
Por María Victoria Zapata B. //
Columnista Cápsulas. //

Un gol agónico del jugador rojo símbolo de combatividad y esfuerzo, Francisco Fydriszewski, le entregó al Deportivo Independiente Medellín los 3 puntos del partido ante el peruano Cusco FC., que se jugó anoche en el estadio Atanasio Girardot.
Y fueron “El Polaco” y su gol, gestado en un contragolpe de Jonn Montaño al minuto 87, los que rescataron el resultado de un compromiso en el que el DIM evidenció una vez más todas sus carencias y limitaciones actuales.
Lento, predecible, acéfalo, con poco volumen de ataque, por ratos pasivo y por ratos desesperado, así lució el Equipo del Pueblo anoche ante el peruano Cusco FC, un onceno con escasa vocación ofensiva y un ordenado bloque defensivo que lo complicó durante la casi totalidad del encuentro.
Había que ganar el partido así fuera por un solo gol,-o por medio, como se dice en el argot popular- y se logró el objetivo. El de anoche, sin embargo, fue un triunfo sin sabor color ni alegría en un DIM que hace rato perdió su memoria futbolística lo mismo que su ambición y, con contadas excepciones, sus convicciones y sentido de pertenencia.
No nos podemos llamar a engaños, entonces. El DIM no jugó bien, carece de estructura, y no hay indicios de evolución en el equipo a pesar de este y los recientes y consecutivos triunfos en el campeonato colombiano. La pobreza extrema de su fútbol incrementa las preocupaciones de cara a los partidos de cierre de Liga el domingo, con Águilas Doradas, y sobre todo del próximo jueves ante Flamengo, por Copa Libertadores, ambos en el Atanasio Girardot.
Anoche ganó el DIM un partido cuya única anotación premió y destacó el esfuerzo y transpiración constantes del “Polaco” Francisco Fydriszewski, quien ante Cusco sumó su tercer gol en Libertadores 2026. El 1-0 también le dio vida a Independiente Medellín en Copa.
En este partido se observaron algunas mejorías individuales, muy pocas, y se ratificaron el aporte ofensivo de Frank Fabra desde el sector izquierdo y la titularidad de Halam Loboa. Igualmente, Eder Chaux completó su cuarto partido consecutivo sin recibir gol.
Pero el fútbol del Deportivo Independiente Medellín volvió a brillar por su ausencia. Colectivamente mostró muy poco y el medio campo adoleció de claridad e ideas. No obstante los aspectos positivos reseñados, sigue siendo muy precario su nivel de juego.
Le esperan al DIM los mencionados partidos en condición de local, cruciales los dos: el domingo ante Águilas y el jueves ante Flamengo, este último de una altísima exigencia. Estaremos pendientes de ellos, con la pesada carga de la incertidumbre y la preocupación. El fútbol rojo no da para más.
María Victoria Zapata B.





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