Capsulas de Carreño

Colombia y un partido envenenado. Por Esteban Jaramillo Osorio

Por Esteban Jaramillo Osorio

 

*Cuántas veces se lo elogiamos a José Pékerman. La pelota manda en nuestro estilo, no la fuerza.
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Intenso, vibrante, emocionante… Y más adjetivos. Cierto fue. Pero permítanme una opinión diferente, a lo visto o comentado.

 

Resistió Colombia el asalto brasileño y a punto estuvo de arrebatarle el resultado.  Pero, se excedió en revoluciones con su veloz paso defensa-ataque y, al final, canceló la ambición de victoria, cuando había perdido, en su defensa, la compostura exhibida en tantos tramos del partido. De juego elaborado, con pausas, poco. Toque hasta tres cuartos de cancha, sin presencia intimidante en el área. Las vías de gol presentes en la pelota quieta, o en llegadas vertiginosas, especialmente por los costados. Los destellos técnicos de Neymar, influyentes por gol y asistencia, fueron inconstantes, porqué Medina lo anuló por la banda y Barrios al frente fue una escoba.

Era el día del overol, para correr y empujar porqué, aunque hubo por pasajes juego colectivo, este se realizó lejos del área de resolución. No se vieron los pases filtrados, en los que James es maestro. Tampoco aparecieron las ayudas atacantes; muy apareció  zapata, con presencia solo en la jugada de gol, por pase oportuno.  Quiérase o no, otro gallo canta con James y Falcao, por su invaluable e influyente, poder competitivo. Pero aleccionantes son los ensayos sin ellos en el campo. Muriel, a propósito, suplió bien la ausencia de los dos, reinventado pidiendo pista.  De nuevo Cuadrado, un gambeteador ególatra, fuera de posición natural, con algunas incursiones ofensivas.

La selección, como dice Pablo Armero, perdió la alegría. Se juega a “mil por hora” sin pausas, sin gambetas, sin fiesta que contagie. Es un “ir y venir” frenético, físico, como gusta a los europeos, pero con posesión mediocampista improductiva. “Ir y venir” que no es novedad. Cuántas veces se lo elogiamos a José Pékerman. La pelota manda en nuestro estilo, no la fuerza.
[Esteban Jaramillo Osorio
Twitter: @estejaramillo]

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