
Carta abierta a José Pueblo.
Dirección : Calle de lo común, esquina del alma.
Estimado José :
El próximo 10 de octubre Mariana cumplirá sus primeros 25 años de vida.
Hija de Carlos Mario Pajón un reconocido corredor de autos en las décadas de los 70 y 80 y de Claudia Londoño, su ángel guardián, nuestra deportista ajusta ya 21 años de entrega total al bicicross, deporte que comenzó a practicar en 1996.
El padre compitió en la categoría papicross y el hermano de la bicampeona olímpica también fue bicicrocista, como para no dejar dudas de que ellos trazaron el sendero, de quien hoy orgullosamente le entrega a Colombia su tercera presea dorada en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.
18 títulos mundiales en diversas categorías han abierto la discusión entre sus estadígrafos, para ponerse de acuerdo sobre si solamente los de las divisiones Junior y Élite que reconoce la U.C.I ( Unión Ciclista Internacional),tienen la validez total a nivel orbital, para engrosar ese palmarés envidiable. Polémica aparte, los oros en Londres 2012 y ahora en Rio, bastarían para entrar en la historia de nuestros ídolos para siempre.
En Colombia hay voces de gozo, porque siempre los corazones se ablandan más con la alegría que con las lágrimas y con éstas últimas nuestra patria vive inundada.
El único favor José que, tu y nosotros, le podríamos pedir hoy a nuestros gobernantes, es que no saquen pecho en la fotografía, cuando hablen de las partidas otorgadas a los deportistas. La inversión social ( que lógicamente cobija a la actividad muscular) no hay que interpretarla como una dádiva, sino como una obligación consagrada en la Carta Magna.
Aparte de Mariana, a quienes hay que aplaudir es a los dirigentes de ligas y clubes, que han tenido que ver con la formación, desde la base de la pirámide…y particularmente a Doña Claudia, porque llueva o truene,ha acompañado día a día a su hija a los entrenamientos, a los viajes por los cinco continentes, la ha consolado en sus momentos difíciles del sacrificio y la constancia…y la ha abrazado con su amor de madre cuando la ha visto sonreír.
Felicitemos a Mariana por éste júbilo, que atesoraremos en el arcón del alma y demos gracias a Dios, porque nuestra campeona, no hizo parte como millones de colombianos. (así lo cantó Gardel) de esas huestes con «vidas sin infancia y pasados sin amor»
Servidor y amigo:
Wbeimar Muñoz Ceballos





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