
La primera declaración de Carlo Ancelotti después del partido contra Ecuador, en su debut como DT de Brasil en las Eliminatorias hacia el Mundial 2026, fue una crítica al estado del terreno de juego, calificándolo de irregular y dificultoso para jugar al fútbol. Esto no resulta sorprendente, ya que es común encontrar campos de estas características en Sudamérica. Esta observación del emblemático técnico europeo podría utilizarse sarcásticamente como: ¡BIENVENIDO A AMÈRICA!
Posteriormente, en el partido local contra Paraguay, Ancelotti expresó su satisfacción por la victoria del equipo local gracias a un gol de Vinicius Jr., su pupilo en el Real Madrid, quien se lo dedicó como presente por su cumpleaños 66.
Así comenzó la aventura de Ancelotti en tierras suramericanas, donde su contratación ha generado diversas reacciones debido a su magnitud y a la trayectoria de los protagonistas: la experiencia del entrenador italiano y el prestigio (aunque disminuido), del fútbol brasileño.
La dirigencia brasileña ha implementado todo un dispositivo de mercadeo, haciendo del nombre Ancelotti en Brasil, un producto mediático muy atractivo para muchas empresas capaces de invertir cifras millonarias por publicidad cada vez que juegue la selección en cualquier parte del mundo.
En su debut local en São Paulo frente a Paraguay, aparecieron 40 nuevos patrocinadores solo para ese partido, la televisión marcó un rating de sintonía de 30 puntos, el mayor registro de estas eliminatorias y 46.000 personas asistieron al estadio; cifras muy altas para la selección brasileña en mucho tiempo. Además, anunciaron 11 casas de apuestas deportivas bonos, que compiten por el mercado, invirtiendo sumas fabulosas por la aparición de sus logos en las vallas publicitarias buscando estar en el TOP MIND de los consumidores de las apuestas futboleras.
La contratación ha sido notable por sus cifras y condiciones: 10 millones de euros anuales, además de lujos sin precedentes y exagerados como avión privado permanente, una mansión de lujo en las afueras de Rio de Janeiro y medidas extremas de seguridad durante su estancia en Brasil. Estos costos directos e indirectos superan con creces lo devengado por otros entrenadores en Brasil como TITE, último titular con algún éxito en la selección nacional, campeón de América en 2019 y dos clasificaciones a cuartos de finales en los Mundiales de 2018 y 2022.
Algunos editorialistas brasileños consideran este gasto como innecesario en un pais con grandes desigualdades sociales y una deuda de 2.05 billones de dólares estadounidenses a 2024, voces que se suman a la del presidente de la nación, José Ignacio Lula da Silva, quien ha sido un fuerte crítico a esta contratación de los dirigentes del futbol brasilero.
En términos futbolísticos, Ancelotti ha mostrado su estilo característico en estos primeros partidos, enfatizando la presión alta e intensidad de juego. Ha recuperado a Casemiro, jugador clave en sus títulos con el Real Madrid y pilar de equilibrio en selecciones anteriores de Brasil, y ha sumado estratégicamente a su equipo como asistente a Kaká, quien goza de gran aceptación popular y con quien compartió glorias en el Milán italiano en años pasados.
Ancelotti es un entrenador que mantiene cercanía con sus jugadores, a quienes puede mirar cara a cara en el competitivo mundo del fútbol de hoy, ganando tanto dinero como ellos. Ahora, con este contrato, se convierte en el técnico mejor remunerado de la historia.
El fútbol brasileño siempre ha sido exitoso y admirado, desde aquel Mundial en Suecia 58 cuando sorprendió al mundo con su talento, representado por el joven Edson Arantes, el rey Pelé. Sin embargo, actualmente el fútbol brasileño necesita urgentemente un revulsivo que lo saque de recientes frustraciones, obteniendo nuevamente un título mundial esquivo desde 2002. Para Brasil, clasificar al Mundial 2026 no tiene el mismo mérito que para otras selecciones sudamericanas, excepto Argentina. De hecho, los brasileros han estado en TODOS los mundiales. El reto urgente radica en recuperar el orgullo de ser considerados los mejores del planeta con su magia futbolística, y eso, solo se consigue si vuelven a gritar: «campeón».
En estos últimos años, Argentina, su gran rival futbolístico, ha conquistado la Copa América en 2021 y 2024, y el Mundial de 2022, ganando espacio como referente continental para el mercado del futbol mundial. Los brasileños buscan cerrar esta brecha y necesitan urgentemente conseguir un nuevo éxito en el próximo mundial tripartito en México, EE. UU y Canadá. Así lo entiende Ancelotti, quien aseguró al llegar, que como técnico es el más ganador de la historia en la tierra de los pentacampeones mundiales. Es decir, el matrimonio perfecto de dos ganadores.
La contratación de Ancelotti es una apuesta que, si resulta exitosa, contará con el beneplácito de todos, repartiendo dividendos económicos considerables para sus protagonistas. Sin embargo, si falla, será el fracaso más estruendoso en la historia del fútbol brasileño, comparable a la derrota en el Mundial de 1950, cuando Brasil organizó el torneo para ser campeón del mundo, y Uruguay les arruinó la fiesta.
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