Capsulas de Carreño

César Augusto Londoño, arquitecto virtual de la palabra

César Augusto Londoño, 40 años en radio, 37 en televisión y 8 con Win Sports desde su nacimiento.

Por Roosevelt Castro

 

 

La alianza UPB Colombia/Cápsulas de Carreño invitó este viernes (25) al periodista deportivo César Augusto Londoño para que hablara de «Periodismo y redes sociales», conversatorio virtual que hizo énfasis en la nueva dinámica de la información.

El periodista Juan Guillermo Montoya Marulanda, moderador de la charla, inició esbozando un currículo del manizaleño nacido el 3 de enero de 1959 y arquitecto de profesión de la Universidad Nacional de Colombia.

¿Cómo encaja o cómo aterriza un hombre con la formación en el arte y la estética en el periodismo?
“Desde muy pequeño quise ser periodista. Una vez escuché una transmisión radial de boxeo, en la voz de Napoleón Perea y ganaba Antonio Cervantes “Kid Pambelé”. Me dije entonces: quiero ser periodista y quiero contar historias de deporte, porque me parecían épicas. No obstante, las expresiones artísticas siempre me gustaron. El amor por el arte creo que viene de mi mamá, pero no lo recuerdo, porque también me gustó en todas sus manifestaciones.

Con el primer sueldo de La Patria, tenía 16 años, compró por cuotas este cuadro del pintor Óscar Naranjo. 

Cuando inicié mi carrera de arquitectura, a los 16 años, visitaba frecuentemente un taller del pintor Óscar Naranjo, quien vivía cerca de la Universidad Nacional y me encantaba ese proceso. Pues le cuento esto:  con la plata de mi primer sueldo en La Patria, que fue de $ 5.000, le dije a Óscar que yo se la compraba un cuadro, así sea el más insignificante, por cuotas. Él accedió a vendérmelo, porque él utilizaba para limpiar sus paletas la pintura haciendo un cuadro. Dos días antes había pintado unas manzanas y ese fue mi primer acercamiento en forma al arte y hoy la conservo”, rememora.

“Y con respecto al periodismo, especialmente deportivo, llego por invitación del amigo Javier Giraldo Neira con quien compartía y jugaba fútbol en sus equipos en la finca de él.  Un día renuncia un periodista a La Patria para irse a Alemania y él me invita a hacer parte del grupo de reporteros, después fui jefe de redacción de nuevo Estadio y luego le faltó alguien en las transmisiones del fútbol y yo le dije que lo reemplazaba haciendo los camerinos. Así fueron mis inicios en esto del periodismo deportivo”, recuerda.

Luego su paso a la televisora nacional en las secciones deportivas de los noticieros TV Hoy, 24 Horas, CM&, Caracol TV y Win Sports, entre otras. Paso fugaz por Todelar como director de deportes y con Caracol el mayor tiempo de estos 40 años radiales. En televisión son 37.

LAS REDES LO ATRAPAN

“El chico de los juguetes tecnológicos”, así lo calificó el moderador del conversatorio. Y no es para menos: el inquieto periodista deportivo fue pionero en la utilización de las ayudas tecnológicas, para realizar su trabajo periodístico.  Fue un adelantado y un innovador en su campo.

“Yo siempre pensé que lo análogo iba a hacer sustituido por lo digital.  No podía entender que nuestro país alquilara y no tuviera un satélite para  traer información. Yo fui el primer periodista en llevar un computador a un Mundial de Fútbol. Eso fue en Estados Unidos”, comenta con orgullo.

Dificultades de conexión a internet, por lo incipiente, rudimentaria y débil, e igualmente por la escasez de correos de contacto, la escasez informativa en la red, conspiraron para que esta ayuda tecnológica no le sirviera en sus objetivos informativos, no obstante, lo convirtieron en ese pionero en el periodismo deportivo, con ayudas tecnológicas como el computador.

El acceso a la información de “primera mano”, ante el desafío informativo de la primicia o “la chiva”, lo seduce. Compraba los periódicos que dejaban los pasajeros en los aviones, conseguía la revista El Gráfico, era fanático del teletipo. En fin: utilizó una serie de estrategias para la consecución de la información.

