
Fuente: Diario Perfil
River Plate quedó rendido hoy a los pies del poderoso Barcelona al caer goleado 3-0 en la final del Mundial de Clubes en Yokohama, Japón, y no pudo conseguir el título ecuménico por segunda vez en su historia.
Con buenos aportes del rosarino Lionel Messi, quien abrió la cuenta con un gol polémico, y un doblete del uruguayo Luis Suárez, Barcelona esfumó el sueño de River y conquistó su tercer Mundial de Clubes, cerrando un 2015 perfecto y quedando en la cúspide del fútbol.
El equipo argentino no pudo desplegar su juego y sus piezas estuvieron muy por debajo de su nivel, además de ser neutralizado por la tenencia y el control del rival.
Messi, además, se convirtió en uno de los máximos ganadores en la historia del Barcelona, con 26 títulos, y con Suárez y César Delgado son los máximos artilleros del Mundial de Clubes, con cinco tantos.
Junto a Messi, fue titular en el cuadro español el argentino Javier Mascherano, de correcto trabajo en la final.
En el comienzo, River sacó el libreto que había pensado su técnico para este partido trascendental: presión alta, movimiento constante de los delanteros para tomar a los rivales en la salida y adelantamiento de la última línea.
Le salió bien en los primeros minutos, aunque la diferencia la marcaron los catalanes a la hora de manejar la pelota.
Para contrarrestar la técnica de los jugadores de Barcelona, River apeló al juego brusco y no extrañó que a los 9 minutos ya sea amonestado Matías Kranevitter por una infracción a Messi.
Un minuto más tarde, el rosarino tuvo la primera opción para marcar, con una definición que le sacó Marcelo Barovero, tras magistral pase en profundidad de Andrés Iniesta.
River, que contó con buenas apariciones del uruguayo Tabaré Viudez, no tuvo precisión en los últimos metros para elaborar una jugada colectiva que le lleve peligro al chileno Claudio Bravo.
Así, las únicas aproximaciones del “Millonario” fueron disparos desde lejos del uruguayo Rodrigo Mora y de Lucas Alario, aunque sin inconvenientes para que controle el arquero trasandino.
Barcelona, paciente, controló el balón de un lado a otro, de a poco agigantó la figura de Barovero, quien le sacó a los 32 un tiro libre a Messi.
Tres minutos más tarde, La Pulga abrió la cuenta a los 35, en una jugada iniciada por la derecha, con cambio de frente para que Neymar le gane en el salto a Gabriel Mercado, se la baje a Messi y el rosarino, ante Jonatan Maidana, definió de zurda al gol. ¿Hubo mano del crack rosarino? Es involuntaria, pero saca ventaja.





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