parecería injusta una ponderación individualizada.

Eso sí, de antemano, absoluto respeto para mis colegas. Cada quien se forja un estilo a partir de sus propias búsquedas, lo cual tiene tremendo mérito. Y más dentro de un contexto que puede ser acariciador o despiadado. Estar expuesto al público implica este “riesgo”. Pero no hay escapatoria.

-¿La franja radial de la tarde se volvió deportiva. Qué piensa de este fenómeno: Blog Deportivo, Caracol Radio con el VBar, RCN en la jugada, la W…
Siempre he amado la radio. Me inicié en ella y mi pasión se gestó, en parte, por ella. Y con todo y que la radio hoy está sufriendo los coletazos de una tecnología que la obliga a metamorfosearse apuradamente, estas son conquistas que celebro.

Podría verse como una vuelta a la fantasía y la imaginación. La radio es eso. No quiero caer en la trampa del “viejo” que desdice del presente evocando su pasado como el mejor. Cada tiempo puede ser el “mejor” y la competencia de la franja de la tarde es una hermosa forma de sacudir las bases de los “monopolios” que existieron en los setenta, ochenta y noventa, cuando la radio era el imperio. Hoy no podemos caer en la trampa de que todo es televisión. O que todo es contenido en red.

No, la radio colombiana se defiende a partir de su rica tradición. Insisto, celebro que se abran espacios en medios, frecuencias y plataformas altamente competitivas. Desde lo informativo, esa era una franja muerte en la que sucedían cosas y solo había que esperar a que otros medios, a su ritmo, dieran cuenta de ellas. De nuevo la radio y su inmediatez colonizan espacios que al parecer estaban baldíos».

-¿Poeta y por qué?
«Gracias don Alfredo por la pregunta. Una vez un televidente, además de obsequiarme una crítica untada de frustración según su tono iracundo –de pronto hubiera sido más saludable un apunte racional y desapasionado- escribió: “el narrador que se autodenomina el Poeta…”.

No, yo no me autodenomino. El apodo o marca nació cuando trasmití mi primer Ponyfútbol por Teleantioquia. En este azar de buscar, mezclar y combinar expresiones, mi compañero Jhon Jaime Osorio dijo: “¡Qué poeta!”. Y a partir de ahí, me siguió presentando como el “Poeta”.

El problema brota cuando algunas personas no logran comprender el sentido figurado de este mote. En el sentido estricto no soy un poeta. ¡Alabados los que sí lo son! Yo solo soy un narrador de deportes que juega licenciosamente con las palabras.

No obstante, la función poética del lenguaje, según el lingüista Roman Jakobson, en cierta forma autoriza a cualquiera, con talento o sin él, para que se aventure a paladear una línea poética. Es algo afín con el lenguaje. Eso sí amigo oyente o televidente, no se confunda. No soy un poeta, en el sentido estricto. Por eso no espere de mí recitales en mis narraciones».

..

-¿Cómo ha sido su vinculación a medios periodísticos?
Siempre he sido un “freelancer”. Hoy escribo sobre deportes y minutos después sobre otros temas: logística, mercadeo, gastronomía. Soy un narrador, soy un cronista. Hoy narro un partido en televisión, luego en radio o en una tribuna para un público abierto.

He tenido la fortuna, en ocasiones, de decirles a quienes confían en mi trabajo: “¡Por favor, compréndame, no puedo aceptar su propuesta en este instante. El tiempo, el tiempo… no me da”. Sin embargo, siempre estoy atento a cualquier propuesta. Aquí estoy.



FICHA 

-Nombre completo: Amado de Jesús Hernández Gaviria
-Edad:  48 años
-Estudios: Comunicador Social Periodista (U de A – Titulado), Filosofía y Letras (U de A – Cuatro Semestres), Inglés (Programa de Egresados U de A – Completo, cinco Niveles)
-Estado civil: Soltero
-Cargo actual: Corresponsal Liga Deportiva Postobón – Narrador del Canal Teleantioquia – Corresponsal de Radio Atlántica de Boston – Estados Unidos. Redactor de LEGIS EDITORES.
-Pasatiempos: Gimnasio, ciclismo, caminata, lectura, cine… conversar, fabular…

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2 comentarios

  1. María Victoria Zapata B.

    5 enero, 2019 at 2:52 pm

    *La riqueza de su redacción
    Buenas tardes, Alfredo y amigos Cápsulas. Desde que empecé a leerlo, en el Diario Deportivo, siempre me ha sorprendido la redacción del colega Amado Hernández. Poseedor de una inusual riqueza lingüística sus crónicas son amenas, coherentes, adictivas, diferentes en su estilo. Y también profundas en su argumentación y redacción. Aprecio muchísimo el trabajo de un periodista que honra la profesión a través del respeto idiomático que es, a su vez, el respeto por el lector, y de la investigación, que lleva impreso el sello de seriedad y responsabilidad por su labor. Comunicador, filósofo o poeta, es un deleite leer al señor Amado Hernández.
    María Victoria Zapata, columnista Cápsulas, Dama Roja del comentario

  2. Jorge martinez

    2 enero, 2019 at 10:18 pm

    *Por entrevista con Amado Hernández
    Buen narrador, lástima su falta de originalidad.
    Jorge Martínez, Medellín

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