Capsulas de Carreño

Con este último partido si se sintió un exasperar colectivo… Por Saúl Restrepo, Bogotá

Por Saúl Restrepo, Bogotà

*¿No hay una forma de contrarrestar esta situación de juego? ¿Nadie cae en cuenta y dice o describe lo obvio?

De todos los juegos de esta era de Almirón, tal vez 15, si no estoy mal, que han sido competitivos, el de anoche si me agobió, no solo porque estaba congelándome las canillas en la tribuna, sino que parecía que no hubieran avanzado en nada todo este tiempo, fue como si apenas se hubieran juntado a jugar anoche, y lo que más exacerbaba era que Velasco no aprendió a pasar un balón.

A veces uno no entiende como funciona la psiquis de los jugadores. Este partido en Tunja era para que con un rival de menos calado, el equipo se luciera, se comieran la cancha con rival y todo, pasaran por encima con todo y mostrar superioridad, garbo y nivel, con respeto y sencillez demostrando profesionalismo y no con sobrades.

Pero sale más animado de un geriátrico alguien para una diálisis que estos muchachos anoche, a lo bien. Apáticos y desabridos, con pereza y cagasecos salieron solo a mojarse, no sé si fue el frío que los patió, pero la impaciencia, el enojo y el ansia de Almirón en el banco era evidente y con toda razón.

Mientras armaba mi iglú en las gradas, me preguntaba qué le pasaba al equipo, el ensayo anoche no funcionó, un cambio de nómina o rotación que fue infertil, una alineación sin ritmo y un esquema errado que lo cambia Henriquez al momento de anotar a ver si se corregía en algo.

Lo único que se resaltaba era; “con tal que no pierdan… ahí vamos”, pero ayer fue algo incómodo tener este consuelo, porque el conjunto se veía regulete y se sentía como alcahuetear el desorden.

Los rivales ya saben que si se le meten atrás y los aguantan, Nacional se pierde y se dispersa, rota y rota la bola, la devuelve jugando hasta el portero, vuelve y sale, hacen lo mismo, le cierran el paso y la devuelve de nuevo, cuando de pronto la pierden por la mala entrega que ya los caracteriza y les llegan con peligro y de nuevo a atrincherarse, ese es el resumen de anoche y otros partidos.

¿No hay una forma de contrarrestar esta situación de juego? ¿Nadie cae en cuenta y dice o describe lo obvio?

Lo más lógico es aprovechar la pelota quieta, motivar faltas por donde haya más tráfico, aprovechar más las puntas que bajo esta táctica no pueden ser copadas y centrar bien. De resto será más de lo mismo y resultados famélicos que si bien no son pérdidas no reafirman ni aportan al fundamento del equipo. Porque: ¿Que hubiera sido donde ese último balón le entra al Chicó?

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