Capsulas de Carreño

Derroche de transpiración y coraje. Por María Victoria Zapata

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Por María Victoria Zapata B.

 

*El mismo  DIM  disminuido por sus lesiones y agigantado por  el sentido de pertenencia de sus jugadores.
Muy a pesar de la adversidad, de las lesiones, de las dificultades para la conformación  del onceno titular y de todos los tropiezos de diversa índole que ha tenido que afrontar,  el Deportivo Independiente Medellín  dio una lección de  compromiso y sentido de pertenencia ayer,  en el juego de la  undécima fecha,  ante el  aguerrido Deportivo Pasto.
No habían transcurrido 4 minutos del partido cuando el DIM sufrió su primera baja: por lesión, el  atacante Carlos Ibargüen, debutante  hace una semana ante el Bucaramanga,  fue  relevado  por el volante argentino Hernán Hechalar. Igualmente por problemas físicos,  John Edison Hernández  fue sustituido en el período complementario,  al minuto 63. Su reemplazo fue  el juvenil Naisir Carmona.
No obstante las sustituciones, las nuevas variaciones tácticas- ya la misma confección de la nómina había obligado a la implementación de significativos cambios posicionales y en el  módulo- el fútbol rojo brilló  por su   manejo del balón en el  primer tiempo y por su voluntad y coraje en el complemento.

 

Con el más genuino toque
Con Juan David Valencia improvisado  como volante de marca, Mao Molina, con la cintilla de capitán y  cerebro en mitad de campo, Marlon Piedrahita, de excelente gestión por su sector y fabricante de innumerables llegadas al arco defendido por el guardameta argentino Jorge De Oliveira, Didier Moreno inmenso en  primera línea de volantes  y Juan Fernando Caicedo  en su ya habitual función de guerrero por   todo el terreno de juego,  el DIM  tocó el balón, recreó con su fútbol  y  buscó  sin desmayo  el gol,  que llegó al minuto 43, después de un centro  preciso de Hechalar a la cabeza de Piedrahita, para la anotación del lateral rojo y dedicada por éste al chacho Castro, ausente por lesión y prolongada incapacidad.
Ni con  su  módulo  retrasado, su 4-5 que lo llevó a un fútbol eminentemente defensivo  ni el sacrificio de su mejor jugador,  el ex rojo Johan Arango, pudo neutralizar el cuadro visitante la superioridad del DIM ni impedir la apertura del marcador. El 1-0 con el que terminó el primer tiempo  tampoco hizo justicia a un DIM que tuvo seis opciones claras de gol en los 45 iniciales y le dio relevancia a un fútbol lírico y  ofensivo.

 

Sobró amor propio
Como era de esperarse,  para el complemento  el Deportivo Pasto dejó en el camerino su medroso módulo (4-5-1) y se fue en pos del empate. Adelantó líneas, abrió juego por las bandas,  robó el balón, contragolpeó  y, con Christian Nazarith  y Johan Arango, creó  peligro en el pórtico  de David González, de   gran actuación ayer, especialmente en  el segundo tiempo.
La sustitución de Mao Molina(por Juan David Cabezas, al minuto 56), y de “la goma” Hernández (por Naisir Carmona, al 63), y la lesión sin posibilidad de  relevo para Juan David Valencia,  le restaron fuerza  ofensiva al medio campo rojo  y  obligaron  al equipo  a una segunda modificación táctica con un férreo bloque de marca,  a redoblar esfuerzos ante un onceno nariñense que no cejó en su empeño por la igualdad en el marcador y a aprovechar cualquier posibilidad en la búsqueda del  gol que asegurara los tres puntos en disputa.
Y fueron  justamente esa posibilidad no desestimada, ese  sacrificio transformado en copiosa transpiración y esa  búsqueda de la tranquilizadora anotación, los que en una genial descolgada de Didier Moreno a cuatro minutos del final , el posterior pase a Juan Fernando Caicedo y  el medio giro del 9 rojo para el  segundo gol de la tarde-noche en el estadio Atanasio Girardot, los que  premiaron   a once guerreros vestidos de overol  que lo entregaron todo por la victoria  ante un rival digno de todos los elogios, el Deportivo Pasto.

 

¿Figura del partido?  Todos dejaron el corazón en la gramilla…!!!
Porque  no hubo ahorro alguno en voluntad y  sacrificio.
Ayer, sobresalieron  David González con sus salvadoras atajadas; Marlon Piedrahita  convertido  en atacante más ; Didier Moreno, un titán en zona de marca; Juan Fernando Caicedo, el incansable “todoterreno” rojo y un gol que lo reivindica con la red;  Sebastián Macías,  que regresó a la titular  lleno de seguridad y confianza, Hernán Hechalar que no ahorró esfuerzo  y Leonel Álvarez, quien  supo hacerle frente a todas las vicisitudes que se presentaron en  el desarrollo del encuentro, incluyendo la lesión de  Juan David Valencia y su obligada  permanencia  en el campo por agotamiento de los relevos reglamentarios.
Pero, igual, se destacó todo un equipo vestido de overol, un equipo que le puso fútbol, sudor y, fundamentalmente, alma al partido.  Ese Deportivo Independiente Medellín que ha enfrentado con estoicismo la adversidad  de las lesiones de jugadores esenciales  como Leonardo Castro,  Christian Marrugo y Luis Carlos Arias,  que hasta ahora ha  enfrentado con  gallardía  todas sus contingencias,  que vuelve a dar una lección de entereza  y  que hoy lidera las tablas de posiciones y reclasificación.
El Independiente  Medellín que,  anoche, con fútbol,  transpiración y  una elevada dosis de amor propio, derrotó al Deportivo Pasto.  El mismo  DIM  disminuido por sus lesiones y agigantado por  el sentido de pertenencia de sus jugadores. El mismo que  el jueves próximo,  a domicilio ante el paraguayo  Sportivo Luqueño, defenderá con valentía y arrojo su  paso la siguiente ronda de Copa Sudamericana.
[María Victoria Zapata B.]

 

 

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