Capsulas de Carreño

Argentina: un equipo helado. Por Cristian Grosso, La Nación

Por Cristian Grosso, La Naciòn

*La entumecida Selección acompañó la llegada del invierno para congelar millones de corazones.

Minuto 57. El croata Ante Rebic aprovecha un error imperdonable de Caballero y define esa pelota suelta con una volea que hiela el alma. El partido se termina en ese instante.

La escena retrata a la Argentina con crueldad: un equipo acobardado frente a su propia decapitación. La selección se arrastra con la inseguridad de un plantel atormentado. Se aferra a una intensidad que no despeja esas dudas que se agigantaron en días de contramarchas. No es rebeldía, es la electricidad de la desesperación.

El pavor a la condena popular. Todo se hunde en la desolación. Morbo, maldad y sentencia en dosis angustiantes. Casi espectral, Lionel Messi desfila por un sombrío corredor. Desnudo frente al peor día deportivo de su vida.

Pudo ganar la Argentina y también rogó por no perder. Nadie la escuchó. Así de expuesta atravesó el partido. Ahora deberá implorar, construir ante Nigeria un triunfo desde sus ruinas, y espiar qué hacen los demás para sacar cuentas. Siempre es una mala señal revisar producciones ajenas para encontrar consuelo y esperanza.

Definitivamente el calvario acompañará a la selección durante las próximas jornadas. La Argentina confirmó dos percepciones que se hicieron ley bajo el cielo ruso: su endeblez emocional ante la adversidad, y su condición de equipo ordinario, uno más en el rebaño. Solo por Messi merecía consideración. Messi no acudió al rescate y, al equipo y al capitán, se los devoraron sus fantasmas. La cabeza de cristal estalló en mil pedazos.

Hay fechas impostoras.
-En 1978, un 21 de junio la Argentina goleó 6-0 a Perú para saltar a la final.
-En 1994, un 21 de junio Maradona hizo su último gol en los mundiales en un 4-0 ante Grecia.
-En 1998, un 21 de junio la metralla de Batistuta atormentó con tres gritos a Jamaica.
-En 2014, un 21 de junio apareció Messi en la agonía del partido con Irán para rescatar a la selección de un papelón.

No hubo racha que pudiera enderezar la anarquía de esta selección despistada. Pero aún en su desconcierto fue obediente con el almanaque: la entumecida Argentina acompañó la llegada del invierno para congelar millones de corazones.

Compartir:

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top