Capsulas de Carreño

DIM 1 – Caldas 0,  con pocas emociones y muchas tensiones. (mvz)

El DIM volvió a sonreir. Jonathan Marulanda, autor del gol de la victoria del DIM frente al Once Caldas en cuartos de final de la Copa Águila. Autor intelectual, Adrián Arregui. Foto @DIM_oficial.

Por María Victoria Zapata
 

*Gracias al cielo se  le ganó anoche  al Once Caldas…!!!

El triunfo, 1-0,  con gol de Jonathan  Marulanda en el minuto 90+4,  le entregó al DIM  uno de los cuatro cupos  a semifinal  en Copa Águila  y marcó, además, el comienzo de la era Bobadilla en el banco  rojo.

Situaciones anómalas, tensiones y momentos difíciles enmarcaron un partido que tenía implicaciones de todo tipo para la familia roja.  El  problema presentado con la  venta de localidades en las taquillas del Atanasio Girardot, la baja asistencia (9.235 espectadores),  la hostilidad y protestas de la hinchada, materializadas en pancartas, cánticos  y hasta reprochables agresiones verbales a algunos jugadores, la lesión de Germán Cano que obligó a su relevo, al minuto76, el conato de pelea entre Andrés Cadavid y Mauricio Cortés en los minutos finales y un agónico gol del lateral  Jonathan Marulanda para sellar  el paso a semifinales, hicieron de éste un partido atípico y difícil, tanto para jugadores como para aficionados.

 

POCO FÚTBOL

El juego como tal fue soso y aburrido en el período inicial. Dos escuadras excedidas en el transporte del balón en mitad de campo  y  carentes de ideas y volumen de ataque. Un Medellín con  buen  comportamiento defensivo y conocedor de la ventaja obtenida en Manizales y un Once Caldas escaso en movilidad y en ambición. Una que otra llegada sin mayor riesgo a los pórticos de Gerardo Ortiz y David González y nada más.

En el complemento, el  DIM conservó su   orden defensivo y atacó a partir del contragolpe. Once Caldas, por su parte intentó explotar el juego por los costados y sorprender con disparos desde fuera. La anotación de Marulanda, en la agonía del partido, rompió la monotonía de un  partido  al que le faltó  el ingrediente  ofensivo por parte de ambos contendores.

 

¿HUBO MEJORÍA?

Tácticamente el DIM mostró mejor disposición defensiva y  mantuvo el arco en cero, toda una faena para un equipo que  recibió 13 goles en sus últimos  cuatro juegos (9 Nacional, 2 Santa Fe y 2 Once Caldas, este último en el partido de ida por Copa Águila).

También el  DIM  tuvo un líder en el banco. En 95 minutos de juego, Aldo Bobadilla no dejó de dar instrucciones, indicaciones órdenes y, sobre todo, confianza,  a  sus dirigidos. En la rueda de prensa hizo acopio de diplomacia, respeto y apoyo a la plantilla de jugadores y a la afición.

En el aspecto anímico ayer  lució mejor el DIM y hubo jugadores que levantaron su curva de rendimiento, entre ellos Adrián Arregui, “autor intelectual” del gol y  figura del compromiso.

 

¿Y LA HINCHADA?

Tal vez la mayor controversia del partido  tiene que ver con la reacción de la hinchada anoche, en el Atanasio Girardot. Exagerada para algunos, justificada para otros,  dicha reacción da cuenta de la gravedad de la situación por la que atraviesa el Deportivo Independiente Medellín y del distanciamiento total entre dirigencia, jugadores y afición.

Al ratificarme en lo  que escribí el domingo, después de la  segunda vergonzosa derrota ante Nacional “Ni en sus peores épocas, ni con sus peores técnicos, el DIM nos había humillado y pisoteado tanto a sus hinchas”,  me niego a  excusar acciones y expresiones  que se salen del ámbito de la protesta para caer en el campo de la agresión.

No desconozco que   la actitud  de muchos  de los jugadores es  burlesca y degradante ni que  la desmotivación,  con unas cuantas excepciones,  es la constante de la plantilla roja desde  tiempo atrás.  Tampoco  ignoro el paupérrimo rendimiento de la gran mayoría de nuestros futbolistas ni las muchas caras que tiene la crisis actual del DIM, la misma  que, queramos o no, repercute de manera directa en el comportamiento del equipo y en sus resultados adversos.

Pero ni las  humillantes derrotas ni la falta de actitud de los jugadores  nos otorga patente de corso para  calificarlos de neveras, muertos, periqueros o de agredirlos verbalmente como se hizo anoche,  desde las graderías del estadio. ¿Qué se han equivocado? Si y de mil maneras. ¿Qué nos han humillado? Si,  y de la peor forma posible, lo reitero. En nombre de una pasión eterna y de un amor incondicional no podemos suprimir  los límites entre la  reprobación y la agresión y  ajusticiar a unos deportistas que igualmente sufren las consecuencias de una problemática que, por una u otra razón, los afecta  también a ellos.

Sigo convencida que la crisis actual del Deportivo Independiente Medellín en materia de resultados es apenas una de las  manifestaciones de su caos administrativo, y así nuestros jugadores hayan cometido  cualquier cantidad de pecados capitales no  cohonesto con  agresiones verbales ni violencia, de ningún tipo, hacia ellos.

 

Ahí también fallamos nosotros, como hinchas…!!!
[María  Victoria Zapata B.]

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