Capsulas de Carreño

Crónica. De diácono a periodista.

Silvio Sierra Sierra nunca eludió ningún tema. El único, quizás, revelar qué equipo de fútbol le encantaba.

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POR WILLIAMS VIERA desde USA.

 

 

 

No se sabía cuándo llegó a Cali, pero sí se conocía que era antioqueño y que había abandonado los hábitos religiosos, en su etapa de diácono, para dedicarse al periodismo.

“En mi familia, como era tradición, querían tener un cura”, nos dijo Silvio Sierra Sierra en alguna ocasión en la redacción de El País, en la época que le pertenecía a la familia Lloreda, y en el que estuvo durante 25 años sin faltar ningún día, excepto durante las vacaciones y en los días de descanso.

La frase se la escuchamos en el momento que se despedía de Jorge ‘El Flaco’ García, jefe de deportes, y de Alberto Marulanda, redactor, mientras que Fabián Pérez Martínez, al frente de su máquina de escribir, soltaba una carcajada por aquella frase por lo que había dejado inconclusa la nota judicial que saldría al día siguiente, simplemente, por el deseo de no perderse el chisme de aquel instante.

“¿Saben una cosa?”, nos dijo. “No me ordené como sacerdote porque Dios me dijo, una noche, ‘lo tuyo es el periodismo’… La verdad es que el estar en ese seminario me preparó para la vida”.

Y otra vez, la risa inconfundible del redactor judicial invadió, a esa hora, la sala de redacción; pero ahora, quienes alguna vez compartimos charlas debido a su gusto por la lectura, pensamos que desde que se encuentra en la otra dimensión, Silvio Sierra escribirá y sus artículos serán publicados en el diario la ‘Eternidad’ y quizás, hasta tendrá un espacio radial en el que, seguramente, ya no hará mención de la corrupción y la politiquería y menos de “las ‘momias’ políticas que se levantan de las tumbas después de su muerte política para intentar seguir gobernando”.

ALGO CURIOSO

Sin llegar a ser hippie, llevaba dentro de sí esa forma de vida de los jóvenes de la década de los sesenta. 

Una de las cosas que, al menos en mi caso, no le escuché a Silvio Sierra es si era hincha del Atlético Nacional, del Deportivo Independiente Medellín, del Deportivo Cali o del América, aunque le gustaba el fútbol o en su interior, era como el escritor argentino Jorge Luis Borges cuando se refería al deporte de multitudes: “La gente nunca dice ‘que linda tarde pasé, qué lindo partido vi, aunque haya perdido mi equipo’…”. Tal vez, en este caso, los periodistas Fabián Pérez o Alberto Marulanda tengan la respuesta.

A esta altura de este escrito me remito a una charla que sostuvieron los periodistas José Hugo ‘El Toti’ Feijoo y Silvio Sierra, en el ‘Palacete de Versalles’, ubicado en la Avenida 5ª Norte con 21 esquina, en donde estaba RCN Radio.

En esas conversaciones que surgen, en ocasiones, para ‘matar el tiempo’, ‘El Toti’ Feijoo, encargado de cubrir todo lo que sucedía en el conjunto azucarero, y Sierra, quien cubría orden público. El primero, con su característico tono de voz costeña acorralada que nadie sabía porque si él era de Cali, le preguntó al segundo:

─ Silvio, ¿Por qué haces radio?

─ Estoy en Radio Sucesos RCN porque me llamó su director Alberto Acosta Penagos ─ fue la respuesta y observó a su interlocutor ─. No tengo dudas en que Alberto es el primer periodista gago que conozco dirigiendo el primer informativo de Colombia. Lo que sí se le debe reconocer es que no es gago para mentarle la madre a quien sea.

Después de trabajar en El Crisol, primer periódico liberal vallecaucano, laboró durante 25 años en El País. Después se fue para RCN y luego se largó, como dicen los abuelos y las abuelas, a vivir a Popayán, ciudad caucana que le abrió sus puertas, por aquello, digámoslo así, de que estuvo en la guerra que ha vivido esa región y de la que hizo mención en sus informes radiales:

“Mientras los insurgentes realizaban la toma, a nosotros nos tocaba desayunar y estar listos para ir a cubrir la siguiente mientras almorzábamos, pero sin descuidarnos que, a la hora de la comida, era preciso que se registraba otra escaramuza militar”.

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SEGUÍA EN EL OFICIO…

A los 81 años seguía trabajando y lo hacía en la emisora radial 1040, afiliada a la Red Sonora Colombia.

“Tengo una hija llamada Lulu, es mi tesoro. Y puedo asegurarles que uno nunca deja de ser periodista. De nada me puedo quejar, pero reconozco que el periodismo de las regiones es el mejor del país, pero no nos valoran”, afirmaba, quien alguna vez trabajó en Radio Super.

De acuerdo con informes procedentes de Popayán, el pasado 2 de mayo, en horas del mediodía, el experimentado periodista intentaba cruzar la vía Panamericana por el sector de El Tablazo, al norte de la ciudad, y una motocicleta, a gran velocidad, lo arrolló ocasionándole una lesión cerebral.

Si bien fue intervenido quirúrgicamente, el periodista que se ganó el respeto de los caucanos por las denuncias que realizaba por las mañas chuecas de los políticos, se quedó dormido hasta que dijeron los profesionales de la salud que “no iba a despertar”.

De acuerdo con testigos del incidente, Sierra había logrado cruzar el primer carril y detenerse en el separador. Sin embargo, al intentar pasar al segundo, en ese momento, sucedió lo inevitable.

Y ESCRIBIERON

Paz en la tumba del periodista Silvio Sierra Sierra al igual que solidaridad para su familia y amigos. Por eso, les dejamos lo que escribieron algunas personas que lo escucharon, durante los años que estuvo en ‘La Ciudad Blanca’:

Juanita Rosero Alarcón: “Caballero que nunca dejó de decir lo que sentía. Gran crítico, aunque a veces causara molestia a ciertos personajes”.

Ferney Gerardo Girón Barco: “Se fue un gran periodista”.

Juan Diego Cordoba Losada: “Pierde la sociedad un faro de ética, una voz de la verdad y una vida de compromiso con lo social”.

José Orlando Mina Mina: “¡Grande viejo!, que Dios lo tenga en su Santa Gloria”.

Cecilia Guzmán Hoyos: “Que la verdad se prolongue a través de su eternidad. Nuestra solidaridad con su familia y el periodismo caucano”.

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Un comentario

  1. Julio Romero

    19 mayo, 2024 at 8:37 am

    Que en paz descanse Silvio Sierra
    Con quién logré compartir en varias oportunidades antes de pensionarse. gran persona y el amor platónico de una reconocida periodista social de la época.
    Julio Romero

    Hincha de Todos
    CALI

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