Por Gilberto Maldonado Bonilla.

*Peligrosa premisa de querer aguantar en lo defensivo el partido que en Atlético Nacional es el talón de Aquiles.
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En el clásico montañero, Atlético Nacional, durante los primeros cuarenta y tantos minutos había erigido como incuestionable figura al arquero Mosquera Marmolejo. En la noche del jueves, en el marco de la copa colombia frente a Deportivo Cali, hubo que esperar el momento del gol para verle la cara al arquero azucarero.
¿Porqué tanta bipolaridad en un lapso de cuatro días? Por las características del rival? Podría ser. Deportivo Cali no llegó con la consigna de encerrarse; vino a proponer pero sin la contundencia que el partido y lo que se estaba disputando ameritaban.
Pero más allá de las condiciones que planteaba Deportivo Cali, debemos detenernos en la nómina y planteamientos verdolaga. Empezando porque la nómina inicialista mostraba la idea de querer jugar en desventaja numérica.
Mantener el la nómina a Dorlan Pabón es eso: jugar en desventaja. Increíble premio a la inoperancia. Falta de adaptación al «exigente» fútbol colombiano; o una lesión no superada…dirán algunos.
Mantener a Dorlan en la nómina titular implica sacrificar un delantero extremo como Gerson Candelo y a la vez un marcador de punta natural en el caso de Jonathan Marulanda.
Volumen de ataque sacrificado en el altar del culto a personalidad! Y esto conduce necesariamente, después del gol anotado por Jeferson Duque, a querer entrar en aquello de administrar la miseria…a jugar con la necesidad del rival.(¿¿¿).
Y peligrosa la premisa de querer aguantar en lo defensivo el partido. Vaya paradoja! Jugar de esa manera teniendo en cuenta que lo defensivo en Atlético Nacional es el talón de Aquiles. Lo mejor, lo lógico en este caso, es no abandonar la idea ofensiva y más frente a un equipo necesitado que en ese momento del partido era el Deportivo Cali.
El camino hacia la obtención del trofeo de la copa y el cupo a la próxima edición de la Copa Libertadores no es fácil. El rival, Deportivo Pereira está motivado.
Y la bipolaridad verde conduce a la incertidumbre.