
Por Nas Beltrán Freire
@NasBeltran
Especial para Cápsulas

Desde hace tres semanas el ambiente futbolero en la ciudad de los parques ha cambiado, el deber cumplido por parte del equipo se ve reflejado en la cara de los aficionados, en la sonrisa de grandes y chicos que saben que nada ni nadie les quitará el sueño de seguir viendo a su equipo un año más en la primera división del fútbol colombiano.
Para la hinchada del Atlético Bucaramanga el proceso del segundo semestre ha sido importante y esto se ha evidenciado con la asistencia a los diferentes escenarios deportivos del país en donde ha jugado el equipo auriverde, ciudades como Bogotá y Medellín han vivido la presencia de una gran hinchada leoparda que acompaña y alienta a su equipo del alma, ese que les mantiene viva las esperanzas, los deja soñar con grandes cosas y logros para el futuro, además demostrando la localía partido a partido en la ciudad bonita pese a no contar con un estadio fijo por las obras que se están adelantando en el escenario local.
Aún así a pesar de estas rotaciones entre el Alfonso Lopez y el Alvaro Gomez Hurtado de Floridablanca, los seguidores del equipo y miembros de la Fortaleza Leoparda Sur tratan de hacer de cada partido un juego especial, no solo por sus reconocidos cánticos, sino por sus tifos y por el ambiente que generan previo a cada compromiso.
El objetivo principal después del tan anhelado ascenso el año pasado era alejarse de esa zona crítica de la reclasificación en la que quedaban instaurados luego de la gloria de volver a ser parte de los mejores equipos colombianos, y aunque en el primer semestre de 2016 los resultados no fueron los deseados tanto por el club como por la afición, debemos resaltar que las llegada de José Flabio Torres le cambió la cara, el pensamiento y el manejo al Atlético Bucaramanga.
Torres le pone su sello al equipo auriverde, le da un manejo más amplio a la nómina, escoge a sus jugadores por mérito propio según la ocasión y lo demostrado en las sesiones de entrenamiento, acepta errores propios, lee correctamente los compromisos para ejecutar los cambios y es por esa razón que muchas veces dichas modificaciones han tenido su recompensa dentro del campo de juego y en los marcadores obtenidos.
En lo que va del semestre el equipo de la ciudad bonita con Flabio Torres al mando acumula 15 juegos de los cuales ganó 7, empató 3 y perdió 5, para una suma de 24 de 45 puntos posibles, con un rendimiento del 53%.
Luego de lograr su primer y más importante objetivo para este 2016, ahora van por su segunda conquista, hacerse dueños de uno de los 8 cupos para luchar por coronarse campeón de la liga en este segundo semestre. Pero en los compromisos a seguir no se pueden dar ventajas pues se vienen: un Junior (L) necesitado de victorias para ingresar a los 8; Envigado (V) el líder hoy con una campaña de local sobresaliente ya que continúa invicto en casa; Cortuluá (L) quien de visitante suma 1 victoria, 2 empates y 4 derrotas; Equidad (V) con una exigencia en el tema de reclasificación, pues un descuido a estas alturas podría significar estar involucrado en el tema del descenso, y Huila (L), otro rival que necesita sumar para ingresar a los 8 pero que no ha ganado de visitante.





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