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Por Naty Gómez
@natigoza
Comunicadora Social

Como una figura lo recibieron, le pidieron tomarse fotos con él y firmar autógrafos, y hasta en la televisión estuvo como comentarista invitado.
El recuerdo de sus goles y fantasías es imborrable. El eco del cántico de sus anotaciones todavía se escucha en la Marte, donde fue considerado el mejor del Ponyfútbol del año anterior.
Su cabello rojizo sigue brillando, aunque su melena ya no es tan frondosa como antes. En sus ojos se percibe la nostalgia de no jugar ahora el Festival, pero también el orgullo de quedar en la memoria de muchas personas que acompañan la fiesta.
Es Chócolo, el niño que deslumbró con la Nubia y que sumó dos participaciones. El mismo “chico” humilde que vive en Bello y que pese a estar en vacaciones con su equipo, todos los días saca tiempo para entrenarse con su padre.
Gracias al galardón de ser el mejor del Pony pudo cumplir el sueño de visitar La Bombonera, para un clásico entre Boca y River, alentando al equipo donde se hicieron famosos “Chicho” Serna, Oscar Córdoba y el “Patrón” Bermúdez.
Fue un viaje de ensueño pare recorrer a Buenos Aires con su mamá y hasta aprender de tango, aunque no lo tenía en sus planes.
De pequeño hizo una travesura que no la olvida en su vida y fue quebrar un vidrio de una casa vecina con una piedra, que pateó como si fuera un balón.
Su vida es patear y destilar magia de sus guayos. Sigue con La Nubia, y este año jugará el torneo Sub 14 de La Liga Antioqueña de Fútbol.
Chócolo regresó a la Marte, esta vez no como jugador, sino como una gran figura de las que nació en el Ponyfútbol.





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