Capsulas de Carreño

DIM  1 Millonarios 0:  Puro corazón.

Diber Cambindo como delantero único, fue clave en el planteamiento del DIM porque  contragolpeó ocasionalmente  y neutralizó la arremetida embajadora, que no cesó  hasta la conclusión del compromiso. Foto @Dimayor.com.

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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.
 

 

 

*En la gramilla sobraron amor propio, compañerismo y fraternidad.  En la tribuna, aliento, empuje y aplausos..

 

Contra todo y contra todos. Con  diez gladiadores  que se multiplicaron en la cancha,  con ese jugador N° 12 que, desde la tribuna,  se hizo sentir con un apoyo vehemente e incansable y con  más fuerza que nunca,  el del Deportivo Independiente Medellín anoche,  fue triunfo  de amor propio y tesón.

 

Y es que la lucha del DIM comenzó desde la confección de la nómina, que obligaba a la exclusión de cuatro de sus titulares:  Felipe Pardo, marginado por el cumplimiento de su segunda fecha de sanción, Adrián Arregui, ausente  por acumulación  de amarillas y  Luciano Pons y Vladimir Hernández,  descartados por lesión.

 

La pena máxima del arquero Juan Moreno  a Cambindo y que transformó en gol  Andrés Cadavid, al minuto 4,   fue un engañoso preludio de un partido sin zozobras  pero que, al minuto 16, y tras la expulsión del cancerbero Mosquera Marmolejo, dejó a Independiente Medellín en inferioridad numérica, lo obligó a modificar por completo su módulo táctico, cambió los uniformes de los jugadores por armaduras de guerreros y  le dio relevancia  a la tribuna, en su incansable apoyo y aliento al colectivo rojo.

 

Desde el sacrificio  en el relevo de Hernández Chávez,  para facilitar el ingreso de Luis Erney Vásquez- que anoche emuló con lujo de detalles a su colega Andrés Mosquera Marmolejo y también se agigantó en el pórtico- hasta los nueve jugadores de campo, brillantes por  el sudor y el esfuerzo y defensores del preciado 1-0,   el DIM, renunció, así mismo, a su habitual fortaleza atacante local y a  la tenencia del esférico, levantó dos murallas  de 4 jugadores cada una, dejó a Cambindo como delantero único,  contragolpeó ocasionalmente   y neutralizó la arremetida embajadora, que no cesó  hasta la conclusión del compromiso.

 

Dueño del balón y de la iniciativa, Millonarios  intentó aprovechar el jugador de más, buscó con insistencia el empate, se hizo más peligroso con el ingreso de David McAllister Silva, al minuto 38,  agotó todas las sustituciones permitidas, atacó por todos los frentes posibles, buscó  el gol   a través del  juego aéreo, por los costados,  con tiros desde fuera del área, con paredes, por todas las vías… y   se estrelló una y otra  vez contra la fortaleza  defensiva y motivacional del DIM.

 

Y  fueron justamente  la combatividad  y valentía rojas las que le pusieron la rúbrica a un partido  lleno de dramatismo,  lentísimo en el transcurrir de los minutos y  pintado con  rostros brillantes de sudor  y esfuerzo en la gramilla, los que le permitieron al DIM la obtención de su sexta victoria local  en el presente campeonato, porque más que un  resistente muro defensivo, el DIM  conformó un sólido y perseverante bloque anímico, que se mantuvo incólume hasta el final.

 

En conclusión, el de anoche, ante el líder Millonarios, fue un partido de esos que no admite mayores análisis, pero que deja todo el espacio al reconocimiento de la tenacidad, la garra, la transpiración y la solidaridad. Porque eso  fue Medellín   en el terreno de juego  y eso fue, igualmente, la hinchada poderosa  desde las graderías del Atanasio Girardot. En la gramilla sobraron amor propio, compañerismo y fraternidad.  En la tribuna, aliento, empuje y aplausos.. Fue un partido que se ganó a punta de coraje, un partido  que se jugó  a puro corazón.
[María Victoria Zapata B.]

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