Capsulas de Carreño

Conversatorio UPB – Cápsulas con Luis Eduardo Rojas, campeón de la superación..

«Disciplina, orientación al logro y persistencia, tres factores claves para lograr el éxito», Luis Eduardo Rojas Osorno, nadador y campeón paralímpico en el conversatorio UPB – Cápsulas.

Por Liceth Daniela Torres
Estudiante de Comunicación Social y Periodismo UPB

Especial para Cápsulas

Luis Eduardo Rojas Osorno, nadador paralímpico antioqueño, fue el invitado especial del Conversatorio UPB / Cápsulas del mes de mayo.

Para charlar sobre los retos, las dificultades y la superación necesaria para lograr cualquier sueño en la vida, a su alrededor estuvieron los estudiantes del grado décimo del colegio de la UPB que cambiaron su clase de educación física por una lección de vida.

Luis Eduardo empezó hablando sobre la importancia del deporte en el colegio, la universidad y la vida. “El deportista desarrolla tres características fundamentales, disciplina, orientación al logro y la tercera que es básica y ha sido fundamental en mi vida es la persistencia. El llamado también es al autocuidado, cuando uno es joven uno cree que es el dueño del mundo, que es fuerte y que nada le pasa, yo antes de accidentarme era jugador de waterpolo y practicaba artes marciales y a raíz de ese accidente casi pierdo la vida, ese accidente de cierta forma fue irresponsabilidad mía y hay repercusiones de actos que uno tiene y que todo el tiempo lo acompañan, por eso los invito al autocuidado”, concluyó el deportista paraolímpico para darle paso a su conversación con los estudiantes y asistentes al evento.

Después de preguntarle a los alumnos de la UPB si practicaban algún deporte, Luis Eduardo ante sus respuestas sobre la falta de tiempo y motivaciones para jugar tenis, fútbol, voleibol, entre otros respondió: “Cuando yo me accidenté, yo vivía estresado porque tenía un cargo muy bueno en la empresa, estaba estudiando Ingeniería Industrial, en ese período de mi vida yo dejé de hacer deporte y me cogió un estrés, yo no dormía, porque el cuerpo está hecho para utilizarse, si yo no hago ejercicio un día me siento cargado, yo creo que uno puede hacer de todo, hay personas que son deportistas olímpicos y estudian, si uno administra bien el tiempo uno es capaz de hacer deporte”, reflexión que dio paso a la participación del público en esta charla.

-Sara, estudiante de décimo grado, preguntó sobre el accidente de Luis Eduardo en San Andrés.

“Hay dos sentimientos que manejan el mundo, el amor y el miedo, yo a lo que más le temía era a una silla de ruedas, porque era la persona más rumbera del mundo, como yo me movía tanto, estudiaba y trabajaba, para mí lo peor era una silla de ruedas y me pasó, el miedo atrae, ¿será que ese decirle no a la silla de ruedas atrajo mi accidente?

Y lo otro es el amor, yo amaba unos Juegos Olímpicos y también se me dio, eso es lo más grande que hay en el mundo, no se imaginan el orgullo cuando uno va a la embajada, cuando uno entra a la villa olímpica, esos son los dos equilibrios que nos manejan a nosotros, el miedo y el amor, cuando uno se enfoca en lo que ama, uno se vuelve más optimista.

Entonces yo me fui a celebrar mis 25 años, además habíamos sido campeones de waterpolo en Sudamericanos, siempre fui invicto en artes marciales y en la empresa me estaba yendo muy bien, tenía un cargo alto. Llegué a San Andrés, a Johnny Cay, allá me tomé unos “cocos locos” y como no tomaba… en un clavado salí corriendo y cuando el mar me impidió avanzar, me tiré mal y no puse los brazos bien, recibí el golpe con la cabeza, se me dobló el cuello y se me salieron las vértebras cervicales, pero no perdí la conciencia y empecé a sentir que el mar me llevaba, al principio uno siente pánico y después me fue cogiendo una paz, yo ya no sentía el cuerpo, la vida me pasó en un minuto y cuando uno está solo en esa situación recurre a Dios, ‘Dios mío sálvame, yo no me puedo morir’ y al momentico me sacaron supremamente mal y eso tuvo ciertas repercusiones en mis lesiones, pero uno tiene que estar muy fuerte por dentro porque uno en la vida va a tener dificultades”.

Juan Carlos Pérez, Jefe de Formación Continua de la UPB, como moderador del conversatorio con Luis Eduardo Rojas, campeón paralímpico de natación. Foto @upbcolombia.

¿Tuviste acompañamiento desde la psicología deportiva para tu preparación?, preguntó Ricardo, psicólogo de la UPB.

