Capsulas de Carreño

Con la ilusión invicta (María Victoria Zapata, Dama Roja del comentario)

MARIA-VICTORIA-ZAPATAPor María Victoria Zapata B.

 

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*Seremos 45.000 gargantas  alentando, 45.000  corazones latiendo y 45.000 hinchas  en pos de un sueño.
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1-0, favorable al Deportivo Cali,  en los primeros 90 minutos de la final, y   en el  estadio de Palmaseca  del cuadro verde de la Sultana del Valle.  Un marcador que no apagó la ilusión.  Ni siquiera la disminuyó-

Fue un partido difícil  para Independiente Medellín en la primera media hora  de juego. Un cuadro rojo errático con el balón, confundido y sin solidez alguna,  frente al  ímpetu y la velocidad de la cantera  caleña que  causaron serios estragos en la zaga Poderosa, hasta el punto de abrir el marcador, por intermedio del atacante Hárold   Preciado, cuando apenas transcurrían 16 minutos del compromiso.

La  pasividad de un DIM divorciado del ataque, la fuerte presión verdiblanca,  la desconcentración defensiva, la falta de conexión entre medio campo y delantera  rojos, la incapacidad  para la  recuperación, tenencia y manejo de balón y la renuncia a la búsqueda del arco de Ernesto Hernández,  dejaron sin argumentos  ni presencia ofensiva al cuadro rojo en la casi totalidad del período inicial y obligaron a las variantes por parte del técnico Leonel Álvarez.


Se repitió la historia
Tal como ocurriera en el juego del domingo inmediatamente anterior ante el Deportes Tolima,  el ingreso de Hernán Pertuz, al minuto 30, en esta oportunidad  en sustitución del lesionado Juan Fernando Caicedo,   produjo un revolcón táctico y estratégico en el Deportivo Independiente Medellín,  que incluyó  el cambio de la línea de cuatro a una de tres,  más equilibrio en el equipo, mejor  gestión  por las bandas, mayor protagonismo  en zona de volantes y más posesión del balón.

La presencia de Brayan Angulo y Cristian Restrepo  en  el terreno de juego,  en los  minuto 56 y  74, en reemplazo de Vladimir Marín, de muy opaca presentación en el período inicial, y de Cristian Marrugo,  y los cambios posicionales generados por el ingreso de ambos volantes,    fortalecieron al DIM en  control y manejo del balón  le dieron  vida al  chispeante juego de   Hernán  Hechalar quien ayer careció de acompañamiento y   lució  solo y sacrificado durante la primera mitad  del compromiso.    debido  la falta de sincronización  en las tres líneas del Medellín.

Con un Deportivo Cali   sin la claridad  ni el estado físico del  primer  tiempo  y un  DIM    dinámico en mitad de campo, incesante en su búsqueda  de la igualdad pero carente de sorpresa  y definición, se agotaron los 90 minutos de este partido de ida de la final.

Un partido que se jugó a dos tiempos en el estadio de Palmaseca por el comportamiento del onceno azucarero  en el período inicial y por la reacción del DIM en el complemento.  Y será, así mismo,  un partido de dos tiempos en  procura del título, con  un 1-0 que favorece al Deportivo Cali y un cierre en condición de local   el próximo domingo  que, estamos seguros, hará valer el Deportivo Independiente Medellín.


A pesar de todo
A pesar de la  fuerte presión del Deportivo Cali, a pesar de la anotación del atacante   Harold Preciado, al minuto 16, a pesar de la escasa sincronización  de los primeros minutos entre medio campo y ataque rojos,  a pesar de la hostilidad de la tribuna en el estadio de Palmaseca y la agresión al arquero Anthony Silva, a pesar del flojo  arbitraje del colegiado chocoano Gustavo Murillo,  a pesar  de la tarjeta amarilla que excluye a Marrugo del juego de vuelta, en el Atanasio Girardot, a pesar de la imposibilidad para lograr la paridad en los minutos finales del compromiso  y a pesar de todos los pesares,  la ilusión Poderosa no ha sido derrotada aún.

Si algo  ha quedado claro en  esta nueva etapa del DIM es que el orientador rojo ha implementado  variantes tácticas para contrarrestar el gravísimo  problema de  tenencia y entrega de balón que ha arrastrado el DIM durante todo el campeonato y ha mejorado,   de manera satisfactoria,  las deficiencias  en marca y recuperación.

Independiente Medellín tiene con que. Tiene el liderazgo de su técnico, Leonel Álvarez,  un motivador por excelencia. Tiene la capacidad de revertir situaciones complejas y adversas, el  segundo juego  de la llave ante el Deportes Tolima es prueba de ello.  Tiene una nómina con jugadores con la experiencia suficiente para manejar con serenidad los 90 minutos que  faltan por recorrer en busca de la anhelada estrella. Y tiene una hinchada,  esa que ya agotó la boletería a  cuatro días de la gran final,  que  se pondrá su camiseta N° 12, que colmará las tribunas del Atanasio Girardot y que empujará  al DIM hacia la conquista del título.

Al igual que cuerpo técnico y jugadores rojos, los hinchas del DIM  somos  conocedores de las fortalezas de ese joven y sorprendente Deportivo Cali  del “pecoso” Castro, un onceno al que le sobran talento, velocidad,  agallas,  méritos  y futuro.  Pero de la misma  forma como  nuestros guerreros  asumirán   con entereza y convicción ese definitivo partido, nosotros, desde la tribuna también seremos protagonistas con nuestros cánticos,  nuestros aplausos, nuestro apoyo,  nuestra roja camiseta y nuestra   determinación de constituirnos en el  irreemplazable  JUGADOR N° 12 del Deportivo Independiente Medellín.

Seremos 45.000 gargantas  alentando, 45.000  corazones latiendo y 45.000 hinchas  en pos de un sueño.  Porque creemos en este DIM,  seguimos con nuestra ilusión  invicta, con nuestra fe intacta. A ellas nos aferramos y ellas nos acompañarán también el próximo domingo cuando, convertidos nuevamente en el jugador N° 12, haremos presencia masiva en el estadio Atanasio Girardot y asumiremos nuestro rol desde la tribuna.  A nosotros también nos espera un gran partido…!!!

[María Victoria Zapata B.]

 

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