
Por: Wbeimar Muñoz Ceballos
El primer rostro de Colombia mostró a un equipo de jugadas a uno y dos toques, gran circulación de de la pelota, propuesta de gobernante para mandar en el partido y creación de más acciones de peligro en el arco enemigo. El Perú de ese tiempo inicial adoptó más actitud de espera que de iniciativa, por lo que las posesiones del balón fueron del 55% para nuestra tricolor y 45% para el cuadro inca, que con mucha paciencia escogió los momentos para visitar a Ospina, más con deseos que con ideas.
Gran noche de Carlos Bacca, incontrolable en sus movimientos sobre los centrales Zambrano y Ascues. Salidas al ataque de Santiago Arias, mientras Fabra duplicaba esfuerzos en el otro costado, para contener a la dupla ofensiva de Carrillo y Advíncula. Seguros Jeison y Zapata ; mucha personalidad de Sánchez con su tradicional escoba en el medio; Teo ayudando a Arias para evitar que hiciera daño el tándem Vargas-Cueva; James con problemas, para pasar en el mano a mano, porque Perú reducía los espacios hacia atrás, partiendo de una línea de 4 volantes….y Macnelly intermitente.
En el fútbol se dice que cuando el talentoso camina, es porque está pensando. Y eso ocurrió hasta que James y Macnelli frotaron la lámpara de Aladino. El primero metió dos cuchilladas que dejaron mano a mano a Bacca, ante la angustia del cuidapalos Gallese. El segundo hizo un pase largo, de mago, a BACCA en el minuto 36 y allí terminó la oscuridad para darle paso a un flash en la noche. 1-0 merecido, porque Colombia tuvo más profundidad.
Como el juego de ésta noche en New Jersey ante 24.885 espectadores era de preparación y no de eliminatorias, Péckerman hizo experimentos en el segundo tiempo. Y ahí estuvo la segunda cara de nuestra selección. Salieron titulares como Macnelli, Bacca, James , Teo y Zapata. Aunque Colombia tuvo 20 minutos de mayor penetración ofensiva (3 jugadas de riesgo y buenos acompañamientos atacantes de Fabra), se relajó en los últimos 25’…y permitió la reacción peruana, que fue más de tenacidad que de clase. El rival de tanto y tanto buscar (hasta el empate no había disparado ni una vez, porque Colombia no dio ventajas en defensa), al final en el minuto 89’ recibió un obsequio del árbitro Cristopher Renzo, quien se inventó una pena máxima inexistente. Cobró FARFÁN y la noche terminó en igualdad.
Un detalle es esperanzador. En éste compromiso estuvieron en la cancha siete jugadores de Colombia Sub-23 : Kevin Balanta, Álvarez Balanta, Cuéllar, Roa, Arias, Fabián Castillo y Jeison Murillo. Ese rodaje es una mirada al futuro.
Los peruanos también saben que ‘’ a caballo regalado, no se le mira el colmillo’’. Renzo desde hoy está en su lista de ‘’nuevos amigos’’, aunque no es vecino en la frontera.
Colombia fue una con los titulares… y otra diferente con los suplentes, quienes perdieron fluidez con la pelota. De todas maneras hay mejoría en el juego, que se basa en la amistad con la pelota, el engaño y el ingenio. Si las cosas siguen por éste camino, tendríamos que esperar las eliminatorias con más fe que preguntas.
No les parece ???






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