Capsulas de Carreño

Bauza, la Selección y el fútbol vintage. Por Juan Manuel Herbella, Diario Perfil

juan manuel herbella

Por Juan Manuel Herbella,
Diario Perfil

 

*Para el Patón, no hay dogmas de juego y los sistemas tácticos son secundarios a la disponibilidad de jugadores.

 

Pocas máximas del deporte son tan acertadas como la que dice que en el fútbol todo es cuestión de ánimo. Todavía no se ha cumplido el mes, desde la eliminación del seleccionado argentino de los Juegos Olímpicos de Río, y parece que hubiese pasado un año. Sin un motivo que lo justifique, esa tormenta perfecta que parecía desatarse sobre el fútbol argentino hace un par de semanas, hoy es una leve llovizna e, increíblemente, aparenta estar amaneciendo un nueva Era.

Finalmente, el campeonato comenzó con algunas discusiones pero sin contratiempos. Lionel Messi volvió a la selección. El equipo tiene nuevo entrenador. En esta doble fecha de eliminatorias mundialistas, el equipo ganó su partido de local jugando más de un tiempo con un futbolista menos y remontó un 2-0 abajo para llegar a un empate de visitante. La cima de la tabla de posiciones está cerca. La engañosa sensación de calma, tiene mucho que ver con la impronta personal del conductor.

A los 58 años, Edgardo Bauza fue finalmente el elegido de la dirigencia para conducir al seleccionado argentino de fútbol. Campeón de América con Liga de Quito y con San Lorenzo, nunca probó suerte en Europa: destino muy apetecido, hoy en día, por las jóvenes camadas de entrenadores. En esa lucha de motes y corrientes históricas que tiene el fútbol, el Patón quedó en la escuela pre-Guardiolana. Sus equipos tienen una virtud que si fuese béisbol llamaríamos “promedio de bateo” y se caracterizan por un estilo ligado a su palabra fetiche: “Equilibrio”.

En los estándares del marketing futbolero (donde poco importa el juego y mucho el efecto), el debut de Bauza fue un fiel reflejo de la corriente Vintage que se viene: de pocos ribetes deslumbrantes y mucho equilibrio. Por el contrario, para el entrenador difícilmente haya sido un buen partido el de Mérida; donde Argentina sufrió mucho en defensa, nunca se sintió cómodo en el juego y fue poco eficiente con la pelota en su poder: los goles llegaron con una carambola adentro del área y de un tiro de esquina. Lamentablemente para él y para el fútbol argentino, Bauza deberá lidiar constantemente con el preconcepto.

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