¿Cómo ganarle a Uruguay?. Por Óscar Domínguez G.

Oscar_Dominguez
Por Óscar Domínguez G.

* Nos podríamos quedar con Nobel de paz pero sin puntos. Mejor no les quito más tiempo. Les dejo el cuero.

Esto entendí de una charla técnica que seguí a través de Win Sports de los duchos en fútbol, Juan José Peláez, el doctor Carlos Antonio Vélez y Farid Mondragón sobre el partido de Colombia y Uruguay. Espero no calumniarlos … demasiado.

Confieso que me quedé sin saber si las tácticas que discutían, solemnes, sabios, sobrados del lote, iluminados, eran para jugar tejo o pirinola.

No lo dijeron ese día porque a Santos no le había adjudicado el Nobel de paz, así la paz esté embolatada, pero como ya el premio es nuestro alguno del terceto habría tenido que decir: Con Nobel de paz ese partido no se puede perder, así no haya táctica ni estrategia.

La táctica se utiliza cuando hay ideas. La estrategia cuando no las hay. Esta brillante idea no es mía: la tomé de un tratado de mecánica popular. No, perdón, la piratié de un jugador de ajedrez, ahora que me “arrecuerdo”.

Alguien que maneje bien el lunfardo tendrá que recordarles cada treinta segundos a los uruguayos en el campo de juego que “habemus” Nobel para provocarles los que los sicólogos de la modernidad llamarían amnesia parcial de fútbol.

Conviene dejarles claro al mordelón Luis Suárez y colegas de cortos, que sería falta de respeto ganarle a un país deprimido por el NO a la paz pero que se acaba de ganar semejante distinción.

Como dirían los tres analistas y Perogrullo, Colombia tiene que salir a ganar en su terruño. Desde el vamos, hay que imponer condiciones y aprovechar el calor que esté haciendo en Barranquilla. Si hay arroyo el martes no hay disculpas para no golear.

En casa no se pueden regalar pecosos (puntos que llaman). Para ello hay que tener la pelota. No prestársela a los charrúas. Que compren una.

Si los nuestros no tienen el balón deben  saber jugar sin él. Jugar sin él implica llenar espacios, desocupar vacíos, no olvidar el pago de los servicios, tener varios volantes de contención, «una madre en el cielo», desobedecer las instrucciones del banco de vez en cuando. Al fin y al cabo, los que saben jugar son los 11 atletas. Pékerman y su corte de gauchos que se dediquen a facturar harto.

En esa cancha de La Arenosa (arenosa porque en el mar de Puerto Colombia hay mucha arena) jugó Mané Garrincha, así que tendremos al ídolo brasileño desde las estrellas mandando ideas. Puede que no sirva de mucho, pero de Garrincha es esta receta de vida: “Yo vivo la  vida, la vida no me vive a mí”.

En opinión de los duchos de Win Sports no es mala del todo la idea del esquema 3-4-4 para esta ocasión. Hay otros peores. Este sistema se puede aplicar los primeros 13 minutos. Después, que sea lo que Dios quiera.

Si para Trump, el candidato republicano de pelo teñido con agua oxigenada y anilina, hay que construir un muro en la frontera con México, no está mal que Colombia, en los tiros libres, coloque una barrera cuyos integrantes, por lo menos, sepan  que Mario Benedetti no era uno que tocaba el bandoneón.

Ahora, si uno solo de los que expone su vitalidad del ombligo para abajo ignora que Gardel todos los días canta mejor y nació en Tacuarembó, Uruguay, que Dios nos tenga confesados. Nos podríamos quedar con Nobel de paz pero sin puntos. Mejor no les quito más tiempo. Les dejo el cuero.

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2 respuestas a «¿Cómo ganarle a Uruguay?. Por Óscar Domínguez G.»

  1. Victor H Restrepo Tapias.

    *La forma de ganarle a los Uruguayos
    Es meterles intensidad porque ellos el calor los pone de clínica. Las tácticas y técnicas claro a tenerlas en cuenta especialmente no descuidar ni a Suárez ni a Cavani, lo demás es obligarlos a correr para desgastarlos y allí está la clave.
    Víctor H. Restrepo Tapias, Medellín

  2. Saúl Restrepo

    *Paralelismos
    Graduarse sin pasar los exámenes.

    Si seguimos con la tónica del Nobel, pues; ¿de que os preucupais? Solo por jugar el partido y sin hacer gol se gana, y en tal lógica, ya ¡habemus clasificación! El solo participar en las eliminatorias que es un periplo de mas de 60 años, es mérito suficiente para entrar al mundial, lo cual es histórico, no hay que ganar, solo hacer el esfuerzo de jugar los partidos, así se empeñen en jugar mal, el tiquete se otorgaría. No sé cual es el culillo, esto da una tranquilidad estable y duradera.

    Ahora, si se sale a jugar con la ignorancia explícita del Trump, Uruguay tendría la ventaja, sería estúpido menospreciar al rival poniéndoles un muro, eso es lo que mas les gusta encontrar en un rival, que se les arrincone y apunta de apretar es que llegan al gol. El mejor esquema para contrarrestar este equipo y tarea para hacer; es no dejarlo cabecear, que no tengan la posibilidad de levantar el balón, ese centro al área tanto en juego como en falta o en tiro de esquina toca extinguirlo, ah! y marcar constantemente a su güevero.

    Lo de Win o los comentaristas, es que se adelantan argumentando sobre un supuesto, dan mas razones y conjeturas que el propio petiso. Asumen cosas y luego les pasa el efecto chamorro como en la cuña de la casita roja, y al final buscan como no quedar mal, si le atinan, viene un contundente y humillativo ¡se los dije! y sino, pues se acomodan a lo que en evidencia todos podemos ver. Hombre! y no aprenden.
    Saúl Restrepo, columnista Cápsulas

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