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Por Luis Felipe Gómez Isaza.
Columnista Cápsulas.

Hacía varios años, creo que cuatro, no iba a un partido clásico. La última vez fue con M&M y una amiga holandesa, ambas viven en el exterior y querían disfrutar de este espectáculo montañero. No me gusta asistir a este tipo de eventos, para ser sincero, prefiero verlos por la señal de televisión.
Eso me pasa posiblemente por ser un nostálgico, guardo recuerdos gratos de otros tiempos cuando se podía ir a estos partidos de futbol en paz, se podía compartir en familia, respetábamos los pensamientos y las pasiones de otros y no había tantos problemas ni desbordados sentimientos como ahora.
Los coros, los cánticos, los insultos, las peleas entre hinchadas e inclusive los muertos, no dejan ir con tranquilidad a un partido de estos. Ir al estadio por estos días, no es, diría yo, fácil. Sin embargo, como mi abono de occidental en la zona quince H que comparto con mi hijo Miguel, me permite asistir a los juegos que por localía realice el Atlético Nacional, acepté entonces compartir el partido.
He venido siguiendo al rojo, me gusta su juego, diría que hasta ayer pocos partidos regulares o malos le había visto, lucía Restrepo su técnico, un equipo profundo, rápido en sus triangulaciones y sobre todo eficaz, sin embargo, y no creo que esté descubriendo el agua tibia, también ha utilizado una línea de tres que empuja con entusiasmo la delantera en un juego muy frontal pero sin mucho respaldo al golero de turno aunque Loboa y Baldomero ayudaban con el equilibrio.
Hasta ayer llevaban veintidós goles en contra y como ahora ostentaban el primer lugar de la reclasificación. Confieso que el técnico Arias de verde Nacional, solo me generaba expectativa por su gestión. Comenzaba recién con el equipo y aunque se mantiene invicto, algunas pinceladas de lo que es y fue, un buen y ordenado volante de primera línea, se esbozaban en sus presentaciones. Sin embargo, ayer me encantó, no solo por el resultado, si no porque leyó adecuadamente al rival que se le fue al verde encima desde el vamos y entonces le dejó una autopista que fue aprovechada por los extremos verdes que tuvieron un partido redondo.
En la tribuna, los rojos se manejaron bien, mejor que los de la cancha. No hubo situaciones sociales inadecuadas y exalto eso alentar su equipo aun cuando llevaban cinco en el costal, eso sí, solamente vi un globo con el número veintisiete. Le pregunté por qué elevaban uno con ese número y me recordó el día de junio del 2004 cuando le ganaron un título al verde, o sea, una curiosa provocación, como faltaban aun media hora le dije a Miguel, eso es que le están apostando al resultado 2 a 7 y, si no es por el arquero del rojo, de pronto ese hubiera podido ser el resultado.
Bien por Arias que leyó el partido como era, desnudó a Restrepo y lo hizo ver muy mal, bien por el público y por el espectáculo, habrá que volver a otro de estos tan entretenido.






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