Capsulas de Carreño

DIM 1 – Libertad 2: Derrota desde el camerino.. (opinión m.v.z.)

 

Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

*El partido se empezó a perder desde la confección misma  de la nómina titular.
¿Por qué Bayron Garcés  en la alineación del DIM?
¿Por qué la insistencia con Larry Angulo?

 

Conocedor como es el técnico Aldo Bobadilla del fútbol paraguayo, se  esperaba un planteamiento diferente para enfrentar a Libertad. El de anoche fue inaudito. Con la ubicación de Javier Reina- tirado hacia  un costado y desconectado de su socio natural, Andrés Ricaurte, con un  ataque inexistente, con Caicedo un delantero  sin gol y  en una función que nunca sabremos cual era y, además,  con un  juego  aéreo  inútil y fácilmente controlable por la escuadra guaraní y  un sistema de juego sin fútbol, sin ideas, sin orden  y sin llegadas al pórtico de  Martín Silva, el DIM fue manejado, controlado y derrotado por el equipo que orienta el argentino Ramón Díaz.

En la raya, la experiencia del «Pelado» Díaz y la emoción del gol de «Tacuara» Cardozo frente a un DIM que entró desconcentrado y perdió.

Y también con un rendimiento individual por debajo de lo esperado en la casi totalidad de jugadores, un DIM  temeroso, desarticulado, predecible, sin capacidad ofensiva y, sobre todo, sin jerarquía,  el  Equipo del Pueblo regaló  todo el primer tiempo, se vio en desventaja en el marcador  desde el minuto 3, con cabezazo de Bocanegra,   y fue castigado nuevamente al 29  con la anotación de media vuelta del veterano delantero  Óscar Cardozo.

 

Los primeros 45 minutos de Independiente Medellín  ante Libertad no fueron un purgatorio. Fueron un verdadero infierno. La presentación del DIM fue deplorable, en todos los sentidos. No tuvo arrestos para asumir el tempranero gol de Daniel  Bocanegra,  ni para cambiarle la fisonomía al fútbol rojo después del lapidario 2-0, cuando apenas transcurrían 30 minutos del partido.

 

A  pesar de las sustituciones de Garcés y Angulo en el minuto 46 y  del aumento del volumen de ataque  en el período complementario, no bastó con el frentazo de Jesús David Murillo para el descuento, al minuto 59. Porque mientras Libertad cuidaba al máximo la ventaja obtenida en la primera media hora de juego, se abroquelaba con una doble línea de cinco y controlaba el partido, el DIM  insistía en   la llegada  a través  de unos centros aéreos  repetidos, anunciados y sin destino.  Era un ataque sin sorpresa, claridad,  ideas ni  acierto.

 

Los  yerros del período inicial, la liviandad de la nómina roja para compromisos internacionales, la improvisación por parte del técnico Bobadilla y  la carencia de un genuino goleador, entre otros, le pasaron cuenta de cobro en el primer juego de fase de grupos en Copa Libertadores, que cayó 1-2 en el Atanasio Girardot.

 

 

Se aparecieron todos los fantasmas.

Con la derrota ante Libertad  se completan tres reveses en cinco partidos jugados hasta  ahora en Copa Libertadores del presente año. 0-2 con Deportivo Táchira, en San Cristóbal, 0-1 con Atlético Tucumán en el estadio José Fierro  y, anoche, 1-2 en condición de local. El paupérrimo  fútbol fue característica común en ellos.

 

Al igual que los primeros compromisos del DIM en Liga,  que no fueron más que una fugaz ilusión,  la goleada 4-0  al Deportivo Táchira en el debut rojo en el máximo evento surcontinental de fútbol se desdibujó ante las decepcionantes presentaciones en el estadio  Pueblo Nuevo, posteriormente, en ambos partidos  con Atlético Tucumán (no obstante la victoria 1-0, en el juego de ida) y anoche con el cuadro paraguayo.

 

Las ganas, el sacrificio, el sudor y el esfuerzo con los que el DIM enfrentó tanto a Atlético Nacional en la séptima fecha del campeonato colombiano el sábado  anterior, y al argentino Atlético Tucumán en fase 3 de Copa Libertadores, y al que eliminó  por  penales, no ocultan ni siquiera una mínima parte de las deficiencias y carencias de este Independiente Medellín modelo 2020, un equipo  que perdió la identidad que logró  tras la llegada del técnico Aldo Bobadilla hace seis meses y le llevó a la obtención del título en Copa Águila.

 

La desmantelada que sufrió el  DIM a finales del año inmediatamente anterior acabó con ella de un tajo. El orden táctico y la vocación ofensiva quedaron en el recuerdo lo mismo que los goles de un delantero histórico y cada día más añorado. Pero lo que más se resintió fue  el naciente proceso de un director técnico  querido por la afición poderosa e identificado con la causa roja, que infortunadamente  hoy luce obnubilado, desacertado y hasta  soberbio y  arrogante en las ruedas de prensa, como ocurrió anoche al término del partido.

 

Por ello, no dejo de preguntarme  una y otra vez  por que razón  Bobadilla aceptó no  solo  la desmembración del equipo  sino  la contratación de unos refuerzos que, ya se ha comprobado, no son más que otro estrepitoso fracaso en el DIM. Sus ensayos e improvisaciones apuntan a la búsqueda  desesperada de un equipo base que no ha podido encontrar, ni encontrará, porque la nómina actual  no da  para la conformación de una titular equilibrada y solvente tanto en defensa como en ataque. En cuanto a  suplencia, tampoco  hay.

 

Como hincha, no quisiera ver a nuestro ex arquero y ahora director técnico del DIM convertido en el nuevo  chivo expiatorio de un problema cuyas raíces son otras.

Así  el partido de anoche ante el paraguayo  Libertad haya sido el primero de los seis que deben jugarse ante  Boca Juniors, Caracas F.C. y el citado cuadro guaraní,  los  hinchas rojos no podemos darle la espalda a una realidad que es aplastante: El DIM llegó a fase de grupos gracias a la entrega y transpiración de los jugadores, a una buena dosis de motivación inyectada por el técnico Aldo Bobadilla y a ese azar que  rige el destino de los equipos sujetos a los cobros desde el punto penal.  El coraje y  el sudor son dos argumentos  insuficientes para trascender en Copa Libertadores, y más con un DIM que carece de nómina, de orden táctico  de goleador,  de un sistema de juego definido y, sobre todo, de  aspiraciones desde su mismo núcleo  directivo.

 

Como conclusión,  anoche  Aldo Bobadilla se equivocó en la conformación del onceno titular,  en el sistema táctico y hasta en su comportamiento en la rueda de prensa.  La derrota ante Libertad  ensombrece  mucho más el panorama del Deportivo Independiente Medellín en Copa. Libertadores 2020 que,  no obstante su ingreso a fase de grupos,  sigue sin mostrar coherencia ni  equilibrio  en su fútbol.

 

A Bobadilla le espera una durísima tarea por hacer, tanto en Copa como en Liga: Reanimar el DIM  en los campos táctico  y estratégico. También su fútbol y sus motivaciones.  ¿Podrá hacerlo con  una nómina tan reducida e  incompleta como la nuestra?
[María Victoria Zapata B.]

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