Capsulas de Carreño

Clásico rojo y un fútbol que redime la ilusión.

Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.
María Victoria Zapata, Dama Roja del comentario o simplemente Pola.

 

 

*Después de 10 fechas vemos un DIM  audaz,  estructurado,  con  objetivos,   sólido en defensa.

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El sábado,  ante  su tradicional rival, el Atlético Nacional, el DIM jugó a ganar y luchó por ello desde el primer  segundo de juego. Así fallara nuevamente definición, se vio un Independiente Medellín incisivo,  con presión,  velocidad,  profundidad,  fútbol, juego colectivo y, fundamentalmente, con un ADN  mezcla de ganas, sacrificio y ambición,  cualidades  que no mostraba el equipo desde muchísimas temporadas atrás.

 

Muy pobre la propuesta de Nacional, si es que acaso hubo alguna, en el período inicial. Carente de ideas y reacción,  su ataque fue casi inexistente,  para  un esquema defensivo y amarrete  que riñe con el  historial  y características propias  del  fútbol  verde. Su única opción en los 45 iniciales- y la más clara del partido hasta ese momento -,  la desperdició  Jefferson Duque, al minuto 43.

Fútbol, corazón, sacrificio, sudor, ambición,  y un gol de tres puntos y mucho valor emocional. Foto @ComunidadDIM.

En el período complementario, el técnico rojo ingresó a Chaverra y Plata (por Orejuela y Quiñones, al minuto 58), a Ibargüen y D. Moreno (por Torres y  León, al 66) y a Y. Gómez (por Cetré, al 90).  En el banco verde también hubo cambios y el equipo mejoró ligeramente en movilidad. Con fricciones, faltas e interrupciones y juego concentrado en zona medular,  el partido decayó un poco.  No obstante,  DIM siguió buscando el triunfo y  Nacional,  salvo algún contragolpe que exigió  al arquero Chunga, continuó en su  defensa del empate. El gol de Diego Moreno,  después de un cobro de tiro de esquina al minuto 87, tuvo color y sabor a ambición, a ganas, a esfuerzo, a pundonor.

 

Conclusiones:

 Partido a partido, y  este ante  Nacional no fue la excepción, se hace más visible el trabajo del técnico rojo, Alfredo Arias. Se percibe, igualmente, la labor del preparador físico, Ignacio Berriel. Con ideas de juego definidas,  actitud y fútbol ofensivo y colectivo  además de velocidad y un buen despliegue físico, el DIM muestra otro semblante.

 

Excelente nivel mostrado en el clásico por  Jaime Alvarado, quien poco a poco se constituye en bastión del medio campo del DIM, y  del zaguero central Joaquín Varela , este último figura del  partido. Sereno,  práctico,  simple en su juego y concentrado, el defensor uruguayo intervino también  de manera  directa en la acción del gol.

 

Grandes diferencias entre rojos y verdes  se notaron ayer, en el clásico  N° 214. Por un lado,  Arias planteó el partido para ganarlo, y lo ganó. Amaral, lo hizo pensando en el empate y perdió.

 

Igualmente, contrastaron las estructuras  colectivas  en  ambos equipos. La  de DIM  asociativa,  con  ideas, estilo definido  y un módulo decididamente atacante. La de Nacional,   medrosa, poco articulada  y dependiente de jugadores que marcan diferencia  como Mier y Deossa, entre otros.

 

Falta mucho camino por recorrer en este campeonato.  Y sabemos que al DIM  le sigue  faltando ese  otro delantero  con gol que tanto le hemos pedido. Sin embargo,  después de 10 fechas vemos un DIM  audaz,  estructurado,  con  objetivos,   sólido en defensa y con  un buen número de jugadores cuyo rendimiento y nivel siguen en ascenso. Es un DIM que se proyecta, que  nos redime la ilusión.

 

Concluyo  la columna con el concepto que emití  anoche, al término del partido:” Hoy  tuvimos que esperar 87 largos minutos para que la fiesta roja fuera completa en el Atanasio Girardot. Fútbol, corazón, sacrificio, sudor, ambición,  y un gol de tres puntos y mucho valor emocional.
[María Victoria Zapata B.]

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