
Por Jorge Alberto Cadavid. –
Columnista Cápsulas. –

En el Azteca, para la FIFA estadio Ciudad de México, Colombia enfrenta su carrera por llegar lo más lejos posible en una Copa del Mundo.
Corazones que vibran y hacen un solo latido alrededor de un sentimiento que se llama Colombia.
Lorenzo es fiel e irrestricto con su alineación, solo Puerta como novedad, Ríos tiene que esperar en el banco.
Uzbekistán de inicio muestra que respeta a quien tiene al frente , intenta con transiciones rápidas llegar al arco de Vargas, pero son solo asomos espontáneos.
Mojica rápido lo pintan de amarillo, Colombia no elabora en los primeros minutos, por eso no es eficaz en su aspiración ofensiva, solo a los 16 minutos Arias hace la primera aproximación seria al arco contrario.
Cuando Díaz empieza a brillar, Colombia logra mostrar superioridad, a consolidar su fútbol, arrincona a su contendor, pero este es precavido y no lo hace cerca a su propio arco. A los 31 minutos, pase de Arias a Díaz; el disparo cruzado lo rechaza el vertical izquierdo.
Superioridad latente, pero las dos líneas que formaba Uzbekistán en propio terreno impedían el dominio en gol.
A los 40 minutos, la recompensa: Díaz con un pase preciso, la virtud de Muñoz, que entre líneas gana la espalda de los defensores y con dificultad mete el balón para inaugurar el marcador. Los minutos pasan convencidos de que el primer paso estaba dado.
La complementaria es otra cosa, ante un rival pobre, novato, Colombia se complicó, se confió, pensó que ya eso estaba ganado, defensa perdida, Vargas en la primera exigencia se equivoca y permite el empate, corren 60 minutos.
Saliendo, Uzbekistán pierde con Puerta el balón, lo pasa a Díaz, que de disparo cruzado anota para recuperar la ventaja, a los 65 minutos.
Colombia se desmorona, su rival se le va encima, no tiene una línea de juego, vienen cambios, Campaz reemplaza a James ( discreto ), más tarde Ríos, Hernandez, posterior Gomez y Castaño.
Las dudas seguían, el ataque del contrario continuaba, un disparo en el vertical de Vargas aumenta las alarmas.
En los minutos agregados, de contragolpe Cucho Hernández lucha un balón, insiste, gana, tira el centro y encuentra en el segundo palo a Campaz solo de cabeza anota el tercero para un marcador inesperado por lo visto en la cancha.
Ante un contendor de escasa solvencia, al final, más sombras que luces en el partido inaugural para Colombia.
«Veremos y amanecerá», R. Cadavid.





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