“Sí, después de mi accidente fue muy complicado, no te imaginas la ansiedad que uno maneja cuando uno va a participar en unos Olímpicos, es una alegría nerviosa porque son más de cien millones de personas que lo están mirando a uno a nivel mundial y está un país entero, una federación, una liga, los entrenadores, compañeros, amigos del barrio y se maneja mucha ansiedad. Yo he aprendido a equilibrar eso porque antes de mi accidente yo practicaba artes marciales, yoga y meditación, ahora está esa parte de programación neurolingüística e inteligencia emocional y me he apropiado de varios conceptos que me han servido bastante, porque si uno se deja llevar por la ansiedad, el rendimiento no va a ser el mejor, lo básico en la vida es manejar el equilibrio, ejercitar el cuerpo, entrenar la mente y alimentar el espíritu y a nosotros nos capacitan, cuando estamos en una concentración nos llevan psicólogos e Indeportes tiene un departamento de psicología que nos puede ayudar”.

Me parece importante este espacio para contar una percepción que no tenemos nosotros de la discapacidad porque uno cree que no le va a pasar a uno, es un mundo paralelo para los que no tenemos ninguna dificultad y le tememos, además muchas oportunidades laborales y profesionales en el deporte se están perdiendo, ¿cómo hacer para cerrar esa brecha?, preguntó Gustavo Hincapié, miembro de Discapacidad Colombia.

“Todos quieren ser técnicos de Envigado, Nacional, Medellín y ahora el deporte paralímpico y olímpico tienen los mismos beneficios, hay entrenadores que están ganando una cantidad de millones por meterse en el paralimpismo, tiene los mismos beneficios que los convencionales, viajan por todo el mundo y es un ámbito muy interesante, porque después aprendes a valorar el tener todas las capacidades sensoriales, pero también te dice que si esta gente es capaz de superar esto que es tan difícil, pues lo que me pasa a mí no es nada”.

Sofía, otra estudiante del colegio UPB preguntó: ¿Cómo fue el proceso para llegar hasta aquí en tu carrera?

“A nosotros nos clasifican por la movilidad, hay unos médicos fisiatras que son especialistas en medir las capacidades que uno tiene en movilidad, coordinación y fuerza, para uno ir a un torneo olímpico a uno lo clasifica un médico fisiatra y un juez del IPC (Comité Paralímpico Internacional).

En el 2011 yo tenía que clasificar en un torneo, hubo unos en Brasil, México y Estados Unidos y no me llevaron y yo dije que me quedé sin Olímpicos. Yo veía las marcas mías y mí me daba para ir, pero el Comité Paralímpico Colombiano me decía que no tenía proyección, que había gente con menos años y más proyección, entonces me dijeron que no me iban a llevar.

Me quedaba una sola oportunidad para clasificar, en Alemania, si no iba me sacaban y fui a Indeportes y les mostré mis marcas y les dije que no me iban a llevar y en Indeportes me apoyaron, ese viaje valía 22 millones de pesos, me fui para Alemania, allá me clasificaron como S1 (clasificación más alta en discapacidad) y gané medalla de oro, yo dije que me monté en los Olímpicos de Londres.

Cuando hablé con el Comité me felicitaron, pero me dijeron que los cupos para Londres ya estaban y que esperara a los próximos Juegos Olímpicos a ver si clasificaba y me fui aburrido y le escribí a la directora del IPC, vean lo que es perseverar y luchar por los sueños, ‘qué lástima que la única persona que tiene la marca en este continente para ir a Londres soy y no me quieren llevar’ y la señora con ese cargo me responde que ella iba a hablar con el Comité, entonces mandaron tres cupos a nivel mundial con invitación especial y uno de esos era para mí y decía: ‘El IPC no puede obligar a que Colombia quiera llevarlo a Juegos Olímpicos, pero será muy gratificante contar con un nadador de este nivel en los juegos’ y el cupo era intransferible y allá (en Londres) quedé de quinto del mundo, esa es la vida, resistir, persistir y nunca desistir”.

-¿Qué fue lo que te motivó para seguir en el deporte y luchar? Preguntó la estudiante Valeria.

“Cuando uno es deportista, uno pierde batallas, pero no la guerra, yo siempre pensaba que iba a salir adelante, cuando yo estaba en urgencias (luego del accidente), yo estaba relajado en la habitación y entró una fisiatra a hacerme la evaluación y me preguntó que por qué estaba tan contento, yo le dije que para poderme recuperar tengo que estar bien anímicamente y me respondió que a duras penas iba a poder mover los ojos y la boca, ‘empiece a resignarse a su nueva situación’, al día siguiente me dio una bronconeumonía que casi me mata, internamente me vine al piso y de un momento a otro me quedé sin aire, me tenían que hacer una traqueotomía para poder respirar y mentalmente me fui y me puse a pensar que podía respirar y solo me recuperé, vean lo que es el poder de la mente, solo con el deseo de querer recuperarme y salir adelante. La vida pone pruebas, pero si uno quiere, lo logra, yo soy feliz, me levanto a hacer lo que más me gusta que es nadar”.

