Capsulas de Carreño

Ante Junior, otro  experimento DIM que no funcionó.

BARRANQUILLA. La pasó mal la defensa del DIM frente al Junior. Luis Díaz fue un constante dolor de cabeza. Para David González no fue la mejor tarde. Victoria tiburona 3×2. Foto @JuniorClubSA.

Por María Victoria Zapata B.

 

Y otra  derrota con el sello de la improvisación y la incoherencia.

Desde la Liga Postobón I del 2013,  con el técnico Hernán Darío Gómez, el DIM no iniciaba  de forma tan  precaria un campeonato en Colombia.  Los marcadores por  entonces fueron 0-1 con Deportes Tolima, en el Manuel Murillo Toro, 0-0 con Millonarios, en el Atanasio Girardot,  y 0-1 con Equidad, en Techo.  Tres partidos, dos derrotas, ambas en condición de visitante y  un  magro empate local, para un punto de nueve posibles.

Pero al margen de las similitudes entre el registro de hace 6 años y el actual, lo que más preocupa  son los disparatados ensayos del técnico Octavio Zambrano con la nómina roja. Los suyos,  son experimentos que se mueven entre el absurdo y la extravagancia y el de ayer,  para el partido ante Atlético Junior, fue el más descabellado de todos.

Una nómina como la del campeón colombiano y un partido como el de la tercera fecha en El Metropolitano, exigía muchísimo más que el irreflexivo onceno con el que lo enfrentó  el DIM.

Una  zaga  lamentable por su vulnerabilidad e incapacidad,  una zona de volantes sin filtro ni generación de juego y un ataque en el que la voluntad de Castro y la jerarquía de Cano no son suficientes para contrarrestar sus carencias y deficiencias,  constituyen el mejor diagnóstico de un DIM que, hoy por hoy,  se ve sin brújula en el terreno y  en el  banco, que olvidó el toque,  el sentido de elaboración y asociación y al que, infortunadamente, le reforzaron bajo premisas equivocadas  su onceno titular. Por donde se le  mire, el DIM es  un desbarajuste, un verdadero caos.

Desconcierto total.

No es comprensible la confusión del técnico Octavio Zambrano ni su afán de ensayar  sin ton ni son con la titular roja, una nómina que conserva buena parte  de jugadores del torneo inmediatamente anterior. Tampoco lo es, que haya aceptado como refuerzos a jugadores que, en definitiva, no lo son,  que esté  sacrificando  a algunos de los recientemente promovidos canteranos o juveniles vinculados, como Jonathan Marulanda y Nicolás Palacios, por ejemplo, en partidos para los que ellos aun no están preparados y que, con el embeleco de una inexplicable rotación en el inicio del torneo, destroce módulos y sistemas ya establecidos y con un muy aceptable y reconocido nivel de eficacia, en el segundo campeonato del 2018. Los oncenos  elegidos para enfrentar a Patriotas y La Equidad, fueron inadmisibles. El que ayer saltó al gramado del Roberto Meléndez, fue inconcebible, especialmente por sus modificaciones de mitad hacia atrás.

Pero hay otro factor que también intranquiliza en sumo grado: El rendimiento de los jugadores. A excepción de Leonardo Castro, quien viene en alza desde el partido de vuelta de la final y Germán Cano, que no pierde de vista el arco contrario, es deplorable el fútbol de los demás integrantes del plantel. Referentes como David González, Larry Angulo y Andrés Ricaurte, titulares inamovibles el año anterior, y prospectos como Brayan Castrillón, entre otros,  muestran un nivel reducido a su mínima expresión y lucen perdidos y desconcentrados.

Y si el  rendimiento de los citados jugadores es preocupante, el de los llamados refuerzos es alarmante. A excepción de unos cuantos chispazos de Dairon Mosquera y Diego Herazo en el partido ante Equidad y la soledad e incomprensible falta de continuidad de Diego Arias, los demás futbolistas todavía no dan la talla. ¿Cuántas fechas más  habrá que esperarlos?

Y  si de preocupaciones se trata…

A propósito de la zaga ¿Hemos visto alguna,  en estas tres fechas del campeonato?

Y  justamente ayer, a sabiendas de la calidad individual y colectiva del contendor, Atlético Junior,  fue el “estrén” de Tipton,  Urrego  y Marulanda, que formaron la línea de fondo con Murillo. Se cometió una injusticia con el lateral Marulanda, al que se llevó como toro al matadero,  se dejó en el banco a jugadores más experimentados como Perlaza  y  Angulo,  se le sirvieron en bandeja de plata las bandas a los veloces atacantes tiburones,  se  desbarató del todo la zaga, se  ubicó a Palacios en  primera línea de volantes y se ratificó que la  defensa del DIM pide a gritos su reconstrucción total. Gritos que ni técnico ni directivos han escuchado.  Las anotaciones de Díaz, Fuentes y Gutiérrez, en los minutos 7, 27 y 38, fueron consecuencia lógica de esas múltiples grietas de mitad hacia atrás en Independiente Medellín, de las que solo nos hemos percatado los hinchas rojos.

En cuanto a la identidad futbolística, en DIM 2019 no hay una idea clara de juego. Con Patriotas vimos un equipo defensivo, que no se supo defender. Ante Equidad un onceno saturado de atacantes, que no supo ganar. Y ayer, un Medellín sin defensa, sin  filtro ni cerebro en mitad de campo  y que  tampoco  aprovechó su superioridad numérica desde el minuto 32, tras la expulsión de Gabriel Fuentes por doble amarilla,  la tempranera anotación de Germán Cano (al minuto 2) ni la ventaja en el marcador, en dos ocasiones.

Porque mientras Junior sacrificaba un delantero (Luis Carlos Ruiz) por un zaguero (Willer Ditta)  y se replegaba  durante el período complementario, el DIM  sucumbía nuevamente a la carencia de ideas en  zona medular, y acumulaba  su segunda derrota en el campeonato, a pesar  del esfuerzo de   Castro y Cano y de la  inclusión de un atacante más, Diego Herazo, al minuto 72.

En conclusión,  en la antesala del debut rojo en Libertadores seguimos sumando sinsabores y preocupaciones. El panorama actual del DIM es en extremo inquietante: el nivel del arquero David  González es demasiado bajo, la zaga  no es prenda de garantía, el medio campo carece de un  cerebro y un líder, el esfuerzo de Castro y Cano no suple las necesidades del equipo y el técnico Zambrano más obnubilado no puede estar.

Solo nos queda hacer votos para que el técnico Octavio Zambrano encuentre el camino. Que deje de lado sus  nocivos experimentos y, tal como lo hiciera en el campeonato inmediatamente anterior, calibre y explote talentos individuales y colectivos y le marque otro rumbo a nuestro amado DIM. Aunque solamente hayan transcurrido tres fechas,  así no podemos seguir.
[María Victoria Zapata B.]

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