Capsulas de Carreño

Cosas del proceso de «construcción».. Por Gilberto Maldonado Bonilla.


Por Gilberto Maldonado Bonilla.

 

 

*La crisis en Atlético Nacional no de mentalidad. Es el dominio de lo ideológico sobre lo instintivo.

 

En el fútbol profesional colombiano no hay equipos de categoría. La aparente diferencia entre los equipos llamados «grandes» y los equipos llamados «chicos» no es más que la diferencia determinada por la tradición o cierto peso de la estructura económica de los equipos.

Ahora, los equipos «grandes» han devenido en equipos camaleones: se convierten en el reflejo del rival que tienen al frente. Referencia de equipo camaleón por excelencia es el Atlético Nacional.

Partidos aceptables frente a rivales como Santa Fe, Deportivo Cali y América has sido antesala a partidos de dudosa conducta futbolística frente a rivales como Deportivo Pereira, Bucaramanga y Alianza Petrolera. En el primero y último de los casos citados, el resultado maquilla el comportamiento camaleonesco del equipo verdolaga. Frente a Atlético Bucaramanga se pago bien caro eso de querer perder: el desastroso comportamiento futbolístico se plasmó en el resultado en contra.

Frente a Águilas Doradas pareciera que el partido duró cuarenta segundos dentro de los cuales se dio el debut en las redes del juvenil Tomás Ángel. Luego los tres tiros en los palos que dan la falsa imagen de un buen comportamiento deportivo.

No se puede hablar de equipos de categoría en Colombia; porque la categoría implica mantener lo bueno y la corrección sistemática de lo malo en el quehacer histórico.

No se puede hablar de equipos de categoría cuando los equipos juegan medianamente al fútbol hasta que se encuentran un gol. Ahí terminan en la mayoría de los casos los partidos. Empieza la administración de la miseria. El resultadismo y el conformismo en toda su crudeza.

Por eso el fútbol profesional colombiano muestra una gran decadencia. Es un producto defectuoso y sin posibilidades de mejorar. Las condiciones económicas agravadas por la pandemia (los dirigentes priorizaron lo económico sobre lo deportivo) y el resultado es la industrialización draconiana de los equipos. Léase, reducción de los costos del recurso humano y la dudosa calidad de éste.

La crisis en Atlético Nacional no es asunto de genética y que sea un «equipo en construcción». Es la crisis de la mentalidad. Es el dominio de lo ideológico sobre lo instintivo.

Gilberto Maldonado Bonilla, columnista Cápsulas

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