Capsulas de Carreño

Amaranto Perea, el técnico feliz que no conocíamos.

*Sus luchas desde que salió del Urabá antioqueño, llegar hasta donde ha logrado. No fue fácil para el técnico de Itagüí Leones.

Por Alfonso Ramírez Jaramillo

Este es un viaje por la persona interior que es Luis Amaranto Perea. Muchos conocemos su historia de cómo llegó a ser uno de los referentes del fútbol colombiano.

Su paso del  Independiente Medellín en el 2002 a Boca Juniors de Argentina donde ganó la Copa Intercontinental en 2003, hasta llegar al Atlético de Madrid y lograr uno de los títulos más representativos en el fútbol europeo como es la Uefa League. Posteriormente en Cruz Azul, allí alcanzó la Concacaf Liga Campeones en 2014.

En la Selección de Colombia tuvo 74 apariciones. Su debut como internacional se produjo el 20 de noviembre de 2002 en la derrota 0-1 con Honduras, amistoso jugado en San Pedro Sula. Desde ese partido se convirtió en fijo en las convocatorias de la Selección colombiana logrando portar el brazalete de capitán en varias ocasiones.

Pero Luis Amaranto para obtener esos logros y ser lo que es hoy en el fútbol, no se lo ganó ni en un chance ni en una lotería. Desde que salió de Urabá y hacer la transición hasta Madrid le ha costado al gran entrenador felino. Esta es la otra cara de unos de los más representativos futbolistas de Colombia.

-¿Luis Amaranto Perea de dónde es?
“A mí siempre que me hacen esa pregunta digo que soy de Urabá, yo nací en Turbo, pero mis padres a la edad de dos años me llevaron a vivir a Currulao. Toda mi experiencia en mi juventud como deportista mientras estuve en Urabá la hice en Chigorodó.
Hoy mis padres están radicados en Apartadó, por eso es que digo que al final soy de Urabá. Mi esposa es de Carepa donde tengo mi complejo, quizás el único sitio donde realmente no he vivido es en Turbo pero allí nací, también estuve en Necoclí y otros municipios en los que básicamente me he criado”.

EL CAMINO DE LA VIDA

-¿Por qué se dedicó al fútbol?
“Creo que uno es lo que quiere ser y para uno ser lo que quiere ser, lógicamente tiene que pelear ante muchas situaciones complicadas. Mi padre ha sido futbolista, no ha sido deportista de élite pero en todas las tardes en los pueblos acostumbran a hacer los “picaitos”, mi padre me llevaba y siendo muy pequeño me metía con los grandes y él me tenía que estar sacando continuamente porque me pegaban con la pelota etc. etc. etc.
Lo que suele pasar. Desde los 10 años más o menos parece que empiezan a ver cosas destacables en mí y de mil formas, hay una cosa que tengo que agradecer y siempre lo he dicho. Mi padre ha sido para mí esa fuerza que se necesita para emprender un camino, nunca pensó que su hijo iba a llegar a jugar donde llegó, pero su objetivo principal siempre fue acompañarme en lo que yo decidiera hacer.
Siempre les hago una invitación a los padres, creo que al final hay que apoyar a los hijos, si se trata en el área del deporte mucho más, porque termina siendo muy sano. A partir de ahí lógicamente empieza uno a competir a ilusionarse con una posibilidad, porque todo niño tiene un ídolo y, bueno llegó el momento en que entendí que tenía que salir de la región de Urabá para poder estar más cerca de mis objetivos. A los 16 años me desplazo a la ciudad de Medellín”.

 

LOS MOMENTOS DIFÍCILES

-¿Qué pasó a su llegada a la capital paisa?
“Llegué al Deportivo Antioquia en ese momento estaba Pedro Pablo Álvarez y Javier Arango (por estos días lo saludé, me da mucha alegría ver a gente que conocí en mis inicios). La vida aquí se puso dura porque nosotros sin duda, esto pasa con el 99% de los deportistas en Colombia, venimos de familias humildes y a partir de allí cuando tú te desplazas del seno de tus padres queridos y de tu entorno familiar a aventurar la vida, en una ciudad tan grande en ese momento para mí como Medellín, alguien de pueblo a enfrentarse a un mundo totalmente diferente, es bien complicado».

