Capsulas de Carreño

Clásico para despejar dudas y retomar optimismo. Por Jorge Alberto Cadavid.

Por Jorge Alberto Cadavid

 

*El dolor de la Libertadores se convirtió en alegría ante el rival de plaza, el alma nos vuelve al cuerpo.

*Sí se puede jugar con intensidad, dinámica y actitud, despliegue, disposición y entrega, velocidad, precisión y goles, el juego en retroceso, lento quedó atrás.

Partido jugado con ardor, de ida y vuelta, los contendores dispusieron lo mejor de cada uno para darle satisfacción a sus parciales, estadio lleno que respondió al esfuerzo mostrado en el campo.

Acciones en ambas áreas, primero fue el Medellin que estuvo cerca, pero no concluyó, en los píes de Cano parecía imposible creerlo, luego Nacional igualó las acciones, sin éxito, por todo lo que llegó a las áreas el marcador para ambos debió ser mas amplio.

El desequilibrio se daba en el medio campo, prevalece la dupla joven de Ricaurte y Cataño, sobre los veteranos Aldo, Macnelly, Elacio le gana la espalda a Delgado y llega al fondo tirando centros con peligro, pero la diferencia de esta primera etapa la obtiene Nacional con el olfato goleador de Dayro a pase de Helibelton vence al acertado David.

La intensidad no caía, Nacional solvente en su físico a pesar de su reciente trajín, iba superando el planteamiento rojo, la nómina incluyo a los dos que no viajaron a la Paz y algunos que fueron pero no actuaron.

Un primer tiempo equilibrado, los dos entregados por lo suyo, dispuestos, aplicados y con ganas de lograr el objetivo, un triunfo ante su mas enconado rival.

La complementaria mostró mas de parte del Verde, Medellin sin desentonar bajo en su rendimiento, Nacional en escasos minutos pudo ampliar el marcador, tres llegadas claras, tres gritos ahogados en la tribuna.

Los cambios no influyen mucho en el desarrollo, pero es Vladimir quien en las postrimerías, al cierre logra rebote de González y amplía la ventaja, ya definitiva.

Nacional detiene la caída que traía y vuelve a tomar un aire que le abre las puertas al optimismo y hay razones:

Un técnico estudioso, que muestra ser un profesional, que estudia, que cada partido ajusta su planteamiento de acorde a su rival, que vive y vibra el partido.

Escuchaba a Don Guillermo Montoya luego del partido en La Paz resaltando los cuatro refuerzos argentinos y comulgo con sus razones, los que estuvieron en la ciudad boliviana fueron los de mas vergüenza y entrega en ese cotejo, Monetti cada partido refuerza mas la seguridad en el arco, Delgado va muy bien al fondo, le falta en defensa, Braghieri fuerza y entrega, disponibilidad, Castellani, técnica y disposición.

Campuzano retomó su juego, serio, simple, cortando y entregando, Helibelton cada vez mas dueño del puesto, mientras no le cambien el perfil, Mafla recupera imagen, atrevido en ataque.

El dolor del partido de la Libertadores se convirtió en alegría ante el rival de plaza, el alma nos vuelve al cuerpo y el corazón normaliza su palpitar.

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