Colombia, en octavos, con la mirada puesta en Suiza.

Foto tomada de la cuenta @HINCAPIEDATOS

Por Jorge Alberto Cadavid. –
Columnista Cápsulas. –

Lorenzo la tiene clara respecto de su nómina, en su mente, la que puso en el campo de juego contra Ghana, ratifica a Puerta, que se consolida por su categoría.

Infortunio muy temprano, Córdoba se tironea y debe ser sustituido por Suárez.

Bastó el gol del minuto 14. Suárez la lucha, gana el fondo, tira el centro, Díaz arrastra la marca y permite libertad total para Arias, que libre envía el balón al fondo de la red.

Colombia la tomó con «frescura», mientras que el contrario se refugia en su propio campo, los nuestros disfrutan de la tenencia del balón. Sánchez sorprende con sus cambios de frente, siempre con un destino prometedor.

Volvió a faltar el gol, ya que en ambos periodos las opciones se multiplicaron; el arquero, en unas oportunidades, artífice con sus tapadas para no permitir una ventaja más amplia.

En otros, la ansiedad, como el caso de Díaz, el rey de los goles anulados, le llegará el momento en fases futuras para validarlos.

La complementaria inició sin la presencia de James muy lejos de su mejor rendimiento; Ríos, su sustituto, tampoco estuvo fino.

Colombia manejó el partido, nunca lo sufrió, porque Ghana cuando atacó no fue efectivo, su ataque fue inofensivo.

Quintero por Arias en el minuto 73 le dio otra fisonomía al equipo, otro aire, otras opciones más claras para llegar al arco contrario.

Al final, un marcador corto para un paso largo, llegar a octavos con tres partidos y el arco en cero, solvencia defensiva y progreso futbolístico para así otear el futuro más allá de Suiza.

«La única esclavitud es aquella a la que uno mismo se somete».

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