Capsulas de Carreño

Casi me infarto. Por Óscar Rentería Jiménez

Por Óscar Rentería Jiménez, Cali

 

 

*Fue muy duro para mi corazón, pasar del espectacular triunfo de Colombia, al sufrimiento con el Cali y al desastre del América.

Me sentí muy feliz con los 15 minutos finales del primer tiempo y con los últimos 45 del partido, que Colombia le ganó a Francia por 3 goles a 2. Se corrigieron las fallas de los 30 iniciales, utilizados por los galos para dominar totalmente la cancha, para arrasar con la posesión de pelota y para convertir a Colombia en un pobre equipo, que durante ese pedazo del encuentro, nunca supo cómo controlar tantas cosas buenas que impuso el local.

Pero actuó Pékerman al cambiar la posición de Abel, Sánchez y Uribe, ubicó más atrás a James, los relevos se organizaron mejor y los laterales se preocuparon más por defender que por atacar. Colombia se sacudió, le quitó el balón a los franceses, marcó tres goles, desperdició dos con Muriel y se hizo amo y señor del partido, para escribir una de las mejores páginas en la historia de nuestro fútbol.

EL CALI
Por fortuna el Cali volvió a ganar, sumó otros tres puntos en la Liga y sigue sin perder en Palmaseca. El encuentro no me agradó, porque fue soso y en algunos pasajes se tornó aburridor. La defensa volvió a fallar, tanto que Pelusso cambió muy temprano a Rosero por Palomeque y más tarde, prefirió actuar con un solo volante de recuperación, al sacar a Andrés Pérez por Roa, quien sin convertirse en figura, colaboró para que el Cali fuera distinto  y consiguiera la victoria.

Poco público, lo que refleja el disgusto de la hinchada, muchas equivocaciones en la entrega y falta de jerarquía y calidad para superar a un rival como Leones que, entre otras cosas, merecía un resultado más justo. Dicen que Pelusso ganará partidos y hasta títulos, pero que sus equipos nunca deleitarán a los aficionados, lo que se demostró cuando dirigió a Santa Fe.

Hasta ahora el Cali se defiende como local, no responde por fuera y gana con muchas dudas. Hay que esperar, para determinar si los periodistas bogotanos tienen razón, anticipando que a los hinchas del Cali, les gusta que su equipo gane y juegue bien.

AMÉRICA
El triste final de “El Polilla” Da Silva, quien para el autor de esta columna es y seguirá siendo un buen director técnico, responde a una muerte deportiva anunciada. El uruguayo falló al recomendar la contratación y salida de algunos jugadores y tampoco desarrolló la estrategia ideal, para mejorar las relaciones internas en el grupo que dirigió.

Entró en el círculo vicioso y dañino de cambiar la titular después de cada derrota y eso generó desconfianza y frialdad en el rendimiento de los jugadores, quienes siempre declararon a la prensa que lo respaldarían a muerte, lo que nunca se observó en los últimos compromisos. Fue difícil saber, si América iba a jugar con la velocidad de los negritos o con los intentos para ordenar las cosas, que tampoco funcionaron con Ramírez, hoy lesionado, Bottinelli y Lizarazo.

“Polilla” no logró que Martínez Borja le obedeciera para rendir de media punta y no tirado atrás, donde solo perjuicios mostró. Todo lo anterior castigó el rendimiento de Carmelo Valencia, goleador que sin recibir el balón, poco pudo hacer para ratificar su excelente campaña del 2017.

Toda la responsabilidad está ahora en las manos del Presidente y dueño Tulio Gómez, quien no solo debe contratar un técnico muy capaz, sino salir de ciertos elementos que únicamente demuestran poco profesionalismo y nada de amor por el equipo.

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