Capsulas de Carreño

Cómo echar a las vacas sagradas. Por Joan Ma. Batlle, Diario Sport

Por Joan Mª Batlle, Diario Sport

 

*La directiva ha de ejecutar lo que le pida su nuevo entrenador. Al fin y al cabo, estamos como estamos por su culpa.

La historia nos dice que los clubes no saben hacer las renovaciones de sus plantillas más exitosas cuando toca. Es un ejercicio que pone a prueba la sensibilidad hacia unos cracks que han ganado muchos títulos y el miedo a la reacción de unos aficionados que idolatran a esos futbolistas. De ahí los cambios de ciclo abruptos, como el que ahora nos ocupa en el Barça.

¿Qué hay que hacer en estos casos? Pues intentar anticiparse a los acontecimientos y abordar con el máximo respeto la situación. Con Xavi e Iniesta, esta directiva tuvo suerte, pero no la aprovechó. Ambos se fueron de motu propio, al calor de unas ofertas exóticas que les interesaron y por su propia visión de la problemática: se anticiparon a un escenario que les aterraba, no querían escándalos ni conflictos, ayudaron al Barça a la vez que se ayudaban a ellos mismos. El problema fue que la directiva y los responsables técnicos fracasaron en los fichajes que debían relevarles. Arthur y Coutinho fueron dos errores de bulto y el éxito de una renovación controlada se fue por el desagüe.

Pero no todos son Xavi o Iniestano todos tienen la amplitud de miras y la humildad suficientes como para ayudar y ayudarse. Interpretan como una agresión a sus muchos años de entrega que se les invite a marchar por viejos. También es humano, también lo entiendo. En este caso, el problema también es de la directiva. No se pueden regalar años de contrato a granel solo por el nombre y el historial de un futbolista. En esas estamos ahora mismo. Habrá quien se enroque y se niegue a cualquier acuerdo, pero la revolución ha de ser ahora o se perderá más tiempo, más títulos y más dinero. Ahora bien, no todo es negativo.

Ahora mismo se da una condición favorable para hacer la limpieza. Y es importante: ya no hay que ser valiente porque la afición está esperando y deseando que se actúe con firmeza sobre determinadas vacas sagradas. Koeman sabe lo que hay que hacer y solo aplicará criterios futbolísticos porque no tiene lazos emocionales que le condicionen. Pero, ¿y la directiva? La directiva ha de ejecutar lo que le pida su nuevo entrenador. Al fin y al cabo, estamos como estamos por su culpa.

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