
Por: Wbeimar Muñoz Ceballos

“Cuando Messi anda bien, la mejor manera de pararlo es rezando”. (Javier Azkargorta).
Argentina con la inspiración de Lionel Messi como faro en una noche de ingenio, gambetas, goles y asistencias, le robó temporalmente a Colombia sus sueños de otro Mundial . Nuestra selección ilusionó en los comienzos de cada tiempo, pero otra vez quedó con las manos vacías, al diluirse a medida que el reloj siguió su giro inexorable.
Esas ráfagas de buen juego, se originaron en los avances de Cuadrado por el flanco derecho hasta el minuto 20 y en la asociación propuesta por Macnelly entre los minutos 45 y 65’del complemento cuando lo retrasaron para llenar el espacio de Daniel Torres y dejó de pesar en las combinaciones con Cuadrado, James y Falcao. Quedaron tan rotos los cristales, que en toda la contienda solamente creamos dos jugadas de peligro y ambas en tiros libres de James. En una (19’) remató de cabeza Falcao y en la otra el balón se estrelló en un palo (91’). De resto ni una llegada por agrupación, ni una aproximación de gol. Naufragamos otra vez en el mar tormentoso de la impotencia colectiva.
Sumemos a lo anterior la mala jornada de Balanta de lateral izquierdo, persiguiendo la sombra de un Messi imparable. Sus empresarios lo situaron en más de una ocasión en la mira del Barcelona y en su nacionalización para defender los colores gauchos. La poca cuota de ayuda defensiva de Barrios, también derrumbado por el diez argentino. Las dudas y descolocación de Dávidson Sánchez, en muchos pasajes. La continuación del mal momento de James, quien protestó más de lo que jugó. Las dudas de Jeison, por cuyo sector comenzó a gestarse el tercer gol. La falta de acompañamiento en ataque por parte de Daniel Torres, Barrios y Balanta. El regalo ofensivo de la banda izquierda, en la que tampoco logró amplitud Copete cuando ingresó a los 65’.
Nunca establecimos superioridad numérica , ni posicional, en el ataque y por eso Argentina nos echó lazo. Nuestras intenciones de pisar el área de Romero, quedaron en un cuarto oscuro. Otra vez SIN CREACIÓN , sin ganar los duelos individuales, fallando en los pases largos y sin profundidad en los últimos 25 metros de la cancha. Errores defensivos del medio hacia atrás y anemia de allí hacia adelante. En éstas circunstancias podrán moverse muy bien Falcao , Bacca, Borja o quien sea, pero estarán condenados siempre al frío y a la soledad.
Cinco volantes de Colombia ( Torres, Sánchez, Barrios, Cuadrado y James) se vieron opacados por sus tres colegas del frente ( Biglia, Mascherano y Banega), porque éstos últimos fueron más precisos en las desmarcaciones y tuvieron mejores combinaciones con la pelota. Los nuestros no pudieron ensanchar el terreno, mientras Messi nos destrozó arrancando desde el pasillo derecho. Cuestión de jerarquía.
Messi fue el alma de Argentina y nosotros carecimos de líder. A los 10’en un tiro libre, el astro del Barcelona colocó el balón en el rincón de las ánimas. A los 22’ un centro suyo, con visos de topógrafo, concluyó en el 2-0 marcado por Prato. Jugadas del mismo Messi crearon zozobra en el arco de Ospina, con remates de Pratto y Dimaría (en el palo). Y como si algo faltara, una jugada de fantasía de Lionel a los 83’ estableció el 3-0 marcado por Dimaría. Noche inolvidable del argentino, para encarrilar otra vez a su selección.
Llevamos la mayor parte de los últimos 23 años viviendo del recuerdo del 5-0. Ya es hora de no anclarnos en el pasado. Aceptar que es malo nuestro presente. Y situar las velas de un navío que zozobra, sobre mejores vientos.
No les parece ???





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