Capsulas de Carreño

Antonio Ubaldo Rattín, el caudillo de la bandera azul y amarilla (I)

Yo quiero cuando me muera
Tener en mi tumba un ramo
De flores y una bandera
No me dejen en lo oscuro
A morir como un traidor
Yo soy bueno y como bueno
Moriré de cara al sol

Canto a la Vueltabajera

—-

Por John Cardona Arteaga.
Profesor Universidad de Antioquia.
Expresidente DIM.

En crónicas anteriores, interpretando el vínculo estrecho que existe entre fútbol y tango, acompañados de la figura del gran cantor Enrique campos y de su amigo del alma el letrista Jorge Moreira, hicimos referencia a ídolos del fútbol que motivaron la inspiración de los autores y compositores, fieles a una divisa. fueron ellos: Ernesto Lazzatti, Luis Artime, Natalio Pescia y Antonio Rattín.

Como lo habíamos anunciado, dedicaremos nuestra memoria a rendir tributo a una auténtica representación del líder en el campo de juego, firme en la historia del Boca Juniors. Se trata de Ubaldo Antonio Rattín, un verdadero caudillo de la cancha.

Pablo Eduardo García Peña, Comunicador Social Periodista. Bogotá.

Para este efecto, convocamos al amigo y reconocido comunicador social-periodista Pablo Eduardo García Peña para que juntos recordemos a este baluarte del fútbol, a quien muchos de los actuales deportistas deberían estudiar y emular. Por supuesto, en la parte final de este escrito dedicaremos el espacio para asociar el homenaje que, desde el tango, le hicieron Moreira y Campos.

La palabra caudillo proviene del vocablo latín capitellus, que significa ‘pequeña cabeza’ o ‘cabecilla’. Un caudillo es un líder militar, político o social que tiene gran poder e influencia sobre un grupo importante de personas. En este sentido, el caudillo es la persona que ejerce funciones de guía y conductor dentro de una organización, una comunidad o una nación entera. El “Caudillo” por carisma, valentía y empatía con las masas, se convierte en el faro que ilumina el camino de sus seguidores.

La historia de nuestro continente desde la frontera del Rio Bravo, pasando por Honduras, Guatemala y las Antillas, llegando a Suramérica por Colombia, y culminando en las extensas pampas argentinas, está marcada por la presencia de hombres cuyo sello, de cierta manera determinó el camino de sus congéneres, los llamaron “Caudillos” y su destino se convirtió en el sino de miles de latinoamericanos que creyeron por un leve instante, que sus promesas harían cierto un futuro de igualdad, libertad y justicia para todos.

(Fotografía tomada de Historiasybiografias.com)

Ora la fiereza de Pancho Villa y Emiliano Zapata por defender al campesinado y las clases trabajadoras mexicanas. Ora la dignidad y valor de Farabundo Martí y su lucha por los derechos de los menos favorecidos en El Salvador. Ora Augusto César Sandino y su irrevocable batalla por la independencia del pueblo nicaragüense frente al poder del gigante del norte. Ora el compromiso de los “apóstoles” José Martí y Antonio Maceo, con la bandera y el pueblo de Cuba. Obligación que incluyó su vida, como muestra de coherencia con sus ideales.

La lista se haría interminable en número y grandeza. Cómo enviar al libro del olvido a personajes como José de San Martín, José Gervasio Artigas, Bernardo O’Higgins, Simón Bolívar, que tuvieron tanto de guerreros, políticos, estadistas o caudillos, a la hora de realizar los anhelos de libertad de sus semejantes. En épocas más recientes podríamos citar a Jorge Eliecer Gaitán, Ernesto “Che” Guevara, Salvador Allende y al Comandante Marcos, que en cierta forma fueron o son, caudillos y luchadores, por ideales similares a los de sus antecesores quienes, en el caso de los tres primeros, terminaron ofrendando sus vidas como ejemplo de lealtad a sus pensamientos.

(Fotografía tomada de Arizona Daily Star)

Por analogía se llama “Caudillos” en el balompié a personajes que, por su calidad, profesionalismo, entereza, temperamento y personalidad, lograron que, bajo su égida, los colores o casquillas que defendían, fueran respetados dentro y fuera de la cancha.

Legendarios nombres engalanan el listado de grandes caudillos en la historia del balompié sudamericano, José Nasazzi, Obdulio Varela, Natalio Pescia, Néstor Raúl Rossi, Eliseo Mouriño, Héctor Chumpitaz, Wilfredo Camacho, Elías Figueroa, Julio Montero Castillo, Leonel Álvarez, Hermenegildo Segrera, por mencionar algunos de aquellos que hicieron de sus gestas, cantos a la lealtad y entrega sin par, a la hora de defender unos colores, una divisa o un escudo.

 

Antonio Ubaldo Rattín, sus años en Boca Juniors

(Fotografía tomada de elgrafico.com.ar)

Lugar muy especial merece el nombre de Antonio Ubaldo Rattín, caudillo de Boca Juniors y la selección argentina en los años 60’s. De una contextura física que impresionaba; medía 1.90 metros, poseía un fuerte temperamento, don de mando, personalidad ganadora y ascendencia sobre sus compañeros de Boca Juniors y la selección patria, siendo considerado el último gran “centrojás” de la historia del balompié gaucho.

