Capsulas de Carreño

Aníbal Carmelo “Pichuco” Troilo:  Su música, el fútbol y River Plate (II)

Por John Cardona Arteaga.
Profesor Universidad de Antioquia.
Expresidente Deportivo Independiente Medellín -DIM.

 

En la entrega anterior esbozamos el gusto de Troilo por el fútbol y  la relacion de este gran músico con el club de sus desvelos y con los ídolos que integraban la institución deportiva. Hoy entramos a los testimonios y homenajes referidos a este gran personaje del tango y a las retribuciones que recibió por parte de sus ídolos y amigos.

Un testimonio informado

En el trascurso de nuestras vidas profesionales, académicas, futboleras y tangueras nos topamos con amigos que hacen amenas las charlas e intercambios y que están impregnados de las pasiones que compartimos. En correspondencia a las actividades universitarias, como docentes e investigadores en varias disciplinas, hemos encontrado grandes afinidades entre las Facultades de Ciencias Económicas de las Universidades de Buenos Aires –Argentina y de Antioquia-Colombia, fortalecidas por distinguidos académicos como los recordados Mario Biondi, Carlos Luis García Cassela y Juan Carlos Viegas. El fútbol, el tango, la poesía y la literatura no han estado ausentes en los sucesivos encuentros. Hoy conectamos en esa vía con otro personaje de altos quilates.

Nos referimos en este escrito a Rubén Berenblum, economista y destacado profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA en materias como Pensamiento Económico e Historia Económica y Social Argentina. Además, imparte su conocimiento en otras universidades de Europa y es miembro académico de la Academia Nacional del Tango en Argentina. Como buen hincha de River Plate desde niño, interviene en este escrito con sus vivencias:

Troilo en el Monumental

Mis recuerdos más antiguos se remontan a los finales de la década del cuarenta, podríamos decir 1950, eran los años de Amadeo Carrizo, Eliseo Prado y, por supuesto, Walter Gómez, Labruna y Loustau, campeones del futbol argentino entre 1952 y 1957 (saltearon solo 1954, que fue de “ellos”, como decía mi viejo).

El estadio inaugurado en 1938, tenía tres tribunas, faltaba la que da al Rio de la Plata, desde la platea se distinguían las vías del ferrocarril y el río.

Mi padre se había asociado a River en los tempranos años veinte, a su llegada como niño inmigrante a la Argentina, había presenciado los partidos en el estadio de Av. Alvear y Tagle, épocas de Bernabé Ferreira y Carlos Peucelle y fue, lógicamente, socio vitalicio con abono a platea en el Estadio Monumental, me imagino, desde su inauguración.

Me resulta imposible olvidar aquellas tardes de domingo, el tranvía o el colectivo y la caminata desde las Barrancas de Belgrano, la entrada de socios sobre la Av. Figueroa Alcorta y nuestra llegada a la histórica ubicación en la tribuna San Martín, sector F, fila seis.  En el sector vecino, el E, tenía su platea Aníbal Troilo.

Allí lo vi y me lo crucé muchas veces en esos años gloriosos. Durante las décadas del cuarenta y cincuenta, él mantuvo una relación directa con jugadores de River que eran tan fanáticos de él y de su orquesta como Pichuco lo era de River desde chico. Troilo invitaba a sus amigos al Tibidabo, cabaret de la Av. Corrientes donde actuaba por las noches y aun cuando se fueron espaciando las visitas al estadio, su estrecha relación con el mundo riverplatense se sostuvo hasta su desaparición en 1975.”

Parte de la reflexión anterior del amigo Rubén está certificada por el destacado periodista Julio César Pasquato, conocido popularmente como Juvenal, en sus escritos sobre Historia del fútbol en El Gráfico, cuando detalla esa relación tan estrecha entre jugadores y director musical que combinaban las tardes de juego y baile vistoso en la cancha con las noches de tango y baile en el cabaret.

