Capsulas de Carreño

Brasil, varios partidos en uno.

 Por Carlos Eduardo Mansur – @globoesporte.com

 

 

 

*Es admirable cuando un equipo cambia el juego hasta llevarlo al terreno que más le conviene.
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No fue uno de esos juegos donde el favorito entra al campo, inmediatamente determina en qué términos se discutirá el resultado, qué cara tendrá el juego. Había un adversario dispuesto a introducir trampas, algunas de ellas agresivas. Y todo ello en un debut mundialista. Lo que hizo del partido contra Serbia una prueba de madurez. Fueron varios partidos en uno, y el equipo supo adaptarse a todos ellos.

Los primeros minutos los jugó una Serbia que, además de sus tres defensas, tenía a Gudelj en el balón. Brasil tardó un poco en encontrar la manera de incomodar la construcción de los rivales, lo que resultó en un comienzo a veces inestable.

Además, la presión serbia por la salida de balón de Brasil, con la participación activa de los dos laterales en posiciones muy adelantadas, daba pocas salidas a la selección. Pero fue precisamente por imaginar ese tipo de recurso del rival que Tite se decantó por la alineación de Vinícius Júnior: cuando hay presión sobre el balón, hay espacio atrás para acelerar.

Y, en ese escenario, lo ideal es contar con los extremos rápidos de la selección. Vinícius no tardó en replegarse cerca de los defensas, atraer al extremo Zivkovic, que lo perseguía, y girar para sacarlo del juego. En campo abierto, Raphinha casi construye la primera oportunidad de Brasil.

Pero en vez de jugar en aceleración, poco a poco el equipo logró tener un respiro para construir jugadas. Dominó la posesión hasta asentarse en el campo rival. Es admirable cuando un equipo, en una ocasión siempre tan delicada desde el punto de vista emocional, cambia el juego hasta llevarlo al terreno que más le conviene. Este fue el gran mérito de la selección.

Comenzaba una nueva etapa del juego. Tite, poco a poco, vio cómo el equipo reproducía exactamente la estructura ofensiva que caracteriza al equipo: un 2-3-5. ¿Cómo se forma? Los defensas Marquinhos y Thiago Silva en primera línea, con Casemiro delante, flanqueado por los laterales Danilo y Alex Sandro para formar la línea de tres.

En ataque, Raphinha abrió por la derecha, Vinícius por la izquierda y Richarlison fue el delantero centro. Y la idea era que, detrás de él, Neymar y Paquetá actuaran como centrocampistas ofensivos, completando el quinteto de ataque.
(Nota: Comentario tomado de https://ge.globo.com/)

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