Con apenas 19 años, debutó el 9 de septiembre de 1956 en el tradicional clásico bonaerense, enfrentando a su máximo ídolo, el “centrojás” riverplatense, Néstor Raúl Rossi. Desde aquel lejano domingo se le escrituró el rotulo de “caudillo” boquense. A pesar que, en las primeras temporadas, no gozó a plenitud de los favores de la exigente hinchada Xeneize.

Pero a fuerza de trabajo y entrega, fue quedándose de a poco con el corazón de una hinchada que idolatra a sus jugadores con incomparable pasión.

El propio Rattín recuerda el día de su primera presencia en la plantilla profesional del cuadro de su vida: “Mi debut en primera fue el 9 de septiembre del 56 y nada menos que frente a River Plate. Les ganamos 2 a 1. ¡Que nervioso que estaba!… A mí me tocaba marcar a un fenómeno Ángel Labruna y la tarea no era nada fácil. En una jugada voy a buscar la pelota y le entré duro. Cuando Angelito se levantó, me dijo: “Tranquilo, pibe, que este no va a ser el último partido que vas jugar en tu vida”.

Tras aquel inolvidable estreno, Antonio Ubaldo Rattín, realizó una espectacular carrera en el Club Atlético Boca Juniors, trasegar que lo convirtió en leyenda, en ídolo, en el gran caudillo boquense. Calificativo que se describe con maestría en la edición conmemorativa del periódico El Clarín, Boca Junior 100 años: “Fue un ídolo. Uno de los máximos de Boca. Y entre otras cosas lo fue por su fidelidad, porque solamente se puso esa camiseta como jugador. Por su presencia salvadora, porque no faltó nunca en cada formación cuando por los parlantes se recitaba el equipo.
Y especialmente cuando Boca tenía que jugar fuera de su casa, en tiempos en los cuales ir de visita significaba encontrarse con otros guapos de la pelota. Fue ídolo porque dejaba todo dentro de la cancha, sin embargar su orgullo, pero tampoco sin sacar ventajas antideportivas. No era un exquisito con la pelota, pero nunca quiso engañarse ni engañar a nadie. Sabía que era importante imponiendo su presencia y a eso apostaba cada 90 minutos. Era imprescindible para que otros virtuosos (Rojitas, Menéndez, Marzolini, por ejemplo) pudieran desarrollar lo suyo y se sintieran apoyados”.

(Fotografía tomada de Elgrafico.com.ar)

En una entrevista Rattín describe su papel de caudillo dentro del terreno de juego, reafirmando la descripción del recordado diario argentino: “Para hacerte líder dentro de la cancha y en un club tan grande como Boca, tenés que contar con un carácter especial. Yo debuté en primera a los 19 años y ya a los 22, a pesar de ser el más joven del plantel, era el de mayor experiencia. También tiene que ver con la manera en que te manejas en la vida. Nunca cargué a un rival. Los respete a todos por igual, fueran grandes o chicos. De la cancha de River, si quería, yo me iba caminando. Todos me respetaban.”

Algunas de las evocaciones más significativas en su larga trayectoria con la camiseta de Boca Juniors, se refieren a sus enfrentamientos en la final de la Copa Libertadores de 1963 con Santos de Brasil, que contaba en sus filas con Dorval, Coutinho, Pepe, Lima y Pelé. Rattín recordó para la famosa revista argentina El Gráfico aquellos memorables partidos y sus “encuentros” con Pelé: “En el 63 jugué mi primera Copa Libertadores, llegamos a la final con el Santos, cuando estaba en la época de oro. En el partido de vuelta (la primera final la ganó el Santos 3-2 en Brasil) a Pelé lo agarramos con Orlando, y cuando en una oportunidad se iba a meter al área nos tiramos a los pies y le arrancamos el botín…Pareció que cambiaba de color… Blanco se puso…Pero ese negro es un fenómeno; el tipo más difícil que me tocó enfrentar”.

Esos partidos constituían verdaderas guerras en el mejor sentido de la palabra, pero una vez terminados, la grandeza de los protagonistas, solo daba lugar a un fuerte abrazo y al reconocimiento de la calidad de los rivales. Registros fotográficos de la época dejan ver a un Rattín en fraternal abrazo, con el que para muchos ha sido el más grande jugador de la historia, Pelé.

(Fotografía tomada de Libro Historia de la Copa Libertadores)

Su estancia en el cuadro azul y amarillo duró 15 años, de 1956 a 1970, en los cuales disputó 382 partidos y marcó 28 tantos. En su palmarés con el cuadro Xeneize se hallan cinco títulos nacionales y un monumento en su honor inaugurado en 2015, junto a los de Maradona y Riquelme, homenaje que lo coloca a la altura de los grandes del cuadro azul y amarillo. (Continuará)..

[John Cardona Arteaga, Profesor Universidad de Antioquia, Expresidente DIM.
Pablo Eduardo García Peña, Comunicador Social Periodista, Bogotá
Agosto 2020]


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