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*El ‘Amor de Primavera’ y el ‘Pachito E’ché’, las dos canciones con las que se identifican los hinchas del Deportivo Cali, sonaron más que nunca anoche en la capital del Valle y en todos los rincones del planeta donde había un seguidor azucarero.
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Por Redacción El País
La llegada de la décima estrella, tan esperada, tan anhelada, tan luchada y tan festejada por la feligresía verdiblanca, hizo que se viviera un verdadero carnaval.
El 2-1 ante el siempre duro Tolima, que le entregaba la estrella de diciembre al Deportivo Cali, era razón suficiente para la celebración y para tantos abrazos, sonrisas e incluso lágrimas de felicidad.
Deportivo Cali le puso fin a seis años de sequía. Se metió al grupo de los ocho, en los cuadrangulares mostró su poderío, venciendo incluso a dos favoritos como Nacional y Junior, y en la final le sacó cuatro puntos de seis al Tolima, cosecha suficiente para quedarse con la estrella.
Lo hicieron posible los goles de Hárold Preciado, pero también el talento de Teófilo, la polenta de Ángelo Rodríguez, la seguridad de De Amores, el empuje de jóvenes canteranos, la laboriosidad de los demás jugadores, pero sobretodo, la mano táctica, segura y precisa del técnico Rafael Dudamel.
El equipo fue a Ibagué con la convicción de que faltaba una batalla más. Y viajó con las armas suficientes para salir avante. Y lo logró pese a que, por primera vez, le tocó remar en contra en esta etapa decisiva. Ese gol del Tolima a los 13 minutos por Julián Quiñones, después de un cabezazo, calentó el ambiente en el Murillo Toro, pero en ningún momento enfrió la ilusió azucarera.
A los 58 minutos lo empató con un furibundo remate de John Vásquez después de una jugada en la que intervinieron varios jugadores azucareros.
Y a los 72 empezó el derrumbe del Tolima. El balón le pegó en la mano a Eduar Caicedo y el árbitro John Ospina pitó tiro penal. No hubo necesidad de revisar el VAR.
Dos minutos después cobró el goleador, el que apareció con munición gruesa en la instancia decisiva.
El balón entró a media altura, palo izquierdo del arquero y gol. Júbilo azucarero en el Murillo Toro y silencio absoluto en unas graderías que minutos antes celebraba y festejaba por el momento de su equipo.
Y aguantó el onceno azucarero. Ganó 2-1 y aseguró la décima estrella. Por eso la celebración, el título, la alegría, los abrazos y las lágrimas de felicidad.
Como dice ‘Amor de Primavera’: “Eres todo lo que tengo, mi sonrisa, mi ilusión… que lo sepa el mundo entero que eres tú mi gran pasión…”.
(Fuente: Diario El País).






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