-¿Cómo vivía en esos momentos?
“Llegué donde un amigo, recuerdo que entrenaba por la mañana y por la tarde trabajaba en una fábrica de zapatos, me tocaba continuamente estar limpiando las hormas con que hacían los zapatos y tener la fábrica, el almacén o la tienda como se quiera llamar muy organizada. Ese era mi trabajo, llegaba a la casa a las 9 ó 10 de la noche extenuado para volver a madrugar.
Entonces ha valido la pena porque desgraciadamente la gente piensa que el futbolista es simplemente cuando lo ves en la calle, cuando lo ves en la televisión o en sitios que merecidamente se ha ganado pero detrás de cada deportista hay un sacrificio increíble. Lo que pasa es que hay mucha gente con talento que no quiere pasar por esas situaciones incómodas y desgraciadamente hay mucho talentoso que se queda en el camino”.

-¿Cómo es la historia de la venta de helados?
“Cuando yo llego donde el amigo, después algún tiempo está claro que tenés que colaborar, porque hay gastos, hay de todo, he sido alguien digamos muy auto sostenible por decirlo de alguna forma, nosotros somos ocho hermanos y está claro que mi padre no tenía para darnos lujos, tampoco aguantábamos hambre, pero con ocho hermanos y una sola persona llevando comida a casa se hace más complicado.
Por suerte en mi barrio he vendido churros, palitos de queso, todo lo que se puede vender, me ha gustado estar bien dentro de lo que se pueda estar bien, mi par de zapatillas bonitas, me ha gustado ser un poco yo y, meterle ese gasto a mi padre me parece un descaro, pues bien cuando llego a Medellín lógicamente hay pasajes, una habitación que hay que pagar y me voy a vivir con los que ahora son mis cuñados.

-¿Y cuánto ganaba por día?
Ellos entrenaban en los equipos de la liga y vendían helados, les pregunté cómo era eso, me explicaron cómo era y me fui a vender los helados a la puerta de un colegio, recuerdo que el primer día me quedaron 7 mil pesos, después le empecé a coger un poco el ritmo a la forma de vender y luego me quedaron en otro día 15 mil.  He sido muy organizado y lógicamente había días en que no podía ir a trabajar porque había un desgaste, había que caminar, por supuesto entrenar porque mi objetivo era jugar fútbol.

-¿Y cómo apareció el fútbol en su vida?
hasta que un día llego a un equipo llamado Big Boys después de haber estado en Deportivo Antioquia.  En ese momento, ese equipo tenía cierta relación o convenio con el Medellín, recuerdo que el manager era Julio Comesaña el encargado de acercar a los futbolistas de proyección, él era el que decidía, recuerdo que de ese equipo Big Boys fuimos siete futbolistas y solo me dejaron a mí.
Aa partir de ahí Julio me dice que sabía lo que yo estaba haciendo y que debía de decidir entre el fútbol y trabajar, lógicamente me pusieron una casa hogar y me facilitan absolutamente todo, entonces es ahí donde esto hace que ingrese rápidamente al primer equipo y pude debutar.

-¿Cuántos años tenía en esa etapa? 
A grosso modo un poco mi vida o  mis inicios muy duros, duro porque había que trabajar para poder nivelar un poco las otras cosas. A la edad de los 16 años ya tenía que valerme por mis propios medios y esto me ha enseñado que la vida es muy dura, pero es tan dura dependiendo de los que tú quieras hacer de ella, creo que aquí hay mucho que hacer y a uno muchas veces le falta imaginación.  Gracias a Dios he sido una persona muy recursiva y eso me ha valido para quizás llegar a ser lo que humildemente puedo decir que he sido como deportista”.

