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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

Ayer, en el estadio Manuel Murillo Toro, de Ibagué, en el partido ante Deportes Tolima, en el juego único que definió el paso a fase de grupos en Sudamericana, el Deportivo Independiente Medellín volvió a mostrar muchísimos rasgos de ese fútbol bien ensamblado tácticamente, ordenado, colectivo y lleno de actitud que le llevó a la disputa del título del campeonato inmediatamente anterior.
Después de una inusual alineación que dejó por fuera a titulares como Jaime Peralta y Pablo Lima, entre otros, un primer tiempo con un Tolima dominador del partido y un DIM abarrotado de zagueros y casi desprovisto de atacantes en atípico módulo 5-3-1-1, seguro en su hasta hace pocos días muy permeable zona posterior, Arias movió el banco.
Así fue como para el período complementario ingresaron Pablo Lima y Anderson Plata en sustitución de John Vásquez y Baldomero Perlaza. Posteriormente, al minuto 63, Jaime Peralta relevó a Diego Moreno, y al 77 Miguel Monsalve a Brayan León.
Las modificaciones le dieron mayor movilidad y velocidad al DIM, también más profundidad, llegadas y protagonismo en un partido, muy discreto para el cuadro rojo en materia ofensiva durante los primeros 45 minutos de juego.
El impulso fue doble.
El domingo anterior, ante Águilas Doradas, un puñado de juveniles se reencontró con el hasta la décima fecha extraviado fútbol rojo, hizo gala de pundonor y compromiso, derrotó al onceno del oriente antioqueño y le entregó al DIM 3 puntos de oro.
Anoche, ante el mejor equipo del rentado en la actualidad, el técnico Alfredo Arias arriesgó con el onceno titular, dejó en el banco a su más efectivo delantero, Jaime Peralta y con un inusual módulo táctico, con cinco defensores, le devolvió seguridad y orden al trabajo de la zaga del DIM, que pudo conservar una vez más su arco en cero.
Y también acertó con las sustituciones en el segundo tiempo, que le permitieron al equipo del Pueblo jugar de igual a igual con el Deportes Tolima, acercarse peligrosamente al pórtico pijao, hacer derroche de estado físico y asumir, con 100% de acierto, la serie de penales que definió la clasificación del DIM a fase de grupos en Sudamericana.
Ganancias…
Pero al margen de los beneficios económicos para el Deportivo Independiente Medellín, está la ganancia emocional para una escuadra que hasta hace una semana se hallaba inmersa en un lodazal cada vez más espeso y complicado.
Ganó el técnico uruguayo con su rotación de nómina, con el sorprendente desempeño, el domingo pasado, de juveniles como Graciano, Santacruz y Montaño, que se encargaron de regalarnos un triunfo con mucho de fútbol y demasiado de actitud.
Y volvió a salir airoso el entrenador Arias ayer, en Ibagué, con un fútbol sin miedos, sin complejos y sin especulaciones, no obstante la superpoblada zaga roja del período inicial.
Y ganamos todos con este otro fútbol del DIM, que es una inyección de confianza y motivación para jugadores, cuerpo técnico y afición. El fútbol con actitud y sentido de pertenencia que reclamábamos desde el inicio de temporada.
Conclusión.
Sabemos que nos faltan jugadores en posiciones específicas (zaguero central, creativo, goleador) y que el rendimiento de muchos de los futbolistas que conforman la nómina 2024 está muy por debajo de lo esperado, que la combatividad y ambición han estado ausentes durante la casi totalidad de partidos, pero entre el domingo y ayer hemos vislumbrado ganas, transpiración y una sangre nueva en el equipo, que nos llevan a pensar que cuerpo técnico y jugadores empiezan por fin a recuperar el rumbo. Quiera Dios que sea así.
Anoche, el técnico Alfredo Arias se hizo visible en el banco y en el gramado del Manuel Murillo Toro, contagió de entusiasmo a jugadores e hinchas rojos, asumió este crucial partido sin temores, se destacó como la gran figura del compromiso, nos sorprendió a todos y se volvió a salir con la suya.
[María Victoria Zapata B.]





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