Capsulas de Carreño

Colombia con once se hizo uno.

«Con yuca y papa» fue Colombia a disputar cada balón dividido. Foto Comunicaciones Colfutbol.

Por Jorge Iván Londoño Maya

El técnico Pekerman entendió perfectamente la lección contra Japón, y para enfrentar a Polonia alineó un onceno mucho más competitivo, el cual, por esas maravillosas cosas del destino, a partir del minuto 30 del primer tiempo, con la entrada de Mateus, se convirtió en el equipo ideal de Colombia, el que impuso las condiciones en el Kazán Arena, hizo los goles, puso la ardentía y con yuca y papa, como lo dijo Mina, no solo eliminamos a los polacos, sino que ahora dependemos de nosotros mismos para clasificar a la siguiente ronda.

Como simple aficionado de camiseta puesta, de barra familiar programada, de pasabocas olvidados por la euforia y lejos de importarme si el equipo forma  un 4 2 3 1 o un 4 4 2, me aferro solamente a la fórmula imperdible de Mina, la de jugar con yuca y papa. Es que para este partido, a diferencia del jugado contra Japón, todo cambió, desde la visión correcta del técnico hasta el ¡Oh, gloria inmarcesible! ¡Oh, júbilo inmortal! Salido de la garganta de once colombianos que dejaron restregado el nombre de Colombia en la cancha.

Por fin supimos de qué estábamos hechos y hasta dónde podíamos llegar. Para nosotros fue tan resonante este triunfo, como para los mexicanos lo hecho contra Alemania, o como para los panameños el primer gol en un mundial, sin importar los seis en contra. Es que cada selección tiene fijadas sus metas de acuerdo con lo que disponga en ese momento en el bolsillo. Para nosotros por ahora será llegar lo más lejos posible, pero para Alemania, Brasil y Francia ser campeones. ¡Así de sencillo!

Hay quienes con razón sostienen que uno no debe buscar lo que no se le ha perdido, y para el partido anterior pienso que eso hizo el cuerpo técnico, por fortuna para este ganó la sensatez. De igual forma los jugadores entendieron su papel, de once hicieron uno, cada uno jugó de sombrero vueltiao puesto,  con la camiseta pegada al corazón con nudo y hasta con los dolores musculares mandados para el carajo, tal como lo hizo Ospina al sacar ese balón por los aires cuando andaba rengo, sin poder ser sustituido.

Se nos viene el partido contra Senegal, igual de complicado, pero con la posibilidad intacta de ser repetido en el accionar y en la actitud del que hoy nos ocupa, y hasta mejorarlo si se quiere. El mejor entrenamiento en estos días previos, será el recuerdo de este memorable partido, y que partido.

Nos quedan cuatro días para hacer cuentas, para sumar y multiplicar, para escribir y borrar, para hacer conjeturas de todo tipo, pero conscientes de que al final todas las variantes dependen de un solo resultado valido: ganar; es la única opción para no depender del humo del tabaco o de la lectura de la palma de la mano.

En el mejor momento con once se hizo uno.

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