Capsulas de Carreño

Cerebro para celebrar. Por Jorge Iván Londoño Maya

Por Jorge Ivàn Londoño Maya

*Nacional salió del “tiempo de construcción” para entrar en la obra blanca. El técnico ya tiene suficientes elementos de juicio.

Cerebro, eso fue lo que el técnico Almirón le puso al partido contra Colo Colo. Con el conocimiento del contrario, la nómina utilizada, la posición de cada jugador y el esquema táctico, el profesor demostró que lo de Tunja frente a Patriotas fue un resbalón de esos que cualquiera da en la vida, y que a cambio, lo mostrado en el Monumental de Santiago de Chile, hace parte del cinco admirado de su hoja de vida, la misma que le sirvió para llegar al verde.

Al trabajo del técnico hay que sumarle el juego desplegado por los once inicialistas, algunos con notas más altas que otros, pero en general vimos a un Nacional que además de aplicado, impuso el sello de su impronta copera, y dejó sentado en el campo de juego sus pretensiones para esta nueva edición de la Libertadores.

De un primer tiempo táctico a morir, con disciplina castrense y partituras leídas en clave de do..sis de entrega, se pasó a un segundo tiempo inspirado, lírico y con más llegada, gracias a los atinados y oportunos cambios del técnico. El ingreso de Yorman fue la cuota inicial para lograr la hazaña, y para que de una vez por todas, Almirón entienda que el amo y señor de ese puesto es el hijo de Tamalameque, que aún sin tener la continuidad esperada, nos está forzando a preguntar ¿Quién era Mateus Uribe? Bocanegra, el otrora propietario de una pegada de fantasía, muy querido y todo, pero nada que hacer al lado de este portento.

Otro que tampoco tiene discusión para cantar el Himno Nacional pero dentro de la cancha, es Vladimir, nombre de origen eslavo que significa “potencia”, y sí que la tiene.

Este inicio de la copa no pudo haber sido mejor, máxime que se le ganó a uno de los clubes encopetados del sur del continente. Creo que con este paso, pero de avestruz, Nacional salió del “tiempo de construcción” para entrar en la obra blanca. El técnico ya tiene suficientes elementos de juicio para saber que le puede dar cada jugador, y para consolidar el patrón de juego que quiere imprimirle al equipo, al menos el de visitante pasó la prueba con creces.

Esperemos que los jugadores, de una vez por todas, hagan su generosa donación a esta causa, y entreguen lo mejor de sí en pro de hacer realidad las metas propuestas por los dirigentes y apoyadas por toda la fanaticada, ávida de triunfos, luego de un semestre estruendosamente perdido.

Señor Almirón, sígale poniendo cerebro, para que la hinchada celebre.

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