Capsulas de Carreño

Clásico de emociones y puntos repartidos.

MEDELLÍN. Eduar LópeTodos los clásicos tienen su elevada dosis de emotividad y el de anoche, entre Nacional, local para efectos de taquilla, y el Deportivo Independiente Medellín, no estuvo exento de ella. Foto @Dimayor.

Por María Victoria Zapata B.

 

 

* El punto suma pero poco  ayuda en la  búsqueda de una clasificación a la que ya le quedan pocas opciones.

Todos los clásicos tienen su elevada dosis de emotividad y el de anoche, entre Nacional, local para efectos de taquilla, y el Deportivo Independiente Medellín, no estuvo exento de ella pese al 1-1  que burló cábalas y pronósticos  e hizo justicia al fútbol verde   del primer tiempo y a la notable reacción roja en el complemento.

Un pésimo período inicial  para  un DIM  que volvió a evidenciar  sus carencias  anímicas  y  futbolísticas,  que no son pocas.  Lo único rescatable en esos primeros 45 fue el despliegue de calidad y acierto del arquero Andrés  Mosquera Marmolejo, inmenso anoche en el Atanasio Girardot,  figura del partido y   gran “culpable” del ahogo, una y otra vez, del grito de  gol verdolaga.

En la otra orilla, un Atlético  Nacional  dueño del balón y del terreno, con un trabajo destacado de Jarlan Barrera,  incansable en el ataque y con repetidas llegadas del mismo  Jarlan,  igualmente de  Jefferson Duque,  Dorlan Pabón, Baldomero Perlaza y Alex Castro.

El período  inicial del clásico jugado anoche fue, en definitiva, un monólogo verde que buscó el gol por todas las vías,  ante un DIM sin fútbol, sin ataque y sin reacción. Y un 0-0 atribuible a la excelencia en la labor del arquero rojo, Andrés  Mosquera Marmolejo.

Con el segundo tiempo llegaron la lluvia torrencial y otra motivación para el DIM que ganó en velocidad y dinámica,  adquirió  protagonismo, tuvo opciones con Eduard López, Vladimir Hernández  y Jean Pineda  y se fue arriba en el marcador, con un gol de cabeza  del vikingo  Arregui, en el minuto 72, después de un cobro de tiro de esquina ejecutado por   Pineda.

Y otro cabezazo  al minuto 85, en esta ocasión del  centrocampista verde Baldomero Perlaza,  puso el 1-1 definitivo en el  partido de la décimo cuarta fecha, el clásico N° 321 entre Atlético Nacional y el Deportivo Independiente Medellín.

 

Después del partido…

Aunque en el impredecible fútbol es  difícil hablar de justicia y merecimientos, el 1-1 anoche hizo reconocimiento del trabajo efectuado por   Nacional en el primer tiempo y  por el DIM en el complemento.

No obstante las  diferencias abismales en nómina, fútbol, resultados, ubicación en la tabla, además de los pronósticos pocos favorecedores para un DIM cuya problemática es actualmente  tan  compleja, el clásico volvió a ratificar que es un partido  distinto  y es  empujado, en gran medida, por ese motor emocional que lo caracteriza.

Hoy, con el pensamiento ya más sereno,  seguramente muchos  hinchas rojos volvemos a preguntarnos por que el DIM regala siempre un tiempo, generalmente el primero,  en que se fundamentó el  diálogo del técnico Comesaña con los jugadores en el intermedio, por que razón algunos de nuestros futbolistas titulares  continúan en esa penosa  curva descendente de rendimiento y  que va a pasar con este equipo nuestro tan descompensado, tan desequilibrado y  tan endeble  en generación de juego y ataque.

Sabemos que la tranquilidad por la reacción del segundo tiempo, la anotación de Arregui y el empate final son momentáneos,  y por ello no nos impiden perder de vista los juegos restantes  ante Tolima, Alianza, Deportivo Pereira, Patriotas,  el segundo clásico con Nacional  en la penúltima fecha y el Deportivo Pasto, en el cierre de fase clasificatoria. Tampoco olvidar los altibajos – más bajos que altos-  de fútbol rojo ni su ubicación en una tabla que muestra una muy reñida lucha por el ingreso al grupo de privilegio del que no hemos hecho parte  en el presente campeonato.

El 1-1, que reconforta  por el marcado tinte emotivo que  le da color, sabor y alegría a  a los clásicos,  no cambia la realidad del DIM ni oculta nuestras deficiencias. Seguimos fuera de los 8, con un déficit en  fútbol, resultados y puntos, con un bajísimo nivel anímico y deportivo  de gran parte de nuestros titulares, sin asomos de mejoría escalonada   y con una preocupación añadida a las anteriores:

Hoy, después de la sobresaliente actuación del arquero Mosquera Marmolejo y teniendo en cuenta que el arquero rojo es el jugador  de mayor regularidad en el DIM,  hay una pregunta inevitable: ¿Le renovarán el contrato, que se vence el próximo 31  de diciembre? Amanecerá y veremos.

Por todo lo anteriormente expresado, mi conclusión es que el  1-1 fue un resultado que nos dejó tranquilos, en lo que concierne al clásico, nada más.  El punto suma, no cabe duda, pero poco  ayuda en la  búsqueda de una clasificación a la que ya le quedan muy pocas opciones frente a una pugna de bastantes  equipos. Y en ese aspecto también tenemos que ser más realistas aun: Hay que sumar es de a tres  y mejorar mucho, muchísimo, en el fútbol.  ¿Lo lograremos?

En cuanto  a los demás anhelos de los hinchas,   habrá que seguir  esperando…
[María Victoria Zapata B.]

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