
Por Jorge Alberto Cadavid. //
Columnista Cápsulas. //

Olvidémonos de criticar a Arias y enfoquemos con positividad la fuerza para llegar a una nueva estrella.
Si los jugadores le ponen humildad, disposición, compañerismo, se integran como uno, la meta es viable.
La nómina previsible, reaparece Ospina, vuelve Uribe, mantienen a Bello.
A los 3 minutos, Morelos gana un duelo, avanza solo e inesperadamente desaprovecha.
No así Valencia, que a pase de Vásquez, entre Tesillo y García, les gana el espacio y sin problema vence a Ospina. Solo 5 minutos, las sombras que oscurecen la defensa.
El Inter se repliega, Nacional se dispone a quebrar la muralla capitalina.
Empieza el show del tiro de esquina, desde la derecha lo cobra la zurda prodigiosa de Rengifo. A los 13 minutos, el cabezazo de Morelos y la gran actuación de Fariñez.
Rengifo está en defensa cortando, en ataque filtrando pases a sus delanteros y él buscando el gol, pero lo que viene son sus cobros de tiros de esquina, letales para sus contrarios.
El equipo capitalino aguantó hasta el minuto 40, por la vía Rengifo tiro de esquina, al segundo palo, doble cabezazo de Tesillo a García, quien se encarga del empate, se lavan la cara los cómplices de la anotación capitalina.
En la adición, minuto 47, calcado al primero, cobra Rengifo al primer palo y Uribe de cabeza obtiene la ventaja.
No sale Casco para la complementaria, lo reemplaza Haydar.
Inter confundido, Nacional complacido haciendo circular la pelota por todos los sectores del campo, siempre con inminente peligro.
A los 51 minutos, Morelos bota la sal que lo acompañaba en la definición, recibe de Rodríguez, mide el obús que es imposible para Fariñez, para el tercero.
Minuto 60. Arango y Sarmiento por Morelos y Bello.
Minuto 64. Rengifo tortura a Fariñez, tres tiros de esquina consecutivos, que tienen tinte de gol olímpico; el tercero termina en borbollón y sin culpa, García envía el balón al fondo de la red, cuarto de la noche y primer doblete del joven.
Vienen Cardona y Zapata por la JOYA Rengifo y Uribe, los recién ingresados completaron la faena, Arango el quinto, Cardona el sexto y Sarmiento el séptimo.
Noche inolvidable, de terminar sin voz de cantar del uno hasta el siete, de todas las facturas y formas, de resarcir los malos momentos y convertirlos en ilusión.
Borrón y cuenta nueva, en busca del camino de una nueva estrella.
«La virtud es el fruto de algo bien cultivado», R.Cadavid.





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