¿Qué le causa tristeza?
“A ver, a mí la hipocresía me mata, hay muchas cosas lógicamente que me dan tristeza, la maldad, tanta necesidad que hay en nuestro país, me da tristeza que hay algunas personas muy abandonadas y, más tristeza me da de la gente que de alguna manera aprovecha ese tipo de personas para beneficiarse, eso me entristece mucho.
Tienes que aprender a convivir con ello, también creo que hay mucha gente que puede hacer las cosas mejor sin meterse en ese mundo de que se les regale todo, se meten en ese mundo del poco esfuerzo y hay que identificarlos, pero creo que en nuestro país hay mucha gente que necesita realmente de una ayuda”.

-¿Por qué lloró la última vez?
“La última vez lloré inclusive con mi equipo. Soy muy emocional e intento en las charlas técnicas antes de los partidos tocar las fibras de los jugadores. Les puse un video que tenía que ver mucho con lo que es la capacidad mental, nosotros todos lo que estamos haciendo algo diferente, tenemos a nuestro alrededor un montón de gente que está continuamente diciéndote que no vas a ser capaz, que eso no es para ti, yo me identifico con esas cosas, entonces en ese momento se me pusieron los ojos muy rojos y vi que el grupo lo sintió.
En esos momentos quiero dar un estado diferente a los jugadores, intento buscar algún video, alguna frase que los conecte a ellos con ese ser interior, con lo que es uno, nosotros no podemos depender de que alguien le diga que es bueno o que es malo, uno tiene que pelear independientemente de esas situaciones, hay que creer en nuestras capacidades.

-¿A propósito, cuál es la característica de Leones?
«Este equipo (Leones) es muy inteligente porque en poco tiempo haber logrado que ellos se complementen como se complementan es muy complicado. Creo que la tarea más difícil para uno es tener que liderar personas porque los seres humanos somos muy complejos.
Pero, repito, este es un buen grupo, no sabemos dónde vamos a llegar, mi ilusión lógicamente es que este equipo juegue la final este primer torneo, pero créeme que los más importante para mí es que este grupo crezca, no solamente en los futbolístico sino como personas”.

 

AMARANTO ENTRENADOR

-¿Cómo es su faceta de entrenador, el curso en el exterior?
“Quizás soy poco de usar las redes sociales, soy poco de exhibirme, de mostrar mis logros, mis cosas, así es mi personalidad, hay muy poca gente que sabía que antes de llegar a Leones yo tenía la máxima titulación que otorga la UEFA, durísimo es lograr ese título, durísimo!
En Europa lógicamente no te regalan nada, pero si tienes ayuda para que tú te esfuerces y saques digamos el título de entrenador adelante. A mí me cambia mucho la vida cuando dejo el fútbol y empiezo a estar cerca de la divisiones menores del Atlético de Madrid, un equipo con una estructura increíble, donde un entrenador crece de una forma increíble. Aquí desgraciadamente los clubes no se preocupan por ayudar a que sus entrenadores se preparen, ha sido una falencia increíble que hay aquí.

-¿Y cómo se encarreta con este tema de técnico?
«A mí me empezó a gustar esto, llego allí, primero empiezo a viajar con el equipo digamos como imagen del club, después me gustó esto, empecé de alguna forma a enseñar, tener ese dominio de un grupo, trasmitir y, me nace la necesidad de prepararme.
El curso ha sido muy complicado, pero después de 15 años volverme a sentar en una aula, estas siete horas hablando de teoría, de fútbol, siete horas con muchas materias y la gente piensa que te hablan sólo de fútbol, no, te hablan de todo, te hablan de medicina, de comunicación, de liderazgo, de ética en el deporte, o sea son un montón de materias que ves y que te ayudan comprender una cantidad de situaciones. «.