Talvez intuía que, con el mundo digital, los procesos informativos se iban a dar más rápido y con la inmediatez necesaria e igualmente su consecución se dinamizaría con más velocidad. Y así fue.

“Las redes sociales no son periodismo, sino una manera informar. Las maneras de conseguir la información cambiaron de una manera vertiginosa y avasallante e igualmente peligrosas. Con las redes cambiamos la verdad por lo urgente, lo confirmado por lo inmediato. Las cosas por suposición y percepción pasan antes de que sucedan “, sentencia, con preocupación, el periodista manizaleño.

“Cuando tuve mi primer computador, y tuve acceso a internet, me dije: este mundo va a cambiar. Me sentí un adelantado al tener acceso a ese tipo de elementos”, comenta con orgullo el moderador del programa Conexión por Win a las 6:00 p.m.

César Augusto Londoño, invitado al conversatorio UPB Colombia/ Cápsulas y Juan Guillermo Montoya Marulanda, moderador. 

 

VALORES AGREGADOS EN EL PERIODISMO DIGITAL

La generación de marcas personales, la retroalimentación continua, los peligros de la superficialidad y la banalidad, la especialización en diferentes áreas del conocimiento, la contextualización para no caer en las fake news (falsas noticias) y el declive de la primicia, fueron otros de los tópicos tratados con el pionero periodista deportivo, como un plus del periodismo digital.

“Antes la voz del periodista era la voz de Dios, hoy no tengo la razón, ni me interesa”, señala.

Es que el cambio de paradigma de que la publicación era el fin del proceso, al de ahora en convertirse en el inicio del proceso informativo, posibilitó en que el perceptor cobre un protagonismo importante en los nuevos procesos comunicativos.  Es una comunicación en doble vía, que permite la interacción con el otro.

La especialidad forma parte de las nuevas narrativas periodísticas. El periodista se debe especializar en lo que va a hablar, escribir y mostrar. Que esa riqueza conceptual se dé porque ha estado bien informado y documentado. Será su “marca personal”, que contribuye a crear el criterio.

De igual forma, se debe contextualizar los hechos, para no caer en las imprecisiones, que lo lleven a cometer el error de caer en las fake news.

“Estas nuevas alternativas informativas confluyen a una diversidad (en todos los sentidos), que debe ir acompañada de la tolerancia, para no tener inadaptados”, dice, a manera de conclusión, Cesar Augusto Londoño.

UNA NUEVA FACETA: LA DE ESCRITOR

César Augusto Lomdoño muestra con orgullo el libro que escribió en compañía de Guillermo Ruiz Bonilla.

“Escribir un libro hoy es de titanes”, sentencia César Augusto. No obstante, y en compañía de su amigo y colega Guillermo Ruiz Bonilla”, decidieron darle rienda suelta a un sueño del manizaleño, quien rasguñó sus primeras letras en el diario “La Patria” y en el semanario “Nuevo Estadio”.

“Colombia en la Copa América ” es el título de la obra literaria, que entra a engrosar la historiografía del fútbol colombiano.

El libro abarca 73 años de la historia de los seleccionados cafeteros, en 544 páginas a color. Igualmente contiene todas las fichas técnicas de los 672 partidos oficiales, los 6 mundiales, las 28 Copas América, los torneos oficiales, del balón colombiano. Así mismo, entrevistas inéditas a Jorge Luis Pinto y a Efraín “Caimán” Sánchez Casimiro. Del mismo modo, crónicas y anécdotas con las principales figuras de nuestro balompié.

“Tenemos todas las fichas técnicas de los partidos de Colombia en la selección de mayores y cerca de 700 fotos, de las cuales 500 son inéditas”, comenta el coleccionista de la Revista Vea Deportes o del semanario Nuevo Estadio, que guarda celosamente en su biblioteca personal.

Notas inéditas en las que se explican por qué fue separado el Tino Asprilla del equipo en el mundial de Francia 98 o por qué hubo generaciones que no lograron triunfar.

“Hay momentos que hemos olvidado, como el Gol de Willington Ortiz en el 73 a Uruguay”, señaló en su momento el periodista caldense.

Así las redes sociales se convierten en nuevo componente informativo, que gana un gran doliente deportivo en César Augusto Londoño, “El chico de los juguetes tecnológicos” o “el arquitecto virtual de la palabra”.

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