Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

El Deportivo Cali es el único equipo en Colombia que juega en casa propia y con temperatura de 31 grados a la luna, como en este caso, y que también es marca registrada.
Cali saltó al seco gramado de su estadio, que en la actualidad tiene varios nombres, pero ninguno oficial, así que digámosle Palmaseca, con su uniforme tradicional, un verde “aburridor” con ribetes blancos, y Nacional lo hizo con un negro querido, con ribetes verdes y medias blancas; es decir, todo un examen de optometría para quienes lo observamos por la “caja mágica”.
Amaral, que esta vez si chupo raya, mando una nómina mixta pensando en este jueves santo de Copa Libertadores; así las cosas, de entrada van Cantera y Erik Ramirez; y lo mejor, en el banco aparece Román, luego de eternos meses de convalecencia.

Bajo las órdenes del pito caleño John Ospina, leyeron bien, caleño, pero ejerciendo por el colegio de árbitros del Quindío, comenzó al partido en horario del Ángelus. El Cali se abalanzó sobre Nacional, como corteros sobre sembrado de caña, creando en los tres primeros minutos dos opciones claras de gol, que encontraron a Castillo bien parado. La defensa verde hacía agua en el centro y por los costados, y claro, tanto va el agua al cántaro que al final el Chino Sandoval, que recibe pase de atrás, le toca el balón a Castillo por el único espacio disponible y hace el gol al minuto 14.
Con ese gol en el bolsillo, el Cali le merma algo de intensidad, y Nacional comienza a hilvanar jugadas en el medio campo, a incursionar con Salazar por aquí y con Ocampo por allá, pero sin opciones claras de gol, solamente una en los guayos de Palacios, que el portero Wallens desvía con voladora incluida. Al minuto 26 se presenta la lesión de Mosquera, reemplazado por Juan Arias, también del combo de sardinos.
En un contragolpe de Nacional, en el que Ramírez nos muestra que hace los 100 metros planos en 12 segundos, hace el pase al centro en medio de dos azucareros, centro al que llega Palacios en veloz carrera, pero parece que se asusta con ese papayazo y se enguarala con el balón, perdiendo así una oportunidad de oro. A punto de finalizar este primer tiempo, penal a favor de Nacional, por empujón por detrás de un defensor a Cantera, falta que los abogados azucareros, Germán Mera y John Vásquez, presionaron para que el árbitro se apoyara en el VAR, así lo hizo, y claro, se “mamó” de cobrar la falta
Los segundos 45 minutos, que no lo fueron, porque más adelante les cuento, comenzaron con Nacional en la misma tónica. A los 2 minutos de inicio, es expulsado Fabry Castro por violenta, dolorosa y escalofriante falta contra Tatay, falta que el mismo agresor considera normal, según los gestos, pero que se va…se fue.
Con un hombre demás, Nacional agita el cañaveral azucarero, y comienza a generar jugadas para llegar al área. Fueron dos las jugadas de riesgo, una de Tatay y otra de Aguirre, bien controladas por el arquero Wallens, Caleño él pero con apellido raro.
Corría el minuto sesenta y dos, agarrón de la camiseta a un jugador de Nacional en el área, y Ospina, ahora sí muy seguro de la falta, pita penal. En ese momento cae de la tribuna una lata y pega en el rostro del auxiliar de occidente. El partido se detiene, corrillo aquí y corrillo allá, Teo, que había entrado un minuto antes, lo mismo que Deossa y Asprilla por Nacional, hace las veces de fiscal y procurador, y le pide al árbitro que no le pare bolas al tema. Los médicos de ambos equipos atienden al juez de línea, quien al final no presenta nada grave, llamada desde Bogotá por celular, reunión del árbitro con los capitanes y el partido se reinicia después de más de 10 minutos, con el cobro del tiro penal, que Ramirez convierte en forma temeraria, porque fue un cobro muy anunciado, pero potente al fin y al cabo; eso sí, gran pecado del jugador verde, al silenciar a la tribuna, lo que le costó la amarilla. Acción irresponsable por el momento que se vivía en el estadio. Es de anotar que en un cobro del tiro de esquina, Salazar también fue agredido con objetos tirados desde la tribuna.
Cali, de la mano de Teo, quien con su cancha y su experiencia, desbarata un balín, tiene sus incursiones por el área de Nacional. Por su parte el verde acrecienta su ataque con Ocampo ahora como puntero izquierdo, y Román que entra al minuto 89.
Son 12 los minutos de adición, en los cuales se presenta la opción más clara del gol del triunfo en una “peinadita” de Aguirre que devuelve el larguero izquierdo.
Gran oportunidad de conseguir los 3 puntos, en un partido de mucho roce, de mucha falta, de mucho teatro, en especial por parte de los caleños. Al final se rescata el punto, en un ambiente demasiado caldeado, que seguramente dará pie para sancionar la plaza.
Lo que sigue es el partido de vuelta frente a Racing, otro ambiente pesado, pero creo que está vivencia en Palmaseca, le servirá a Nacional de abrebocas para llegar afiladito al “cilindro de Avellaneda”.
“No sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es la única opción que tienes”. Bob Marley.





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