¿Cómo empezó  a ser cercano con Leones?
«En esa etapa de vacaciones de mitad de año, solía estar aquí un par de meses, venía a ver el equipo, el presidente muy cordialmente me invitó a sentarme con él a ver un partido, un día después de que pasó lo que pasó, me llama, me dice que si me quiero hacer cargo del equipo, lógicamente para mí fue una sorpresa, me ericé,  si uno viene buscando la posibilidad de entrar a un equipo, pero fue algo inesperado en ese momento.
Bien, yo le dije que me diera dos días, tenía que revisar, tenía que analizar y todo, a los dos días respondía, tenía claro que no tenía que pasar por una situación de salvar al equipo del descenso, era imposible salvarlo, pero si dije, al final hay que tomar decisiones en la vida y es un equipo que vamos a ver mis formas de entrenar y si somos capaces de llevarlas al terreno de juego, si soy capaz de transmitir, si soy capaz de convencer, más allá de que no pudimos salvar al equipo, parece que lo que yo quería en nuestra forma de jugar, de alguna manera lo logramos, eso lógicamente me ha dado mucha fuerza.
En resumen yo viviré con Leones en mi corazón toda la vida porque al final estos primeros pasos marcan de alguna manera el camino de cada uno y sobre todo la forma de ser de Don Carlos (Murillo), su esposa y su hija que me han acogido como alguien más de la familia, ello es muy importante para mí”.

-Es de suponer que un profesional como usted ha tenido mil vivencias en el paso por el fútbol, ¿Qué lo ha marcado?
“En mi vida han pasado cosas que me han fortalecido, creo que y no como un punto que me haga recordar cosas para volver a llenarme de fuerza, hoy el ser humano que no tiene capacidad de aceptación tiene el camino muy corto, porque yo debuto un poco tarde, al límite y a los tres años, un poco menos, estaba yéndome a un equipo como el Boca Juniors. apenas estaba saboreando lo que era el debutar aquí (con Medellín) e irme a un equipo con la magnitud que es el Boca Juniors, tuve que despertar sobre una realidad, ir a la Argentina, con los mejores en ese momento de América Latina, ante un entrenador como Bianchi, ante un equipo ganador, apenas estaba terminando de salir de una Copa Libertadores, tenía dos años y medio de haber debutado.

¿Y después que le impacta?
Estas en Boca, allí no hay tiempo de adaptarte, tienes que empezar a competir, a los 10 meses estaba firmando con el Atlético de Madrid, estaba desempacando mis maletas de un equipo poderoso como el Boca Juniors y me estaba yendo a Europa, algo con lo que yo siempre había soñado.
Vuelves a adaptarte a una situación nueva, entonces más allá de quedarme con una anécdota específica, lo que creo es que debes estar preparado para todo. La vida te puede cambiar para bien o para mal, ojalá siempre para bien en cualquier momento y detenerte en pensar o lamentarte no solucionas absolutamente nada. Hay que identificar la situación rápidamente e intentar caminar en ese momento de lo que es importante.

-¿Esa es la vida?
«No me detengo en algo específico sino que recuerdo esos momentos para poderme adaptar, la vida es esa, para mí todo lo que sea nuevo son procesos de aprendizaje que lógicamente estoy con la mente abierta para poder adaptarme a esa situación».

Amaranto, técnico feliz en Leones F.C. Foto Alfonso Ramírez – Cápsulas.

Profesor Amaranto, muy amable por permitirnos mostrar esa faceta diferente de entrenador. Muchas gracias

“Muchas gracias a usted, creo que al final es bueno que de repente conozcan el otro lado de la imagen de deportista en este caso de entrenador, porque nosotros también somos personas con dificultades como las tiene todo el mundo, y, de alguna manera nos sentimos obligados por lo que hacemos a través del juego, darle alegría a mucha gente que viene con la ilusión de pronto de olvidar algún problema y ver que su equipo le agrada, muchas veces no salen y quizás nos sentimos culpables de esa frustración de esos seres humanos, créeme que siempre lo hacemos pensando en que es lo mejor, nos podemos equivocar como muchas personas, pero bueno para mi Leones y la familia Leones hoy por hoy tienen un significado más que importante dentro de mi vida”.

Compartir:

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *