Capsulas de Carreño

¿Bendición o complicación?. Por Leonardo Véliz, La Tercera

Por Leonardo Véliz

*Sampaoli tuvo la sapiencia de administrar bien el éxito de la generación dorada.

Corría el año 1991 y un entrenador llamado Mirko Jozic venido de la antigua Yugoslavia imponía su sello en el equipo más popular de Chile, Colo Colo. Con rigor y tolerancia impuso sus ideas de un fútbol distinto. Su modelo de juego lo diseñó bajo un prisma intenso y revolucionario. Su visión de futuro se plasmó en un grupo de jugadores para lograr lo imposible, ganar la Copa Libertadores por primera vez en la historia del fútbol chileno.

Chile celebró la conquista de ese hermoso trofeo hasta el día de hoy hazaña no igualada. El fútbol criollo cambió de cara y empezó a vivir en otra cultura.

Luego arriba a tomar las riendas de la selección de Chile un personaje amante de la capacidad técnica y física. Se decía que era un fervoroso cultor de la pasión, un obsesivo entrenador del detalle, de un irrenunciable amor por la táctica y de temperamento sin igual. Marcelo Bielsa modeló cerebros, modificó conductas y valorizó el esfuerzo.

Como coach ontológico aprendí una formidable frase que grafica en plenitud el sentir del rosarino “El verdadero sentido del liderazgo es plantar árboles, bajo cuya sombra no esperes sentarte”. Eso es exactamente lo que sembró en nuestro fútbol de selección. Constituyó equipo bajo la declaración del compromiso. Cambió antiguos paradigmas en las mentes confusas de jugadores convenciéndolos de que lo fácil no es interesante. Creó tal confianza en sus dirigidos que con fútbol intenso ganamos respeto internacional. Chile enloqueció, menos él.

Y aparece el hábil Sampaoli que no modificó la fórmula de Marcelo. Agregó algunos ingredientes pero la receta funcionó con la misma cocción. También nos clasificó a un mundial heredando los elogios anteriores. Tuvo la sapiencia de administrar bien el éxito de la generación dorada.

Como los romanos que adquirieron la doctrina de los filósofos griegos, Sampaoli hizo lo mismo con los pensamientos de Bielsa. En estas dos obras, uno eligió la comedia y el otro la tragedia.

Ambos han sido una bendición y no una complicación para nuestro deporte rey.

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