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Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

Tuvieron que pasar 3 años para que Nacional volviera al triunfo en el clásico montañero, y que mejor preámbulo que el clásico al otro lado del charco entre el Real Madrid y el Barcelona, clásico ganado por los merengues, luego de cuatro derrotas ante los catalanes. O sea que tanto allá como acá, se rompieron hechizos, sin necesidad de conjuros o brebajes raros, bastaron goles y fútbol.
El Atanasio estrenó hasta enaguas para recibir a la hinchada verdolaga, que colmó el 90% de las tribunas. El resto fue para los seguidores rojos, gracias a la gestión hecha por la dirigencia verde, para que no se cerrara la tribuna norte. Al final fue un sector mínimo de esa tribuna el castigado, por lo que semejaba un pedazo de torta casera, en medio de ese gentío.
El paisa Wilmar Roldán, quien tiene escriturado este clásico, fue el encargado de dictar justicia, y no tuvo inconvenientes ni exigencias complicadas para hacerlo. Por los lados de Nacional saltaron a la cancha los encopetados, incluido Morelos, habilitado en última instancia por haber cumplido la mitad de la pena. En el Medellín brilló la ausencia de León y de Berrio, piezas claves en el andamiaje rojo.
Salida con todos los juguetes, pólvora de la buena afuera y adentro y el himno Antioqueño que cobija a ambos equipos. Ataques alternos en los primeros minutos, siendo más fluido el juego del Medellín, pero más contundente las llegadas de Nacional, que tuvo tres seguidas con algún peligro.
Minuto 14, Campuzano le roba el balón a Jarlan, avanza y hace el pase gol a Marino que entrando al área deja sin chance a Aguerre. Celebración con visita a la tribuna sur y parada a lo capitán pirata sobre el filo de una valla; palmaditas y palabras de ánimo de todo el equipo, muy necesarias porque Marino había salido llorando en el partido anterior, debido a su bajo rendimiento. O sea que este gol le caía como cucharada de pasiflora para calmar la ansiedad.
Minuto 24. Virtud de Ospina al sacar largo; balón que le llega a Morelos que se lleva a su marcador, se lo saca de fuerza, centro atrás para Sarmiento que cayéndose manda el balón a Marino, quien chuta al arco y el balón se mete para el segundo del verde y de su cuenta.
Diez minutos después, saque de banda de Chaverra, balón que le llega al polaco quien saca tremendo zapatazo para marcar el descuento, a pesar de la estirada de Ospina.
Minuto 40. Salida de Nacional en contragolpe, van 4 verdes contra 3 rojos (la constante) Marino conduce, se abre camino por el medio, ve a Sarmiento perfilado, Sarmiento recibe hace un amague al defensa Palacios y marca el tercero.
Apenas 4 minutos después, otro contragolpe verde, esta vez conducido por Cándido, 4 verdes y 4 rojos, pase a Cardona quien manda señor pase al otro lado por donde entra Román y marca el cuarto. Recriminación del Polaco para la defensa roja.
En el tiempo de adición, Roldan revisa el VAR y confirma mano de García, por lo que decreta el penal, que cobra Chaverra rastrero a un ángulo, y el asunto se pone 4 a 2.
Nos vamos al descanso con aire de tranquilidad, acompañado con chocolate y arepa de chócolo certificada, con medio quesito. ¿Qué tal?
Minuto 62, Cardona ejecuta el cobro de un tiro libre, Tesillo que lo capitaliza, le pega de una y marca el quinto y definitivo.
Nacional le baja revoluciones al partido, y deja que Medellín haga el gasto. Ambos tuvieron opciones de aumentar y de descontar; por ejemplo aquel cobro de tiro libre por Moreno que se estrella en el vertical.
Gran clásico para los intereses verdes, por el juego desplegado, por el alza de varios jugadores, Marino y Cándido; por la continuidad en el destacado rendimiento de Campuzano, Sarmiento y Tesillo; la entrega de Ospina, García, Román, Cardona, Morelos y Uribe; por asegurar el estar dentro de los ocho, por escalar al segundo puesto de la tabla, por consolidar su posición en la reclasificación y por la continuidad del invicto, no solo del equipo, sino de Diego Arias, que ahora llega a 8 partidos, con 6 ganados y 2 empatados.
Que bien se ve a Nacional con un fútbol fluido, con goles y ni una tarjeta amarilla; y no con juego descoordinado y errático, con oportunidades de gol perdidas, con muestras de prepotencia y con tarjetas rojas.
Ojalá no se bajen los guayos como en torneos anteriores, y se pueda consolidar el primero o el segundo puesto, para obtener los beneficios de ser cabeza de grupo.
“La recompensa del trabajo bien hecho, es la oportunidad de hacer más”. Jonas Salk.






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