Luego de esa respuesta, un asistente al evento, Antonio, pidió la palabra para manifestarle a Luis Eduardo su admiración, “Yo jugué waterpolo hace más de cuarenta años y hace un tiempo tuve una lesión en una terminal nerviosa y me tocó volver a aprender a nadar y lo conocí a él cuando iba a la piscina olímpica. Yo veía que un señor lo llevaba en silla de ruedas, su hermano y hay que darle un crédito a ese señor porque yo pensaría que para él es más importante lo que hace Luis Eduardo que para Luis Eduardo.

Yo iba a la piscina y a mí me impresionaba cómo progresaba, al tiempo lo vi haciendo theraband y yo sentía que yo casi no avanzaba, hasta que un día lo vi nadando mariposa, yo dije ‘este man está loco’. En mis cursos y capacitaciones yo cito a Luis Eduardo y él nunca ha sabido eso, siempre lo menciono como un referente de un ser humano que tiene un poder incalculable”. Su testimonio culminó con el aplauso de los demás asistentes conmovidos ante sus palabras de reconocimiento hacia el deportista.

¿Ser campeón en el waterpolo y tener una medalla en el deporte paralímpico son emociones iguales sabiendo que la connotación es diferente?, preguntó ‘coco’, un amigo de Luis Eduardo.

“Estar en unos Juegos Olímpicos es una cosa de otro mundo, yo no gané diploma, pero estuve en la final y siento orgullo, tú sabes que la gente va y ve waterpolo, pero no lo van a ver 10.000 personas en un sitio cerrado, la alegría de los Juegos Olímpicos es única, yo he ganado torneos internacionales, pero no imaginas la alegría de ir a estos juegos, desde la inauguración y clausura, compartir con personas de todo el mundo, eso vale todo el esfuerzo.

A mí me pasó algo muy difícil que fue mi discapacidad, pero también esos momentos que yo he vivido, como los Juegos Olímpicos, siempre me da esa alegría, si a mí me dicen que cuáles han sido los cinco mejores momentos de mi vida, tres son en los Olímpicos, es la emoción más grande que he tenido, entonces hay una diferencia por el evento como tal y porque fue el sueño de toda una vida”.

-Puede ser un miedo general en las personas quedar paralítico, tú ya pasaste eso, ¿ahora en la actualidad cuál puede ser uno de tus miedos?

“Yo espero que una gran enseñanza de mi historia sea que los dos sentimientos que lo manejan a uno son el miedo y el amor, de pronto miedo ninguno, tal vez el tema de la soledad, pero trato de no vivir en eso, uno deja prosperar esos sentimientos o no los deja prosperar, entonces cuando uno vive con metas y sueños, uno desplaza eso, lo va dejando de lado y ojalá ustedes aprendan eso, a no darle cabida a sentimientos negativos porque es muy fácil cuando uno ve una herida porque te caíste y te curaste, pero hay cosas que son de la mente como odios, resentimientos, tristezas y eso son cargas que uno lleva en la espalda, pero uno se pone a pensar en las cosas que son importantes en la vida y uno de los más importantes es el tiempo, que no se devuelve entonces para qué te vas a enfocar en cosas que te van a cargar, que te llenan de miedo, rencor u odio”.

Conversatorio en la UPB con Luis Eduardo Rojas Osorno, notable testimonio de vida.

EL FINAL

Nelson, profesor de los alumnos de colegio pidió la palabra para agradecer por la charla de Luis Eduardo y manifestó que: “Yo venía con cierta preocupación para este conversatorio porque yo sé que cambiarles la clase de educación física para sentarlos aquí ellos lo sienten mucho, pero creo que ha sido la mejor clase de educación física porque observaba la cara de todos y estaban muy atentos, me siento muy feliz porque ha sido muy interesante la experiencia de vida que nos han compartido, por la participación de los estudiantes, porque es la primera vez que veo que participan tanto y cuando lo hacen es porque están interesados, me siento muy complacido”.

Daniela, otra estudiante del colegio se animó al final a dar su aporte sobre la charla para sus compañeros y expresó: “Yo tengo fibromialgia, mis nervios son muy sensibles y canalizo el dolor más fuerte que las demás personas, entonces todo el tiempo tengo un dolor constante en alguna articulación, pero tengo una hermana y las dos vamos juntas a un hospital como payasos y ayudamos a contagiar de alegría a los demás, entonces en eso que decían de tu hermano, de que él siempre te ha ayudado, entonces eso es lo que ustedes tienen que hacer con las demás personas, porque una sonrisa puede cambiar todo”, ante sus palabras todos aplaudieron, algunos con lágrimas en los ojos conmovidos por la historia y las enseñanzas de Luis Eduardo, de Daniela y otros asistentes que contaron fragmentos difíciles de su vida.

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