Eso parece representarlo la foto siguiente de El Gráfico, en la que los integrantes de la Máquina simulan la intervención de la orquesta en el Tibidabo:

El festejo del afinado River multicampeón de los ’40. Arriba: Yácono, Di Stéfano, Labruna, Reyes y Loustau. Abajo: Rossi, Ferreira, Moreno, Ramos, Vaghi y Grisetti. ¡Qué nivel artístico señores!

https://www.elgrafico.com.ar/articulo/1088/34827/historia-del-futbol-argentino-por-juvenal-capitulo-ix-%281941-1945%29

Como si fuera poco, el amigo Ricardo Troncone nos compartió, desde Buenos Aires, un apunte sobre Troilo y su relación con otro jugador histórico de River del mismo periodista Juvenal en el prólogo del libro del genial Amadeo Carrizo titulado Amadeo. El arte de atajar. En cuyo párrafo final anota:

“Una noche de los cincuenta, el gordo Aníbal Troilo, el inolvidable Pichuco del fuelle armonioso y las sentencias profundas dictaminó: “Es tan grande Amadeo que lo dejó a Sebastián Gualco en la noche de la historia…” En una solo frase quedó todo dicho. De una vez y para siempre.” Se refiere la nota a Sebastián Inocencio Gualco, destacado arquero de San Lorenzo de Almagro desde 1934 a 1940 y de la Selección de Argentina entre 1935 y 1943, considerado por los expertos como uno de los grandes cuidapalos en la historia del fútbol argentino.

Todo quedaría sin mucho sentido sino aclaramos que el señor Troncone fue jugador profesional de fútbol defendiendo la divisas de Platense, Racing Club, Argentinos Juniors, Newell Old Boys y Bolívar (La Paz). Además, acompañó hasta su muerte al maestro Amadeo Carrizo, quien era su suegro y tuvo como padre a Enrique Campos, gran cantor de la orquesta de Ricardo Tanturi y otras agrupaciones tangueras. Con Ricardo hemos convenido publicar una historia sobre Campos y su gran afición por el fútbol.

 

Homenajes al Gordo

Para hacer más cálida esa comunión ente el tanguero, el club y sus jugadores, nos referiremos al tributo ofrecido a Aníbal Troilo en el Teatro Astros el 11 de julio de 1973, día de su cumpleaños 59. El evento fue transmitido en vivo por LS84 Canal 11 de televisión y contó con la actuación de su orquesta típica. Presentaron el espectáculo Lidia Satragno “Pinky” y Juan Carlos Mareco. De la grabación de ese importante acto de festejo musical y deportivo, tomamos algunas notas que presentamos en esta crónica.

En medio de la tertulia entre Troilo, Oscar Alonso, Roberto Goyeneche, Carlos Figari, las actuaciones tangueras de Roberto Rufino, Tito Reyes, el mismo Goyeneche y la lectura de poemas de Cátulo Castillo, acompañados por la orquesta de Troilo, como parte del programa, hizo presencia la gente de River con sus directivos y famosos exjugadores, integrantes de la Máquina, para hacer un reconocimiento a uno de sus hinchas más queridos.

Aníbal Troilo acompañado de cracks de La Máquina: Juan Carlos Muñoz, Ricardo Vaghi (sentado en el piso), Ángel Labruna y Amadeo Carrizo (Museo de River).

El evento que comentamos fue un rencuentro de Pichuco con sus viejos amigos, encabezados por Néstor “Pipo” Rossi y José Manuel Moreno. Se destacó el sentido reconocimiento por parte de los integrantes de La Máquina, que estuvieron masivamente festejando en su cumpleaños 59 a quien fuera su incondicional seguidor, socio vitalicio por 48 años, como él mismo lo indicó. Además, recibió el mensaje de amistad de quienes lo acompañaron durante muchas noches de tango y celebración de triunfos deportivos.

Declaró Troilo en el acto: “La banda la tengo adentro, hace 48 años que soy socio de River Plate, socio vitalicio por supuesto, y he visto jugar a todas estas lumbreras, me he solazado, he gozado profundamente con lo que hacían ellos”.

Los componentes, como piezas de una máquina, hicieron su formación tal como Pichuco los veía en la cancha, incluido “Tucho” Méndez, quien no jugó en River, pero fue invitado por ser cercano a todos. Rossi se encargó de tomar lista con los respectivos comentarios de cada uno:

Ricardo Vaghi (# 2), Lidoro Soria (#3), Norberto Yácono, Bruno Rodolfi (capitán de la Máquina), Néstor Rossi(fogonero), Juan Carlos Muñoz (el wing inolvidable), José Manuel Moreno, Ángel Labruna (el que más campeonatos jugó con River), Eliseo Prado, Santiago Vernazza, Federico Vairo, Norberto Méndez (gran amigo de River), Vicente Locaso. Nos llamó la atención la avalancha de aplausos cuando se alineó José Manuel Moreno del cual se dijo en la presentación: “El más grande futbolista argentino y del mundo”.

