Capsulas de Carreño

Ladislao Kubala y su noble historia..

Kubala, inclinado, junto a Di Stefano, jugando por España.

Por Tobías Carvajal Crespo.
Columnista Cápsulas – Cali.

 

  • Ídolo europeo con 3 nacionalidades.
  • Inolvidable gesto de don Santiago Bernabeu.

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Ladislao Kubala fue uno de los pocos grandes famosos en la historia del balompié mundial con 3 nacionalidades: húngaro, checoslovaco y español. Si bien nació en Budapest un 10 de junio de 1927, a consecuencia del fallecimiento de su señor padre, quien desde muy corta edad lo había vinculado al Ferencvaros, al menos como recogebolas, el hecho de ser su señora madre de nacionalidad checoslovaca  y conservarla, influyó en la determinación de Ladislao de marchar a ese país, donde además de contraer matrimonio con la hija del entrenador del equipo Bratislava, Ana Viola Daucik, aceptó nacionalizarse checo.

De regreso a su patria natal y pese a jugar en el seleccionado nacional, pronto se mostró inconforme con el régimen y camuflado en un camión  llegó a Austria, buscando mejor futuro personal y de su hijo primogénito Branko.

Después de un año de no compartir con su familia, se reunió con ella en Italia y como pieza clave del equipo Hungaria, donde actuaban otros compatriotas, se dio a  conocer en toda su plenitud en la Europa occidental, principalmente en España, donde deslumbró con su juego. De la mano de Pepe Samitier llegó a las toldas del Barcelona a comienzos de la década del cincuenta.

Casi 12 años más tarde, siendo ya entrenador del propio Barcelona, vivió una circunstancias familiar especialmente emotiva, conmovedora: A finales del año 1961, don Santiago Bernabeu, presidente  del Real Madrid, eterno y digno rival del onceno barcelonés, hizo una de sus frecuentes visitas a Budapest.

Durante el agasajo del cual fue objeto por los directivos húngaros, el oferente peguntó a don Santiago, qué podría ofrecer la capital del país a tan ilustre visitante. Luego de pensarlo unos segundos el directivo español respondió. “Vive en España un hombre que ustedes conocen muy bien. Se llama Ladislao Kubala. Van a hacer casi 13 años que desea abrazar su anciana madre, que sigue viviendo en Hungría. Ustedes saben, tanto como como yo, que diversos problemas de orden político impiden que estos 2 seres se puedan ver”.

“Yo quiero en estos instantes -concluyó don Santiago- que ustedes me ofrezcan la posibilidad de brindar a Kubala, que no juega para mi club, el abrazo de su madre”.

Pocos días más tarde, las autoridades de la República Popular de Hungría otorgaron un permiso especial para que la septuagenaria madre del jugador pudiese viajar a Barcelona, en calidad de turista, para pasar las festividades de Navidad y Año Nuevo -1961-62- al lado de su hijo.

El propio Santiago Bernabeu debió cumplir con algunas normas, requisitos, ante las autoridades españolas, que por aquellos años no permitían la entrada a la península de ningún habitante de un país socialista, con los cuales tampoco mantenía relaciones diplomáticas.

Las reservas fueron superadas y la popularidad de un gran hombre del fútbol, independiente de su gesto de nobleza, lograron que una de las tantas estúpidas ‘guerras frías’ de nuestro planeta, diera paso a sentimientos tan entrañables, como los que ligan a una madre con su hijo.

Muy posiblemente fue el mejor regalo de Navidad que hizo don Santiago Bernabeu de Yeste en sus 82 años de vida y el más hermoso recuerdo que perduró en la memoria de Ladislao hasta su muerte, a los 74 años, en mayo de 2002.

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