Bailamos, gozamos y nos desilusionamos.

Reflexión de Jhon Arias. Ilustración Gol Caracol.

Por Luis Felipe Gómez Isaza. –
Columnista Cápsulas. –

Luego de sacar a bailar la más hermosa, la más preciosa y conversadora, la que más cautiva  y seduce, la diva que se insinúa tímida pero nos conquista, luego de proponerle un final serio porque definitivamente es la compañera de la vida, resulta que no puede porque mañana ingresa al convento. 

Alguna vez lo plasmé en mi “número ocho”, un libro sobre cuentos de futbol y pensamientos sobre este embeleco que amamos. “Sigo creyendo que la selección Colombia es la misma, una mujer bella y coqueta que nos mantiene en un quizás perpetuo sin dejarnos disfrutar de sus mieles  y por eso nos hace padecer como eternos enamorados”.

La imagen es clara, a dos minutos de finalizar la prórroga, Muñoz roba una pelota y se la deja a Campaz quien a boca de jarro y casi debajo del arco, la envía por encima de la puerta, luego llegaronn los penales y Davison la estrella contra el horizontal y el Cucho la telegrafea al portero suizo, que va por ella a media altura del vertical derecho y así  en esas se nos pueden venir otras y otras oportunidades que aparecieron después de elaborar, jugar, tocar y hacer un buen futbol.

Hasta la definición, todo perfecto, y el tema no es de hoy, a la memoria llegan también penales errados y situaciones malogradas en instancias finales, Tesillo en la Copa América del Perú contra los uruguayos, Mateus Uribe y Bacca contra Inglaterra en octavos de Rusia 2018,  Córdoba dilapidando y perdonando a los argentinos en la final de la Copa América, en fin, los equipos de Colombia juegan bien, agradan, nos embriagan, pero a la hora de meter la pelotita al fondo de la red, a la hora del resultado definitivo, fallamos, la dejamos ir para el convento soñando que esa era la oportunidad de la vida, pero que desafortunadamente ella no quiso o mejor no pudo porque se va con Dios.

En realidad, se disfrutó del mundial y todavía nos quedan otros juegos para la, ya en mi concepto, arreglada y preparada final entre Francia y Argentina. La FIFA no querrá otra cosa, quería unos cuartos entre suramericanos y soñábamos con llegar a la semifinal, pero  eso ya será para otro mundial. Para la coyuntura política y las elecciones que acabaron en polarización y exposición de mezquindades e idioteces, no hay nada mejor que un mundial de futbol y este, afortunadamente aparece cada cuatro años, también con su mercadeo y con sus dioses.

Entonces se nos olvida la vida y, mientras un lunático dice sandeces desde el poder, nosotros vemos futbol. El equipo en realidad jugó bien, mostró maneras, buen juego, personalidad, no perdió ningún partido, se fue invicto, pero no tuvimos quien la metiera y los goleadores no aparecieron, Lucho venía tan cansado y estaba tan vigilado que solamente la metió en fuera de lugar, Córdoba se lesionó y ni Cucho ni Suárez fueron solución. Además, al técnico le dio por llamar volantes de primera línea a granel y dejar a un lado definidores que podrían haber dado la mano. Durán, por indisciplina, no fue convocado, Morelos nunca le gustó y Quiñónez, que ahora hace goles en México, parece que fue despreciado y nunca lo convocó.

Otra vez a la realidad terrenal, soñamos con un amor, nos sedujo, nos conquistó y nos dejó con la ilusión.

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Una respuesta a «Bailamos, gozamos y nos desilusionamos.»

  1. Maria Helena Villa
    MEDELLIN / Colombia

    POR COLUMNA DE LUIS FELIPE GÓMEZ
    Felipe, acabo de leer tu columna. ¡Felicitaciones! Me gustó mucho la forma en que comenzaste la historia y cómo la llevaste al análisis del partido. Muy amena y muy bien escrita. Da gusto leerte.
    María Helena Villa, Medellín

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