Anotamos al margen que entre los participantes en ese acto se encontraban dos campeones en Colombia con el Deportivo Independiente Medellín de 1955: José Manuel Moreno y Lidoro Soria.

La expectativa fue grande cuando se comentó la ausencia de un compañero debido a una enfermedad leve; este había enviado una nota por medio de José Manuel Moreno, quien excusa a su compañero. Se trata de Adolfo Pedernera. La nota fue leída con el siguiente texto:

“Buenos Aires, 11 de julio de 1973.

Estimado gordo:

Lamento muchísimo no poder estar contigo en el día de tu cumpleaños.

Sabés bien como me hubiera gustado felicitarte personalmente, pero, desgraciadamente, un pequeño problema físico me impide estar con mi preciado amigo. A pesar de no vernos con frecuencia, tanto vos como yo, nos tenemos espiritualmente presentes en todo momento.

Gordo, que sean muchos, pero muchos años más. Sabés que te lo deseo con el de la zurda. Un abrazo muy fuerte, muchas felicidades.

Adolfo”.

A continuación, la Comisión directiva de River intervino ante el público resaltando la importancia y la obra de su socio vitalicio y entrega a Pichuco un recuerdo representado en el Martín Fierro de José Hernández.

Alguien de la delegación, dirigiéndose a Troilo, rubrica el homenaje con esta anécdota: “El 4 de noviembre de 1942, había un muchacho de pantalones cortos que se subía a los trenes y vio a un señor hacer un gol de palomita que le anularon porque con la cabeza no llegaba, puso la mano hacia adelante y la metió con la mano. El gol lo hizo José Manuel Moreno y usted esa noche estrenó Pa’ que bailen los muchachos, el tango que para mí será inolvidable, marca mi admiración por Pichuco y por los integrantes de la Máquina, los caballeros de la angustia”.

Se pueden escuchar los detalles de este homenaje en el siguiente audio:

 

 

Ángel Labruna y Félix Loustau junto a Aníbal Troilo en los vestuarios del Monumental (Museo de River)

Anotamos que sobre la fecha reseñada en la alocución para el estreno del tema Pa’ que bailen los muchachos pudo existir un equívoco, pues ese tango fue grabado por la orquesta de Troilo en la voz de Francisco Fiorentino en 1942-04-16, bajo el número ERT-2735 del sello RCA Víctor. También existe una excelente grabación de Hugo del Carril con acompañamiento de guitarras y versos de Julián Centeya de 1942-08-31, Buenos Aires RCA Víctor.

Sobre la obra en mención, se argumenta que era la retribución musical del Gordo para sus amigos de la Máquina, por supuesto en complicidad con Enrique Cadícamo, autor de la letra. Se cuenta que el Gordo, cuando hacía presencia en la cancha de River, para alentar a los integrantes de la famosa delantera (Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau) gritaba en la tribuna: «Pa’ que bailen los muchachos». Por ello la composición, a pesar de no tener en su letra una referencia al fútbol de River, se consideró como un himno a la calidad de los integrantes de la Máquina.

Pa’ que bailen los muchachos.

“Pa’ que bailen los muchachos
via’ tocarte, bandoneón.
¡La vida es una milonga!
Bailen todos, compañeros,
porque el baile es un abrazo:
Bailen todos, compañeros,
que este tango lleva el paso.
Entre el lento ir y venir
del tango va
la frase dulce.
Y ella baila en otros brazos,
prendida, rendida,
por otro amor.”

Ver letra completa en:

https://www.todotango.com/musica/tema/508/Pa-que-bailen-los-muchachos/

Podemos escuchar Pa’ que bailen los muchachos con la orquesta de Aníbal Troilo y la voz de Francisco Fiorentino en el siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=1HJTCpB3dNU.

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[John Cardona Arteaga, Profesor Universidad de Antioquia,
Expresidente Deportivo Independiente Medellín -DIM]

Medellín, julio de 2020

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